Jueves 10 de septiembre.
¡Buenos días de nuevo Chicago! Siempre un placer volver a verte. La habitación compartida por cuatro no ha sido tan temible como esperaba y quizás algún día repita experiencia. El día de ayer fue tan intenso y emocionante que dormí del tirón toda la noche a pesar de la macro-hamburguesa con patatas (American way of life).
Pasado el trago de inmigración ahora ya puedo dedicarme a conspirar contra el presidente, su gabinete y administración imperialista mientras trabajo en negro en alguna construcción y regento un badulaque de madrugada.
El hostel es un edificio antiguo del centro, restaurado y en muy buen estado, a un buen precio. ¿Qué más se puede pedir? El desayuno, incluido en el precio, se sirve en la planta primera, en una sala grande con amplios ventanales y las vistas prototípicas de Chicago.

El día ha amanecido algo nublado, pero con buena temperatura. Lo primero que haré será un paseo por el Millenium Park, que tengo aquí al lado, para poder estirar las piernas y disfrutar de la libertad (no sé por qué aprecio más estar al aire libre hoy…)



Millenium Park a primera hora de la mañana.
El Tour es un recorrido por algunos de los más famosos edificios que se pueden encontrar en el centro de la ciudad y algunos de los suburbios. Parte del recorrido se hace en autobús y parte caminando para poder entrar en algunos de estos edificios. Algunos ya los había visto en la anterior ocasión que estuve en la ciudad. Otros son nuevos. En todos los casos, muy interesantes. Forman parte de la ciudad y de la historia de la arquitectura.





Un tour que entre idas y venidas, paseos, entradas y explicaciones ocupa casi toda la mañana. Ha valido la pena. Al final del tour te dejan en la tienda de la asociación donde puedes comprar un montón de chuminadas. Mis sobrinos ya tienen su recuerdo de Chicago.
Tras una pizza en el mismo restaurante donde cené ayer noche me dispongo a ir al Hostel para recoger la maleta que no pude dejar en el aeropuerto. Pero una inesperada tormenta me obliga a esperar a que escampe. Chicago no se quiere despedir sin sorpresas.
El trayecto hasta O’Hare es lo suficientemente largo para ver cómo luce el sol en el aeropuerto mientras en la ciudad diluvia. Me voy a recoger el coche. Mi coche durante los próximos once días.
Mis planes iniciales eran llegar aquí el viernes y la misma tarde partir con el coche rumbo oeste. Menos mal que cambié de planes y adelanté dos días la llegada pero solo uno la recogida del coche. Mi retención en inmigración me hubiera supuesto un retraso considerable en la recogida del coche (a saber si podría justificar el no presentarme a la hora acordada) y un desbarajuste en el plan de ruta.Una vez en la oficina de AVIS, comienza el mercadeo de los traficantes. Ya lo comenté en el foro. Primero me atiende un chico de color al que le digo que tengo una reserva a nombre de (milo88). Se pone a teclear en su ordenador, a saber si terminando la partida de tetris, y lo primero que me suelta es que tengo que pagar la tasa One-Way.
Efectivamente en la hoja de reserva pone claramente que la “Tasa de retorno está incluida en el precio final”. Se la enseño aunque como está en español no puede (o no quiere) entenderlo. Habla con su compañera, cuchichean, miran el ordenador… “éste no ha colado Darling”
-“Disculpe el error señor, ya está aclarado y efectivamente la tasa está abonada.
Teclea un rato en su ordenador para terminar la partida de World of Warcraft y llega el momento deluxe:
-Bueno, podría ofrecerle un Ford. ¿Quiere ver ambos antes de decidir? –Vamos a ver. ¿Son al mismo precio? –Si claro.
¿Y el tipo aún me pregunta cuál quiero? ¿Tengo que elegir entre un cutre Kia Sorento y un despampanante Ford Explorer blanco de siete plazas con asientos de cuero y un montón de chuminadas varias? La respuesta fue obvia.
Así que salgo del aeropuerto rumbo a la ciudad de Aurora, al oeste de Illinois en un flamante Ford explorer que ocupa doce yardas de largo y dos carriles de ancho. 65 toneladas de orgullo americano. Canyoneroooo!!!!
Voy a evitar autopistas y peajes, así que rodeo el aeropuerto por el norte y tomo rumbo oeste hacia St Charles, para después seguir el rio Fox hacia el sur hasta Aurora. No tengo prisa y la tarde se ha quedado agradable. Ha salido el sol de nuevo y el paisaje es bonito. Típicos pueblos de serie americana en un atardecer típico americano.

Es una lástima que en estos diarios no se pueda incluir video,
El caso es que en estos viajes, más que las fotos que puedas hacer en un momento dado, lo bonito es muchas veces el propio paisaje que te vas encontrando en el camino. Y no vas a pararte cada dos por tres a sacar una foto. Hice mucho video. Lástima que no pueda ponerse aquí.
Por hoy poco más. Noche en el Motel 6 de Aurora, cena y cama.