Hoy es el día de volar a Cairns, nuestra siguiente etapa. Tras un vuelo de tres horas, llegamos a este punto junto a la Gran Barrera del Coral. Elegimos la opción de alojarnos en un apartamento junto al centro de la ciudad. Esto nos permite desplazarnos a pie al centro, y poder prepararnos algo para comer en el mismo alojamiento. Vamos a estar tres días completos, y en cada uno de ellos haremos una excursión organizada. Para la excursiones, contactamos desde España con María de Cairnsunlimited. Le dijimos nuestras preferencias, y nos preparó tres magníficos tours por la zona. Antes de relataros nuestras andanzas en Cairns y alrededores, hay que decir que es una zona eminentemente turística. La ciudad tiene un centro bastante animado, con numerosos locales de todo tipo y mucha gente. Junto al paseo marítimo, han construido una especia de lago o piscina con agua del océano con una extensa zona verde y arena de playa a su alrededor. Hay también barbacoas para que cada uno se prepare la suya. El lugar nos encantó, y pasamos buenos ratos allí.
La tarde de nuestra llegada, y antes que nada, nos dirigimos a un gran supermercado para hacer la compra de víveres para los desayunos y cenas, y dar descanso al bolsillo.
Nuestro primer día completo, lo vamos a dedicar a la excursión a la Gran Barrera del Coral. Hicimos la de la empresa Seastar, la cual lleva a dos puntos del arrecife: el Michaelmas Cay y el Hastings Reef. Trabajan con pequeños grupos (nosotros fuimos con unas 30 personas). A las 0730 zarpamos dirección al primer destino. Durante el trayecto nos dan unas nociones de seguridad y nos asignan nuestro material. El Michaelmas Cay es una pequeñísima isla de arena, en su mayor parte acotada como parque natural para las aves marinas y una pequeña aérea donde desembarcamos e iniciamos nuestra primera inmersión. El arrecife se aprecia aunque no con toda la claridad que sería deseable. Tras algo más de una hora de “paseo marino”, regresamos al barco y nos disponemos a dar cuenta del lunch que va incluido en el precio. Después nos dirigimos al segundo punto, el Hastings Reef. Allí la visibilidad es mucho mejor, y con este hecho esperanzador empezamos a nadar por las cristalinas aguas. El coral es inmenso, a modo de pequeñas colinas submarinas. La fauna marina se muestra en todo su esplendor. Localizamos una tortuga marina en su búsqueda de comida, y me tropiezo con lo que puede ser una clase de tiburón. Como no soy muy ducho en estos temas, os adjunto la foto del pez y vosotros determináis qué es. Durante esta parte del tour, existe la posibilidad de dar un paseo en una barca con suelo transparente para ver el fondo. Entiendo que hacer snorkel en este lugar es una ocasión única, y prefiero seguir con ello en vez del paseo en bote. Tras unas dos horas, volvemos todos al barco; damos cuenta de una pequeña merienda y ponemos rumbo de regreso a Cairns.
Mi pareja esperando su turno en Michaelmas Cay.
¿Tiburón?.
Visto desde la experiencia, no sé hasta que punto no es mejor elegir el tour que da la posibilidad de visitar Green Island, y estar un rato en su playa, y después hacer snorkel en algún punto del arrecife exterior. Estar tantas horas en una pequeña embarcación, como la del Seastar, y con tanta gente puede llegar a ser un poco agobiante. Una vez en tierra firme, pasamos junto al lago artificial citado anteriormente, y decidimos tumbarnos en el césped a relajarnos de un día tan completo. La última sorpresa de la jornada no la da la visión de cientos de murciélagos colgados en los árboles emitiendo un ruido ensordecedor.
Nuestra segunda jornada completa en Cairns la vamos a dedicar a la excursión a la zona del rio Daintree y Cape Tribulation. La empresa elegida es Down Under Tours. El microbús de la misma nos recoge puntualmente a las 0700 h. en la puerta del hotel. A pesar que todavía queda gente por subirse más adelante, el conductor, con un inglés muy deficiente, empieza a hablar (ya no parará hasta el fin del tour) de hechos resaltables de la excursión y de la región en general.
