Hoy ya he podido dormir del tirón
Habíamos elegido el tramo de Muntianyu a 90 Km de Beijing y acertamos. No está masificado y puedes verlo con tranquilidad. En un principio, lo que teníamos preparado desde Madrid era llegar allí por nuestra cuenta, siguiendo los consejos del blog de Andrea (www.enbeijing.com) pero nos preocupaba lo que pudiéramos tardar en el trayecto. Por lo que decidimos contratar un taxi. Hablamos con uno de los conserjes del hotel el día de antes y nos gestionó un taxi por un precio que a nosotros nos pareció razonable. Fueron 700 yuanes todo el día, esto incluía ida y vuelta a La Muralla (Muntianyu) y le pedimos que nos dejara en La Colina del Carbón.
Habíamos quedado a las 8:00 en la puerta del hotel, por lo que hoy desayunamos en la habitación. Compramos la noche de antes unos cruasanes y con los sobres de café con leche que nos trajimos tuvimos de sobra.
El camino hasta Muntianyu duró unas 2 horas en coche, por lo que calculo que en transporte público (metro y autobús) se alargaría un poco más. El taxista nos dejó en la puerta de acceso al parque y nos indicó donde nos esperaba a la vuelta. Todo con señas, la verdad que fue muy profesional, hasta teníamos botellas de agua en el coche a la vuelta y todo. Nos ayudó a sacar las entradas, pagamos 160 yuanes por persona (bus de acercamiento, telesilla, tobogán y entrada a la Muralla).
Una vez allí tomamos el bus de acercamiento que sube hasta un tramo en el que ya subes en telesilla o a pie. El telesilla fue impresionante, subes al pico de la montaña y ves lo verde que esta todo, es increíble, y ahí está ella tan majestuosa como en las fotografías que habíamos visto.

Una vez que estas en La Muralla te das cuenta del trabajo y esfuerzo que supuso su construcción. La cantidad de peldaños (peldañitos) que hay que subir, nosotros estuvimos alrededor de 3 horas, pero sólo recorrimos cuatro o cinco torres.



Como ya os comentamos, le pedimos al taxista (por medio del conserje de nuestro hotel) que nos dejase en La Colina del Carbón (Parque Jingshan).
Esta colina se creó en la dinastía Yuan, digo que se creó, porque es una colina artificial que fue construida cuando la capital de China se trasladó a Beijing. En el Feng Shui, es muy favorable construir una vivienda al sur de una colina, y como la mayoría de las residencias imperiales lo tenían, decidieron construir esta colina al norte de La Ciudad Prohibida.
Lo increíble del lugar son sus espectaculares vistas hacia La Ciudad Prohibida, en el mirador puedes observar Beijing desde todos sus puntos cardinales.

Es un edificio de 7 plantas cada una de ellas dedicada a artículos concretos, joyería, bolsos, ropa, etc… Aunque nosotros no íbamos con la idea de comprar nada, ya que nos quedaba todo el viaje por delante para ir cargados con maletas y bolsas, nos decepcionó un poco. No sabemos si era porque el día se les había dado muy bien o que, pero no tenían muchas ganas de regatear, y si lo hacían no ofrecían precios tan jugosos como esperábamos. El caso es que no invertimos mucho tiempo en la parte de las tiendas.
Como era hora de cenar, llegamos a la última planta donde había como una zona “gourmet” donde estaba lleno de puestos de comida y tu comprabas donde querías y te lo comías en las mesas que había en el centro. Todo tenía una pinta buenísima, a nosotros se nos antojaba todo. Lo que pedimos estaba todo muy rico.