Este día lo íbamos a dedicar exclusivamente a conocer la bonita ciudad de RENNES, capital de Bretaña. Dejamos el coche en el parking de la Place des Lices, donde estaba montado el mercado des Lices, que se celebra todos los sábados por la mañana. Es considerado como el segundo mercado de productos alimenticios más importante de Francia y reúne a más de trescientos productores locales y regionales de verduras, frutas, pescado, mariscos, quesos, sidra, dulces, comida,…. Había mucha gente y el ambiente era fenomenal.
Hicimos alguna compra de quesos, fruta y de los dulces más famosos de Bretaña, el far breton y el kouign-amann, que estaban para chuparse los dedos. Después compramos comida preparada y la especialidad bretona, las galettes, que son como creppes salados hechos con harina de trigo sarraceno y relleno de ingredientes salados (huevo, queso, jamón cocido, salchicha,…), y nos sentamos a comer.
Con la tripa llena empezamos a pasear por las calles empedradas del centro histórico de la ciudad y a ver las típicas casas bretonas con fachadas de entramado de madera de distintos colores y tejados abuhardillados de pizarra negra. Estaban muy bien conservadas y sobre todo llama la atención el grado de inclinación de alguna de ellas, que provocan un desnivel visible entre una fachada y otra.
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Hicimos alguna compra de quesos, fruta y de los dulces más famosos de Bretaña, el far breton y el kouign-amann, que estaban para chuparse los dedos. Después compramos comida preparada y la especialidad bretona, las galettes, que son como creppes salados hechos con harina de trigo sarraceno y relleno de ingredientes salados (huevo, queso, jamón cocido, salchicha,…), y nos sentamos a comer.
Con la tripa llena empezamos a pasear por las calles empedradas del centro histórico de la ciudad y a ver las típicas casas bretonas con fachadas de entramado de madera de distintos colores y tejados abuhardillados de pizarra negra. Estaban muy bien conservadas y sobre todo llama la atención el grado de inclinación de alguna de ellas, que provocan un desnivel visible entre una fachada y otra.
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Vimos la Catedral de Saint- Pierre y enfrente en un callejón medieval las Puertas Mordelaises, entrada amurallada a la antigua ciudad.
Llegamos hasta El Palacio del Parlamento de Bretaña, situado en una bonita y gran plaza rodeada de edificios señoriales de granito.
Continuamos el camino hasta el extenso Parque Thabor, aunque no entramos, y después pasamos por la Piscina Saint-Georges, un edificio art déco construido en 1925 y que funciona como piscina municipal.
En la misma calle se encuentra el majestuoso Palacio de Saint Georges, que tiene unos jardines muy cuidados con una amplia variedad de coloridas flores.
Paseamos hasta la Place de la Republique, donde se encuentra uno de los palacios más imponentes de Rennes, el Palacio de Comercio, edificado entre 1888 y 1929.
Por la animada rue de Orleans llegamos hasta la Place de la Mairie, donde se encuentran dos de las construcciones más importantes de Rennes, el Ayuntamiento y la Ópera. Se encuentran uno enfrente del otro y al lado del edificio de la Ópera había un carrusel de tiovivo. También habían montado un escenario y hamacas para sentarse porque iba a celebrarse un concierto. En la plaza se respiraba un ambiente típico francés.
Nos sentamos en la terraza de un Häagen-Dazs a tomar unos helados y granizados. Después de dar otra pequeña vuelta por la ciudad y sentarnos un rato en las hamacas nos fuimos al hotel.
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