Tras dos horas de viaje, llegamos al punto donde vamos a iniciar la primera actividad incluida en el tour, el paseo en barca por el rio Daintree. El mayor atractivo de este paseo, además de ver los exuberantes paisajes de vegetación que rodean al rio, es ver alguno de los cocodrilos habituales de la zona. A pesar de los esfuerzos de la persona que maneja el bote, y guía de esta parte del tour, no logramos ver ninguno en todo el recorrido. Una pequeña decepción, y más cuando recuerdo que un tour similar por los pantanos de Louisiana no pare de ver alligators.
Una vez en el embarcadero, se une nuestro guía y el microbús, que han hecho el cruce directo del rio por el único punto habilitado para el cruce de vehículos. A partir de ahí, la desconexión del exterior es total ya que no hay ningún tipo de cobertura telefónica o de datos. Nos dirigimos al Alexandra Lookout, un estupendo mirador desde donde se divisa el estuario del rio Daintree, la isla de Snapper y el Mar del Coral. Unas vistas muy bonitas. De allí, nuestros pasos se encaminan al restaurante, en plena selva, dónde daremos cuenta del lunch incluido en el tour.
Alexandra Lookout.
Tras la comida, nos dirigimos al punto más al norte de la excursión. Se trata de Cape Tribulation. Es una espléndida playa, aunque la presencia de cocodrilos, sobre todo por la noche, no la hace apta para las actividades habituales de estos parajes.
Playa de Cape Tribulation.
De vuelta a Cairns, haremos una última parada en Mossman Gorge, otro parque natural situado en el interior. En el centro de visitantes nos ofrecen un café y unas magdalenas y, posteriormente, un aborigen, empleado del parque, nos da una pequeña charla sobre el significado de las pinturas que los nativos solían llevar sobre su piel. Para finalizar, damos un pequeño paseo por el parque. En esta época del año, los ríos bajan con muy poco caudal por lo que se desluce su visión. Aún así, son dignas de observar las enormes rocas depositadas en el lecho del rio y su orilla. Esta última parte del tour, en parte por el cansancio acumulado, me parece prescindible. De regreso a Cairns, y a pesar que ya se han bajado otros integrantes de la excursión en los pueblos cercanos a Cairns, el conductor sigue hablando sin parar, sin dar opción a dar una cabezadilla o disfrutar en silencio del paisaje.
De regreso a Cairns desde Mossman Gorge.
Una vez en el hotel, nos apetece acercarnos al centro de Cairns a cenar algo. La zona se encuentra sumamente concurrida, con todas las terrazas de los restaurantes casi llenas. Muy buen ambiente.
La última excursión va a ser a Kuranda. En este hemos pagado por los medios de transporte que nos llevarán y traerán de vuelta a Cairns. La subida a este pueblo de la montaña tropical la haremos en un tren de época, en un trayecto de dos horas, y que va subiendo por las laderas de las montañas hasta llegar a Kuranda. El paisaje es muy bonito, y la posibilidad de hacer fotos al tren en su subida es muy recomendable. Una vez en Kuranda, un bus nos dirige al otro extremo del pueblo para iniciar nuestros recorrido a pie. Nada mas bajarnos del vehículo nos encontramos con un pequeño mercado conocido como Heritage Markets, donde se venden souvernirs australianos. Justo enfrente está el Kuranda Original Rainforest Markets, brindan la mejor oportunidad de ver a artistas locales trabajando y a hippies actuando. Vamos recorriendo el pueblo por su calle principal y paramos a comer en un restaurante con una terraza junto al bosque tropical. De nuevo en la estación del tren, la atravesamos y damos un paseo por la ribera del rio que rodea Kuranda. La visita no da para más, y decidimos y subirnos al teleférico, medio elegido para volver a Cairns. Las vistas durante el trayecto son impresionantes, tanto de las montañas como de la costa. Hay una parada intermedia donde te puedes bajar y admirar las vistas, y subirte posteriormente en el teleférico. Nosotros optamos por no bajar y seguir directos a la estación. Allí se encontraba un bus que nos llevaría de regreso al hotel.
Camino a Kuranda.
El tren a su regreso a Cairns, visto desde la ribera del rio.
Desde el teleférico, la costa y el Mar del Coral.
