Antes de acostarnos atrasamos una hora los relojes, es decir, volvíamos a igualar la hora de España que nos trastocó Grecia.
La llegada era a las 8 de la mañana y nosotros haríamos la visita por libre así que quedamos en desayunar en el restaurante Albatros para pedir desayunos internacionales a la carta. Para mi hijo pedimos las tortitas, para mí el noruego y para mi hermana y mi padre el inglés (porque la verdad es que el huevo no lo pruebas en todo el crucero si no es aquí, es algo raro pero bueno).
Tras el desayuno fuimos al puente A y salimos a la terminal del puerto de Gruz (puerto nuevo). Los que tenían contratados las excursiones se iban a unos autobuses, los que habían sacado el ticket de Costa para contratar las lanzaderas que te trasladaban al centro subían a otro (por cierto, 10,95 euros por persona incluido niños, me pareció excesivo) y el resto íbamos andando hacia la salida de la terminal para coger el autobús local que te lleva al centro y que aunque hay que pagar en kunas pues te cambian justo al lado. Pues bien, justo a la salida había varias personas, en nuestro caso un chico y 2 chicas que te abordaban y ofrecían excursiones guiadas con transporte. A mi padre lo cogió por banda el muchacho y en español le dijo que por 10 euros por persona nos llevaban a un tour de 4 horas por muchos sitios y luego te traen de vuelta al barco. En seguida hicimos números y nos compensaba ya que la lanzadera de Costa no te lleva ni al mirador de la bahía, ni a la altura del teleférico de Dubrovnik, cosa que tendríamos que hacer por nuestra cuenta y no hay mucho tiempo. Además, en cuanto que una de las chicas de la competencia que había por allí no dijo que ella lo mismo por 9 euros él nos contraofertó diciendo que el niño gratis (con lo que ya no hay color con lo que ofrece Costa porque los niños pagan igual con ellos).
Nos llevaron a un mini bus abierto en los laterales y allí había ya 3 italianos. Después trajeron a 4 parejas de españoles más y arrancamos. La excursión comenzó llevándonos a un mirador muy bonito que hay antes de llegar al puente Franjo Tudman, la vista es preciosa. Nos dejaron unos 10 minutos para bajar y hacer fotos.
Y de allí, comenzamos la subida hacia la zona más alta del teleférico, que era algo que yo quería hacer porque me habían dicho que la vista merece la pena pero había leído por ahí que como está alejado y hay unos horarios determinados no te daba tiempo además de que el precio eran 12 euros por persona. Así que eso que nos ahorramos con nuestro tour privado, porque ya no hace falta subirse al cable car si te llevan justo a la misma altura y puedes hacer tus fotos. Nos dejaron allí otros 10 minutos y lo disfrutamos mucho porque la vista es excepcional. Se ve el centro de la ciudad amurallada que parece un castillito de playmobil tal y como decía mi hijo.
Eso sí, vaya carreteritas que hay por esa zona, hay tramos en los que no caben dos coches, un poquillo de miedo sí que pasamos aunque el conductor iba muy bien y se ve que había pasado por ahí muchas veces.
El autobús nos dejó frente a la playa Banje (y qué pena no habernos traído el balador porque nos hubiera dado tiempo a la vuelta de darnos un chapuzón al menos). Nos dejó allí y no dijo que nos recogería a las 12,14 horas. Teníamos unas 3 horas por delante para ver la ciudad. Desde ahí andando hasta la Puerta Placa hay como unos 5 minutos y las fotos desde allí son muy chulas ya que se ve el puerto viejo de fondo. Cruzar ya por una de esas puertas de la muralla es impresionante, y continuar por su interior con sus suelos de piedra, sus callejones estrechos…es una ciudad medieval preciosa la mires por donde la mires. Nosotros dejamos el puerto a un lado para verlo a la vuelta y fuimos directo a la plaza principal donde está el Stradum y la Catedral al fondo. Esa plaza es inmensa y preciosa. La Catedral es pequeñita pero curiosa. Podríamos haber continuado por la avenida principal que es el Stradum pero preferimos callejear por una calle un poco más estrecha que es paralela al Stradum y está más cerca de la Catedral. Nos gustó mucho porque desembocaban muchos callejones con escaleras y eran muy pintorescos. Íbamos buscando la entrada a la muralla que estaba junto a la Puerta Pile.
Al final de esa calle llegamos a la fuente de San Onofre y llenamos de agua fresca nuestras botellas. Ahí mismo estaba la entrada de la muralla que está junto a la Puerta Pile, sacamos las entradas para subir y hacer algo del recorrido de la muralla pero antes salimos para ver la famosa Puerta y hacernos la típica foto.
