14km con desnivel gradual de -1.000m hasta nivel del mar. No me gustaría pensar en hacer la ruta al revés y con mal tiempo, la verdad es que todo nos salió a la perfección. Pero qué rápido pasa el tiempo...esto ya se acaba!
Desde el refugio había dos caminos hasta el cruce del rio, uno rojo y otro azul. El rojo era un poco más largo aunque más bonito, aunque nos costó un poco encontrar los palos señalizando el camino....
En esta etapa ya sigues el río y es un festival de cascadas hasta nivel del mar.




Tuvimos nuestros primeros encuentros con ovejas islandesas, todo un icono del país. Te las encuentras hasta en la sopa (y literal, además!

Al llegar no nos podíamos creer que el trekking ya se hubiera terminado...nos invadió un sentimiento mezclado entre la alegría de llegar y la tristeza de acabar mezclada con el choque de la masa de turistas en Skógar

Allí abajo íbamos a acampar, pues habíamos reservado el bus de vuelta a Reykjavik para el día siguiente y así disfrutar un poco de la cascada cuando la gente se hubiera ido. El tiempo era inmejorable por eso, podíamos ver hasta el Arco de Dyrhólaey!

Y al bajar te encuentras con esta maravilla...tantas veces la había visto en fotos y por fin la teníamos delante!

Un pequeño homenaje a nuestra compañeras de viaje...


Dormir con estas vistas la verdad es que no tiene precio. Aunque esto es algo que hubiera hecho diferente. Al llegar al mediodía tienes tiempo de sobra de disfrutar de la cascada, y como es un sitio tan turístico y el camping está tan lleno, si repitiéramos no nos quedaríamos a dormir, cogeríamos el bus de vuelta por la tarde y así tendríamos un poco más de tiempo para aprovechar el resto de la isla. Pero como siempre, eso son cosas que uno no sabe cuando organiza el viaje...
