Esta etapa bien podría llamarse “Como ver Atenas en un día y no morir en el intento o de calor”. Sobre las 10 de la mañana salimos del hotel y compramos el desayuno en una tienda local para comérnoslo de camino a la Acrópolis: Activia con cereales y bebida de Aloe Vera (muy común en Grecia, en España la veo cada vez más).
Compramos el pase turístico que por 12€ te permite ver las principales atracciones de la ciudad en 3 días, aunque nosotros teníamos que hacerlo en uno, y comenzamos la ascensión a la Acrópolis.
Os recomiendo que subáis cuanto antes y del tirón, porque a media mañana el calor es insoportable y no hay ninguna sombra en la cima. Aprovechad para ver la mejor parte cuando aún vais llenos de energía.
Pasamos primero por los Propileos. Ahí apenas hay espacio para pararse y contemplar el entorno con buena perspectiva, pero fue una buena muestra de lo que nos esperaba más adelante.
La segunda parada fue el Erecteion, con sus famosas cariátides y el olivo que Atenea le regaló a la ciudad para que le convirtiera en su diosa titular.

A su lado, el magnífico Partenón, que aunque se encuentre en perpetua restauración no pierde ni una sola pizca de majestuosidad. Un monumento impresionante que te hace plantearte una y otra vez cómo el hombre fue capaz de construir semejante estructura hace más de de 2000 años.

Desde la cima, se tiene una panorámica excelente de la ciudad aunque casi hay que pedir la vez para hacerse la foto al lado de la bandera griega.

Fuimos desdenciendo pasando por el Teatro de Dioniso y el Odeón de Herodes, y parándonos en cualquier otro rincón en el que nos encontráramos alguna ruina y que parecía que no llamaba la atención del resto de los turistas.

Acabamos nuestra visita tan impresionados como deshidratados y lo primero que hicimos fue comprar unas bebidas mientras paseábamos hacia el Templo de Zeus por el bario de Plaka hasta llegar al Arco de Adriano.

La entrada al Tempo de Zeus también estaba incluida en el ticket turístico que habíamos comprado y había mucha menos gente. Las columnas del templo que se encuentran en pie están muy bien conservadas y a pesar de no encontrarse en la Acrópolis, no tiene mucho que envidiar a los templos de arriba.

Al salir, pusimos rumbo al estadio olímpico. Esta vez el acceso no estaba incluido y costaba 5€, sin embargo, como ocurre con la mayoría de lugares de interés de Atenas, se pueden ver perfectamente desde fuera así que eso fue lo que hicimos.

Eran más de las 3 de la tarde y el hambre empezaba a hacerse notar, pero decidimos continuar con la ruta y visitar del tirón todos los puntos de interés de la zona para no arriesgarnos a que se nos quedara algo pendiente para la semana siguiente.
Dirección a la plaza Syntagma pasamos por los jardines nacionales y el Zappeion, una especie de palacio de congresos.

Llegamos a la plaza Syntagma algo antes de las 4 de la tarde, a tiempo para ver el cambio e guardia que realiza cada hora en el parlamento. Es una ceremonia muy curiosa, corta y nada monótona como puede ser la del Palacio de Buckingham en Londres, por lo que es de obligada asistencia.

Seguimos caminando hacia la Academia de Atenas y la Biblioteca, dos preciosos edificios de estilo neoclásico pero de construcción reciente que te hacen tener una clara idea de cómo eran todas las ruinas de la ciudad en su época de esplendor.

Finalmente pusimos rumbo a Monastiraki y comimos en otro de los resaurantes tradicionales en los que Rafa ya había estado: Thanasis, en l C/ Mitropoleos 62. Suele estar hasta arriba de gente pero como ya era tarde para comer, conseguimos mesa sin problema.
Rafa repitió yogurtlu kebab y yo me decidí por un típico souvlaki (pincho moruno). Compartimos una ración de queso feta y salsa tzatziki (de yogur, pepino, limón y ajo servida con pan de pita).

Como la noche anterior, las raciones eran muy abundantes y deliciosas. Con 2 botellas de litro y medio de agua y dos sprites, el total fueron 27,10€. Increíble.
A continuación visitamos la Biblioteca de Adriano y el Ágora Romana que ya habíamos visto iluminadas la noche anterior. Ambas cerraban a las 15:30, por lo que ya era tarde. Por suerte y como ya he comentado, se podían ver perfectamente por fuera.


El Ágora griega es otra cuestión y esa afortunadamente aún estaba abierta. Tiene multitud de cosas que visitar, unas en mejor estado que otras pero todas interesantes.

Lo mejor sin duda fue el templo de Hefesto, el mejor conservado.
Ya eran casi las 7 de la tarde y aunque me hubiera gustado ver la caída del sol sobre la ciudad desde la colina de Aerópago, decidimos dejarlo para otra ocasión e ir al hotel para recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto.
La frecuencia de los trenes no es uno de los fuertes del metro de Atenas. Tened muy en cuenta esto porque no es raro tener que esperar 15-10 minutos hasta que pase el siguiente y eso es puede jugar una muy mala pasada si vais con prisa el aeropuerto, que además está a unos 50 minutos del centro.
Nuestro vuelo a Santorini salía a las 23:15hrs y llegamos con tiempo de sobra. Aprovecho para comentaros que en el aeropuerto e Atenas la revisión del equipaje de mano es muy exhaustiva. Si lleváis líquidos permitidos (menos del 100ml) os los harán sacar igualmente para revisarlos, así que se forma una cola bastante importante en el control. Yo estaba algo preocupada por si me echaban para atrás el palo de la Gopro que es bastante contundente pero finalmente no me dio problema en ninguno de los aeropuertos a pesar de que sólo llevábamos equipaje de mano y de que había leído que en Barajas están prohibidos (no existe una normativa expresa).
Fueron 25 minutos escasos de vuelo a Santorini, con un aterrizaje bastante movido, dicho sea de paso. Nuestro hotel tenía un servicio de recogida gratuito que confirmamos con ellos hasta 3 veces, pero nadie apareció ni contestó a mis llamadas. Tuvimos que coger un taxi que nos cobró 25€ por un trayecto de 10 minutos. El paseo en proporción fue mas caro que toda la estancia en el hotel. Llegamos a pensar hasta que la oferta era un timo, pero cuando llegamos allí, afortunadamente teníamos nuestras llaves con nuestro nombre preparadas en recepción; algo bastante informal en cualquier caso.
Dada la hora y después de un día tan productivo, el cuerpo solo nos pedía ducha y descanso.