La subida a la muralla es un tirón bueno de escaleras y cuesta unos 10 euros (que hay que pagar en kunas o con tarjeta) pero merece muchísimo la pena porque además de que te haces unas fotos maravillosas te das cuenta de cómo es y fue la ciudad por completo. Desde arriba se ve muy bien el contorno de la muralla y cómo quedan sus calles encuadradas en ella, y todo ello con el mar de fondo, ¡qué más pedir!...bueno, algo sí, que no hiciese tanta calor pero bueno, con sombrero es pasable.
Recorrimos la muralla hacia la izquierda, por el lado del mar y en dirección al Puerto Viejo, que estaba cerca de donde nos esperaría el autobús luego. El calor era tremendo y ya nos habían avisado pero sigo diciendo que mereció la pena.
Nos bajamos a la altura de la Catedral y fuimos directos al Puerto Viejo a tomarnos un descanso en un bar de allí, y cómo no, pedirnos la famosa cerveza de la ciudad y la verdad es que nos supo a gloria.
De ahí camino hacia donde nos recogían y lamentando no haber traído el bañador porque hubiéramos acortado o eliminado la cervecita y hubiéramos probado el Adriático con esa agua tan turquesa, ya que la playa estaba justo al lado de nuestro lugar de recogida…lástima, pero Dubrovnik me ha gustado mucho y creo que venir a Croacia y alquilar un coche para recorrerla merece la pena, espero volver.
Al barco subimos deseando ponernos el bañador para ir a la piscina a darnos un buen baño. Fuimos a nuestra piscina, la Lido Aqua, y esta vez sí que encontramos 4 hamacas aunque tuvimos que moverlas para juntarlas en una misma zona. Nos dimos un buen baño en la piscina y nos tomamos unos refrescos mientras contemplábamos la salida del puerto de Dubrobnik. Me gustó mucho esta salida, y por supuesto la llegada sólo que como me pilló desayunando desde el restaurante esta salida al aire libre fue mucho más espectacular. Los paisajes verdes y frondosos de Croacia son preciosos, y la vista del puente y toda la bahía desde el barco es espectacular. Es un paisaje muy diferente al de las islas griegas tan rocosas. Estuvimos al solecito hasta las 14:30 horas que fue cuando ya nos entró hambrecilla y fuimos a comer algo al buffet (por supuesto quitamos nuestras toallas porque a mí no me gusta que se haga eso).
Después de comer dimos un paseo por el barco y nos fuimos a tomarnos como postre un chocolate frío al sugar café. Y allí estuvimos perfectamente y haciendo tiempo hasta que nos dieron las 17:30 que empezaba en espectáculo “Tú sí que vales” en el Gran Teatro DUse. Fue muy divertido porque está montado igual que en la tele con los 3 jueces sentados en el escenario con sus sillones, incluso nos dieron un mando a cada uno para votar. Había dos categorías los profesionales y los no profesionales (que supuestamente eran gente del crucero que se había apuntado previamente). De los primeros se presentaron gente del equipo Costa una maga, los bailarines y el tenor. Y del público salió un niño brasileño que tocaba el piano y una pareja que bailaba salsa. Pasamos un buen rato y la verdad es que lo recomiendo (dura como una media hora o poco más) y mientras ves el espectáculo te puedes tomar un coctail o copa porque pasan los camareros por allí.
Cuando salimos nos fuimos cada uno a nuestra habitación a hacer lo que queríamos y ya no nos vimos más hasta la cena, que por cierto era la noche italiana (se recomendaba ir de blanco, verde o rojo). Nosotros como somos 3 conseguimos hacer la bandera completa (yo de verde, mi marido blanco y el chico de rojo). Ese día los camareros se despidieron y nos hicimos una foto con ellos para el recuerdo porque fueron siempre muy amables.
Y después de la cena nos fuimos lo que quedaba del segundo tiempo del partido Italia- Alemania en la pantalla del Piano bar (puente 3). Nos habían dicho que la piscina de arriba estaba por lo visto llena por el pantallón que lo retrasmitía así que estábamos más tranquillos y mejor atendidos en el otro sitio. Y nada, pues allí que lo vimos tomando una copa, y fue muy emocionante con tanto penalti (nosotros por la revancha por supuesto íbamos con Alemania pero nos lo reservábamos para nosotros ya que había mucho italiano jejeje).
Y por fin al camarote programando mejor que ningún día el desayuno y la hora de despertarnos ya que al día siguiente tocaba llegar a la maravillosa ciudad de Venecia y no nos podíamos perder eso.
