Tras dormir como reyes seguimos nuestra ruta por la Península de Snaefellsness. El tiempo no había mejorado y fue una lástima porque no se disfrutan igual los lugares. Pero no siempre puede tenerse suerte! Además, también tiene su encanto ver Islandia en su esencia...
Nos habían recomendado hacer el pequeño trekking de Arnarstapi a Hellnar pero tal y como estaba el tiempo decidimos tirar millas.
Tras pasear un poco por Arnarstapi, fuimos a ver la formación rocosa de Lóndrangar, al lado del faro de Malariff.

Al cabo de pocos minutos tienes la playa de Djúpalonssandur. Este sitio me encantó a pesar del mal tiempo (o quizá eso aumentó la belleza del lugar...). Es una playa de preciosa arena negra, con formaciones rocosas y un mar bravo que te dejaba el corazón en un puño. En esta playa se encuentran los restos un barco naufragado y unas piedrasvque antiguamente se usaban para distinguir a los islandeses según el tipo de piedra que podían levantar: Fullsterkur 154kg, Hálfsterkur 100kg, Hálfdraettingur 54kg y Amlódi 23kg.

Y cómo no, había que sacar el macho interior




La siguiente parada era Kirkjufell, ni me creía que por fin iba a estar delante de esta famosa montaña después de ver tantas fotos en casa. Tengo que decir que me lo imaginaba un sitio más remoto pero todo lo contrario, te lo encuentras de golpe en la carretera xD no deja de ser precioso pero la realidad siempre difiere de la imaginación.

Luego paramos en Grundafjördur, una preciosa ciudad a pies del fiordo. La foto no le hace justicia para nada! Allí tomamos un café y nos conectamos un poco con el mundo

Luego pusimos gasolina en Stykkishólmur y ya nos encaminamos hacia los fiordos del oeste. Puedes tomártelo con más calma y recorrerte cada lugar porque dan ganas de ello, pero nosotros preferíamos ir tirando y poder ver todos los rincones de la isla. A excepción de un par de días que hicimos muchos kilometros, el resto de días fueron intensos pero llevables, y así pudimos disfrutar de todo un poco.

Tenías que ir con mucho cuidado en la carretera porque las ovejas aparecían de la nada jajaja


Este día no teníamos objetivo fijado, aunque había visto en la guía un sitio para dormir en Djúpidalur. Pero cuando llegamos no nos acabó de convencer y decidimos hacer acampada libre. En los fiordos del oeste es perfecto hacerlo porque no hay nada y tienes más que nunca la sensación de soledad y contacto con la naturaleza. Estos fiordos tienen algo mágico....
Encontramos una área de descanso con banco y no lo dudamos un segundo. Además, el tiempo había despejado y no hacía nada de frio. Allí plantamos las tiendas y nos curramos una pedazo de barbacoa disfrutando de las vistas al fiordo. Llevábamos hasta gin tonic jajaja Fue una noche de 10!

Mi cuñado es todo un artista!

