Lunes 29 de Junio
Nuestro destino de hoy estaba situado en Namibia, la franja del Caprivi, 554 kilómetros por delante nuestro que eran prácticamente una interminable recta.
Abandonábamos Chobe muy temprano, pusimos gasolina en Kasane, comprobamos y elevamos la presión de los neumáticos ya que íbamos a hacer carretera y nos pusimos en marcha, por la carretera que atraviesa Chobe de camino hacia Ngoma Bridge.
En esta carretera es sencillo encontrar Sable Antelope, sin embargo en Kruger es bastante raro verlos:

En la frontera de Ngoma Bridge a Namibia no teníamos a nadie delante nuestro y sin embargo con la parsimonia que tienen estuvimos unos 45 minutos en rellenarlo todo y poder cruzar, éramos los únicos a esa hora de la mañana. Pagas un road tax de Namibia, te hacen un control de temperatura por el Ébola y para inmigración. A la salida el policía me estuvo un buen rato preguntando cosas de España.
Nuestra siguiente parada sería Katima Mulilo, la última población importante antes de dirigirnos hacia Ngepi Camp, aquí buscamos un supermercado para realizar las compras. Hay bastantes controles policiales en esta zona y aquí nos paró un policía que me quería multar por llevar la matrícula en la defensa del vehículo, me decía que la matrícula tenía que ir en la carrocería, no en la defensa, le contesté que el coche era de alquiler y en todo caso no era asunto mío, que si acaso le pusiera la multa al propietario que era Bushlore
Compramos en un pick and pay, saliendo por la calle paralela para no volver a encontrarnos al policía
Durante el trayecto hay señales de peligro por cruce de animales, teóricamente en esta zona hay elefantes y también wild dogs.


Llegamos a Ngepi Camp sobre las 14:00h, sales de la carretera y te tienes que adentrar por un camino en muy mal estado con arena profunda, hace falta un 4x4 y a punto estuvimos de quedarnos:

La verdad es que son unos cachondos, olvidad lo del 4x4, es una pista de tierra a la que se puede acceder con un turismo
Había una bifurcación en el camino en la cual ponía una señal para Land Rover y otra para Toyota

Por el camino nos encontramos unos chicos jóvenes que nos pidieron un donativo para transporte escolar, sin poner en duda la veracidad, no tuvimos problema en darles algo de dinero, la verdad es que aquí los ves caminando con los primeros rayos de sol para dirigirse a la escuela, a veces a muchos kilómetros de donde viven. Más adelante nos encontramos unos niños junto al camino, muy pequeños, tocando un tambor y pidiéndonos dinero, a ellos no les dimos. Es habitual que utilicen a los niños en caminos que van a alojamientos turísticos como reclamo, de este modo esos niños es posible que ni se escolaricen, son explotados, así que si os piden comida perfecto, pero yo no les daría dinero. Cada vez que oían el coche salían dos niños corriendo de una pequeña choza y se ponían a tocar el tambor.
Finalmente llegamos a Ngepi Camp, la verdad es que nos gustó muchísimo el lugar, unos campsites perfectos junto al río Okavango, con un toque de humor.
Nuestro campsite con un simpático invitado:

Las vistas al río Okavango:

El baño:

¿Qué os parece la ducha con estrellas?

El trono:

Unas vistas inusuales mientras...ejem

Solo recuerdo un baño en el exterior comparable a este, en Daintree ( Australia).
El río Okavango en el espejo:

Dormimos en el campsite número 7, comimos y a pesar de que llevábamos mucho coche encima, decidimos visitar Mahango Game Reserve, en el camino de salida nos volvió a salir el niño tamborilero, los de la escuela, vendedores de madera ( nos dijeron que no compráramos madera a ellos, que deforestaban el entorno, en el camping vendían madera que según ellos repercutían a los habitantes de la zona pero de forma sostenible).
Mahango game reserve resultó ser una agradable sorpresa, tenía noticias de una manada de leones pero no llegamos a verlos, cebras, sables, hipopótamos, elefantes, kudus, roan antílope, baboons, warthogs...
De camino a Mahango, desaparece la carretera asfaltada:





Los caminos de Mahango:


Puesta de sol en la reserva:


Tras la agradable visita y nuestro insaciable apetito por ver fauna, volvimos a Ngepi camp ya de noche, disfrutando de nuestra cena, una visita a la piscina, bar y restaurante, es un lugar que vale la pena para alojarse. La piscina es auténtica, está en el río y únicamente unas redes te separan de los cocodrilos e hipopótamos. Nosotros no nos bañamos porque desgraciadamente la idea de que haya parásitos nos corta bastante el rollo, tiene que ser un gustazo bañarse ahí pero no nos atrevimos.
Aquí se ve bien la piscina: ngepicamp.com/
Y aquí finalizamos una etapa agotadora pero muy disfrutona, a pesar de la paliza de conducción, al día siguiente tocaba otra paliza considerable hasta Etosha NP, del tirón y sin contemplaciones!