Continuará…
La llegada era a las 8 de la mañana y nosotros haríamos la visita por libre así que quedamos en desayunar en el restaurante Albatros para pedir desayunos internacionales a la carta. Para mi hijo pedimos las tortitas, para mí el noruego y para mi hermana y mi padre el inglés (porque la verdad es que el huevo no lo pruebas en todo el crucero si no es aquí, es algo raro pero bueno).
Tras el desayuno fuimos al puente A y salimos a la terminal del puerto de Gruz (puerto nuevo). Los que tenían contratados las excursiones se iban a unos autobuses, los que habían sacado el ticket de Costa para contratar las lanzaderas que te trasladaban al centro subían a otro (por cierto, 10,95 euros por persona incluido niños, me pareció excesivo) y el resto íbamos andando hacia la salida de la terminal para coger el autobús local que te lleva al centro y que aunque hay que pagar en kunas pues te cambian justo al lado. Pues bien, justo a la salida había varias personas, en nuestro caso un chico y 2 chicas que te abordaban y ofrecían excursiones guiadas con transporte. A mi padre lo cogió por banda el muchacho y en español le dijo que por 10 euros por persona nos llevaban a un tour de 4 horas por muchos sitios y luego te traen de vuelta al barco. En seguida hicimos números y nos compensaba ya que la lanzadera de Costa no te lleva ni al mirador de la bahía, ni a la altura del teleférico de Dubrovnik, cosa que tendríamos que hacer por nuestra cuenta y no hay mucho tiempo. Además, en cuanto que una de las chicas de la competencia que había por allí no dijo que ella lo mismo por 9 euros él nos contraofertó diciendo que el niño gratis (con lo que ya no hay color con lo que ofrece Costa porque los niños pagan igual con ellos).
Nos llevaron a un mini bus abierto en los laterales y allí había ya 3 italianos. Después trajeron a 4 parejas de españoles más y arrancamos. La excursión comenzó llevándonos a un mirador muy bonito que hay antes de llegar al puente Franjo Tudman, la vista es preciosa. Nos dejaron unos 10 minutos para bajar y hacer fotos.
Y de allí, comenzamos la subida hacia la zona más alta del teleférico, que era algo que yo quería hacer porque me habían dicho que la vista merece la pena pero había leído por ahí que como está alejado y hay unos horarios determinados no te daba tiempo además de que el precio eran 12 euros por persona. Así que eso que nos ahorramos con nuestro tour privado, porque ya no hace falta subirse al cable car si te llevan justo a la misma altura y puedes hacer tus fotos. Nos dejaron allí otros 10 minutos y lo disfrutamos mucho porque la vista es excepcional. Se ve el centro de la ciudad amurallada que parece un castillito de playmobil tal y como decía mi hijo.
Eso sí, vaya carreteritas que hay por esa zona, hay tramos en los que no caben dos coches, un poquillo de miedo sí que pasamos aunque el conductor iba muy bien y se ve que había pasado por ahí muchas veces.
El autobús nos dejó frente a la playa Banje (y qué pena no habernos traído el balador porque nos hubiera dado tiempo a la vuelta de darnos un chapuzón al menos). Nos dejó allí y no dijo que nos recogería a las 12,14 horas. Teníamos unas 3 horas por delante para ver la ciudad. Desde ahí andando hasta la Puerta Placa hay como unos 5 minutos y las fotos desde allí son muy chulas ya que se ve el puerto viejo de fondo. Cruzar ya por una de esas puertas de la muralla es impresionante, y continuar por su interior con sus suelos de piedra, sus callejones estrechos…es una ciudad medieval preciosa la mires por donde la mires. Nosotros dejamos el puerto a un lado para verlo a la vuelta y fuimos directo a la plaza principal donde está el Stradum y la Catedral al fondo. Esa plaza es inmensa y preciosa. La Catedral es pequeñita pero curiosa. Podríamos haber continuado por la avenida principal que es el Stradum pero preferimos callejear por una calle un poco más estrecha que es paralela al Stradum y está más cerca de la Catedral. Nos gustó mucho porque desembocaban muchos callejones con escaleras y eran muy pintorescos. Íbamos buscando la entrada a la muralla que estaba junto a la Puerta Pile.
Al final de esa calle llegamos a la fuente de San Onofre y llenamos de agua fresca nuestras botellas. Ahí mismo estaba la entrada de la muralla que está junto a la Puerta Pile, sacamos las entradas para subir y hacer algo del recorrido de la muralla pero antes salimos para ver la famosa Puerta y hacernos la típica foto.
