Nos levantamos a las 7’00 para desayunar y salir disparados al Mirador del Cóndor.
Llegamos en 15 minutos. Los cóndores empiezan a aparecer sobre las 8’00 cuando el sol empieza a calentar el aire, pero nosotros estábamos antes porque estábamos muy cerca y nos adelantábamos a todos los autocares o excursiones organizadas, cogimos el mejor lugar (al pie de la Cruz creo que es mejor que en el Mirador circular que hay más abajo) y nos sentamos a divisar el vuelo del Cóndor, quiero decir, de los cóndores porque constantemente subían cóndores y se acercaban a nosotros.

Algunos sobrevolaban nuestras cabezas muy cerca y cuando se te acercaba el bicho te agachabas por si te rozaba porque daba la sensación que se te tiraba encima.
Después de una hora y media nos fuimos porque nos quedaba una larga jornada hasta Puno. Yo me hubiese quedado todo el día al pie de la cruz, con los pies colgando hacia el cañón y mirando a los cóndores. Nosotros marchábamos y llegaban muchos autocares al lugar procedentes de Chivay (la foto es de cuando ya nos ibamos).






Seguimos rumba a Puno dando un rodeo para no entrar en Juliaca que he leído que es una ciudad peligrosa. Al hacerlo nos desviamos de la necrópolis de Sillustani, que queríamos visitar así que la dejaremos para mañana.
Llegamos a Puno donde nos costó encontrar el hostal y perdimos mucho tiempo porque encontramos una manifestación. Aqui las mujeres visten distinto que en el valle.

Los pasajes los venden en las casetas del fondo del muelle. Es importante comprarlos allí si no quieres ir con agencias. Hay pasajes que te llevan a tres islas y pasas la noche en una de ellas durmiendo en Amantaní con los habitantes que te acogen en sus casas. Es una manera de aumentar los ingresos del turismo, la principal fuente de ingresos que tienen. Nosotros preferimos hacer excursión de un día pues no disponíamos de tanto tiempo y por horarios no nos iba bien otra opción.

Algunos gastos:
- dos jersey de lana: 21€
- subir en un tiko desde el muelle a la plaza de armas: 1€