KANCHANABURI
Todo en esta ciudad está dedicado a las victimas aliadas de la segunda guerra mundial. Lo primero que visitamos fue el cementerio, una explanada sembrada de lápidas alineadas y un edifico dedicado a la memoria de los que dieron la vida en estos lugares. No debe tener muchos visitantes porque estaba desierto. Luego apareció algún que otro turista.
A continuación visitamos el museo.
Situado junto al río conserva una antigua locomotora utilizada en esos tiempos, un helicóptero y cientos de fotografías, armas y uniformes que rememoran las penurias de los soldados dedicados a la construcción del famoso puente sobre el río Kwai. A la entrada del edificio unas figuras representan a varios dictadores históricos como Hitler o Mussolini y algunos generales nipones que se hicieron notar en esas contiendas. El museo si que tenia visitas incluso un colegio de niños apareció por allí, todos uniformados y curiosos, daba gloria verlos.


Almorzamos junto al río, en un restaurante situado en unas plataformas flotantes. Nos sirvieron platos con raciones de pollo y cerdo frito, arroz cocido, verduras estofadas con fideos de arroz y alguna que otra especialidad del lugar. Aparte nos ponían unos cuencos con salsas picantes por si alguien se atrevía a suicidarse. Todo regado con una gran cerveza Tiger, Singha o Chang, las tres marcas mas populares. De postre piña y sandia. Y algún cigarrito con café o te.
Mientras comíamos, también coloqué la cámara en dirección al puente para atrapar el movimiento de las nubes.


Para reposar la comida nada mejor que una caminata sobre las vías del tren atravesando al desfiladero de la muerte hasta la siguiente estación visitando, a medio camino, un pequeño buda situado en una cueva. Sin prisas pero con el tiempo suficiente para montar en el tren de vuelta hasta el famoso puente.
Chang nos explicó que junto al río abundan unos pequeños hoteles y casas de alquiler que proporcionan diversas actividades al aire libre.




Cuando llegamos al hotel ya casi anochecía, poco pudimos ver de él y las fotos que pongo son de la mañana siguiente. La piscina, por supuesto, ni la tocamos.
Esa noche cenamos en el hotel y nos acostamos pronto porque el ajetreo del día y el madrugón se hicieron notar.
La ultima foto es de un autobús de una excursión china que se alojaba en el hotel. Parecía una discoteca rodante.




Eran poco mas de las siete del día siguiente y ya estábamos de nuevo en el puente. Esta vez íbamos a recorrerlo andando en una visita breve antes de continuar hasta Ayuthaya. Yo ya iba preparado con el bañador para la siguiente etapa: las cascadas del parque nacional de Erawan.