La subida a la muralla es un tirón bueno de escaleras y cuesta unos 10 euros (que hay que pagar en kunas o con tarjeta) pero merece muchísimo la pena porque además de que te haces unas fotos maravillosas te das cuenta de cómo es y fue la ciudad por completo. Desde arriba se ve muy bien el contorno de la muralla y cómo quedan sus calles encuadradas en ella, y todo ello con el mar de fondo, ¡qué más pedir!...bueno, algo sí, que no hiciese tanta calor pero bueno, con sombrero es pasable.
Recorrimos la muralla hacia la izquierda, por el lado del mar y en dirección al Puerto Viejo, que estaba cerca de donde nos esperaría el autobús luego. El calor era tremendo y ya nos habían avisado pero sigo diciendo que mereció la pena.
Nos bajamos a la altura de la Catedral y fuimos directos al Puerto Viejo a tomarnos un descanso en un bar de allí, y cómo no, pedirnos la famosa cerveza de la ciudad y la verdad es que nos supo a gloria.
De ahí camino hacia donde nos recogían y lamentando no haber traído el bañador porque hubiéramos acortado o eliminado la cervecita y hubiéramos probado el Adriático con esa agua tan turquesa, ya que la playa estaba justo al lado de nuestro lugar de recogida…lástima, pero Dubrovnik me ha gustado mucho y creo que venir a Croacia y alquilar un coche para recorrerla merece la pena, espero volver.
Al barco subimos deseando ponernos el bañador para ir a la piscina a darnos un buen baño. Fuimos a nuestra piscina, la Lido Aqua, y esta vez sí que encontramos 4 hamacas aunque tuvimos que moverlas para juntarlas en una misma zona. Nos dimos un buen baño en la piscina y nos tomamos unos refrescos mientras contemplábamos la salida del puerto de Dubrobnik. Me gustó mucho esta salida, y por supuesto la llegada sólo que como me pilló desayunando desde el restaurante esta salida al aire libre fue mucho más espectacular. Los paisajes verdes y frondosos de Croacia son preciosos, y la vista del puente y toda la bahía desde el barco es espectacular. Es un paisaje muy diferente al de las islas griegas tan rocosas. Estuvimos al solecito hasta las 14:30 horas que fue cuando ya nos entró hambrecilla y fuimos a comer algo al buffet (por supuesto quitamos nuestras toallas porque a mí no me gusta que se haga eso).
Después de comer dimos un paseo por el barco y nos fuimos a tomarnos como postre un chocolate frío al sugar café. Y allí estuvimos perfectamente y haciendo tiempo hasta que nos dieron las 17:30 que empezaba en espectáculo “Tú sí que vales” en el Gran Teatro DUse. Fue muy divertido porque está montado igual que en la tele con los 3 jueces sentados en el escenario con sus sillones, incluso nos dieron un mando a cada uno para votar. Había dos categorías los profesionales y los no profesionales (que supuestamente eran gente del crucero que se había apuntado previamente). De los primeros se presentaron gente del equipo Costa una maga, los bailarines y el tenor. Y del público salió un niño brasileño que tocaba el piano y una pareja que bailaba salsa. Pasamos un buen rato y la verdad es que lo recomiendo (dura como una media hora o poco más) y mientras ves el espectáculo te puedes tomar un coctail o copa porque pasan los camareros por allí.
Cuando salimos nos fuimos cada uno a nuestra habitación a hacer lo que queríamos y ya no nos vimos más hasta la cena, que por cierto era la noche italiana (se recomendaba ir de blanco, verde o rojo). Nosotros como somos 3 conseguimos hacer la bandera completa (yo de verde, mi marido blanco y el chico de rojo). Ese día los camareros se despidieron y nos hicimos una foto con ellos para el recuerdo porque fueron siempre muy amables.
Y después de la cena nos fuimos lo que quedaba del segundo tiempo del partido Italia- Alemania en la pantalla del Piano bar (puente 3). Nos habían dicho que la piscina de arriba estaba por lo visto llena por el pantallón que lo retrasmitía así que estábamos más tranquillos y mejor atendidos en el otro sitio. Y nada, pues allí que lo vimos tomando una copa, y fue muy emocionante con tanto penalti (nosotros por la revancha por supuesto íbamos con Alemania pero nos lo reservábamos para nosotros ya que había mucho italiano jejeje).
Y por fin al camarote programando mejor que ningún día el desayuno y la hora de despertarnos ya que al día siguiente tocaba llegar a la maravillosa ciudad de Venecia y no nos podíamos perder eso.
Continuará…












