Amanece (a las 2 de la mañana o así) otro día precioso. Decidimos poner gasolina en la gasolinera N1 que hay en Borgarnes. Al depósito le quedaba bastante, pero queríamos ir sobre seguro. Las N1 nos parecieron las más baratas y sencillas de usar. Pagas directamente en el surtidor con la tarjeta de crédito/débito.

Recorrido del segundo día

Nuestra primera parada ese día es la playa de Ytri Tunga, para ver a las focas y otros animalillos. Las focas disfrutaban del sol sobre las piedras mientras los curiosos las observábamos y les sacábamos fotos. El viento huracanado que soplaba parecía no afectarles.

Un pajarito muy territorial



Después de la parada zoológica, proseguimos nuestro camino por la Península de Snaefellsnes, donde nos encontramos por casualidad con una cascada encajonada en la piedra. No os puedo decir el nombre porque no lo sé, sólo sé que está en algún punto entre Ytri Tunga y Hellnar.

Como salidos de un videoclip junto a la cascada de la grieta
Nosotros lo descubrimos porque había un parking a los pies de la ladera y algunas personas caminando por la misma. Aquí hacía sol, pero mucho mucho aire, aunque luego sería aún peor. En Hellnar, donde paramos a comer nuestro bocatita, tuvimos que hacerlo dentro del coche ya que fuera era imposible con las rachas de aire que había.
Aprovechamos para ver el centro de interpretación de este pueblito, donde entre otras cosas puedes probar varios tipos de algas. Además hay mapas de la península que informan del estado de las carreteras que suben a Snaefellsjökull a los que conviene hacer caso, no como nosotros, que los ignoramos inconscientemente.
La península también ofrece acantilados y campos de lava plagados de líquenes, que hacen que las rocas luzcan mulliditas. Fue cerca de uno de esos acantilados donde a punto estuvo el aire de llevarse una de nuestras puertas. Afortunadamente todo quedó en un susto y no tuvimos que lamentar nada (la puerta nos podía haber costado 600 euros).

Acantilados cercanos a Hellnar

Y muy aventureros nosotros, iniciamos entonces nuestro camino hasta Snaefellsjökul. Pusimos el GPS hacia Grundarfjödur y nos mandó atravesar la península por una carretera F500 y algo que subía hacia el volcán. Cuanto más subíamos, más viento hacía y más cerca estábamos de las nubes. Pero seguíamos optimistas e incluso nos paramos en algún punto para disfrutar de las vistas.

A punto de salir volando
La pista de tierra, empeoraba por momentos al tiempo que la niebla nos engullía. A ambos lados iban apareciendo enormes lenguas de hielo y el coche se dividía entre los que se mostraban altamente ilusionados con la aventura y los que estaban a punto de sobrepasar el umbral del pánico. Ver las máquinas quitanieves y acordarnos de que por la que íbamos era una de las carreteras cortadas señalizadas en el centro de interpretación fue todo uno. Así que con las mismas que subimos, bajamos el Snaefellsjökul y dimos la vuelta a la península.
Entre los pueblos que pasamos de camino a Grundarfjödur, nos llamó mucho la atención Hellissandur, que parece el pueblo de la película de Hitchcock “Los Pájaros”. En la carretera que lo atraviesa hay cientos de pájaros muertos en el suelo, entre los que se estrellan contra los coches y los que estos atropellan. De hecho, hay carteles que advierten de que conduzcas con cuidado. Resulta que estos pájaros, en la época de cría que coincidió con nuestro viaje, anidan en las proximidades a la carretera, y muchos mueren intentando defender sus nidos de los coches. De hecho, si te acercas a ellos, se lanzan sin dudarlo sobre ti, tenemos documentos gráficos.

A lo Tippi Hedren
Aprovechamos para comprar algunas cosillas en el ultramarinos del pueblo, ya que aquí no hay Bonus ni nada que se le parezca. Desde allí ya sí que sí, nos fuimos directos al albergue, donde llegamos justo cuando empezó a llover.
Nos alojamos en la planta de arriba de una pequeña casita diferente a aquella en la que haces el check in pero muy cercana. Compartimos la cocina y los dos baños con otros 5 inquilinos. En general, la gente que encontramos en todos los albergues eran muy amables y muy cívicos (pocos ruidos, dejaban todo limpio después de usar las instalaciones, etc).
Volvimos a preparar una de nuestras ricas cenas y a jugar a algunos juegos que llevábamos y a una hora muy prudente nos fuimos a dormir después de disfrutar de un precioso atardecer con el pico de origen volcánico Kirkjufell de fondo.

Silueta del Kirkjufell
GASTOS DEL DÍA
Gasolina en gasolinera N1 de Borgarnes 7391 ISK (51 euros)
Compra en Hellissandur 1058 ISK (7 euros)
Grunddarfjördur Hostel 1 habitación doble y 1 habitación cuádruple 180 euros