Todavía era temprano, por lo que optamos por preparar una merienda e irnos al césped junto al lago artificial, para comérnosla. Sobre le césped esperamos el último anochecer de nuestra estancia en Cairns. Poco antes de ocultarse el Sol, sobre el cielo aparecieron centaneres de murciélagos, emitiendo su desagradable ruido y dirigiéndose se hacia la costa.
La tarde de nuestra llegada, y antes que nada, nos dirigimos a un gran supermercado para hacer la compra de víveres para los desayunos y cenas, y dar descanso al bolsillo.
Nuestro primer día completo, lo vamos a dedicar a la excursión a la Gran Barrera del Coral. Hicimos la de la empresa Seastar, la cual lleva a dos puntos del arrecife: el Michaelmas Cay y el Hastings Reef. Trabajan con pequeños grupos (nosotros fuimos con unas 30 personas). A las 0730 zarpamos dirección al primer destino. Durante el trayecto nos dan unas nociones de seguridad y nos asignan nuestro material. El Michaelmas Cay es una pequeñísima isla de arena, en su mayor parte acotada como parque natural para las aves marinas y una pequeña aérea donde desembarcamos e iniciamos nuestra primera inmersión. El arrecife se aprecia aunque no con toda la claridad que sería deseable. Tras algo más de una hora de “paseo marino”, regresamos al barco y nos disponemos a dar cuenta del lunch que va incluido en el precio. Después nos dirigimos al segundo punto, el Hastings Reef. Allí la visibilidad es mucho mejor, y con este hecho esperanzador empezamos a nadar por las cristalinas aguas. El coral es inmenso, a modo de pequeñas colinas submarinas. La fauna marina se muestra en todo su esplendor. Localizamos una tortuga marina en su búsqueda de comida, y me tropiezo con lo que puede ser una clase de tiburón. Como no soy muy ducho en estos temas, os adjunto la foto del pez y vosotros determináis qué es. Durante esta parte del tour, existe la posibilidad de dar un paseo en una barca con suelo transparente para ver el fondo. Entiendo que hacer snorkel en este lugar es una ocasión única, y prefiero seguir con ello en vez del paseo en bote. Tras unas dos horas, volvemos todos al barco; damos cuenta de una pequeña merienda y ponemos rumbo de regreso a Cairns.


¿Tiburón?.
Visto desde la experiencia, no sé hasta que punto no es mejor elegir el tour que da la posibilidad de visitar Green Island, y estar un rato en su playa, y después hacer snorkel en algún punto del arrecife exterior. Estar tantas horas en una pequeña embarcación, como la del Seastar, y con tanta gente puede llegar a ser un poco agobiante. Una vez en tierra firme, pasamos junto al lago artificial citado anteriormente, y decidimos tumbarnos en el césped a relajarnos de un día tan completo. La última sorpresa de la jornada no la da la visión de cientos de murciélagos colgados en los árboles emitiendo un ruido ensordecedor.
Nuestra segunda jornada completa en Cairns la vamos a dedicar a la excursión a la zona del rio Daintree y Cape Tribulation. La empresa elegida es Down Under Tours. El microbús de la misma nos recoge puntualmente a las 0700 h. en la puerta del hotel. A pesar que todavía queda gente por subirse más adelante, el conductor, con un inglés muy deficiente, empieza a hablar (ya no parará hasta el fin del tour) de hechos resaltables de la excursión y de la región en general.
Tras dos horas de viaje, llegamos al punto donde vamos a iniciar la primera actividad incluida en el tour, el paseo en barca por el rio Daintree. El mayor atractivo de este paseo, además de ver los exuberantes paisajes de vegetación que rodean al rio, es ver alguno de los cocodrilos habituales de la zona. A pesar de los esfuerzos de la persona que maneja el bote, y guía de esta parte del tour, no logramos ver ninguno en todo el recorrido. Una pequeña decepción, y más cuando recuerdo que un tour similar por los pantanos de Louisiana no pare de ver alligators.
Una vez en el embarcadero, se une nuestro guía y el microbús, que han hecho el cruce directo del rio por el único punto habilitado para el cruce de vehículos. A partir de ahí, la desconexión del exterior es total ya que no hay ningún tipo de cobertura telefónica o de datos. Nos dirigimos al Alexandra Lookout, un estupendo mirador desde donde se divisa el estuario del rio Daintree, la isla de Snapper y el Mar del Coral. Unas vistas muy bonitas. De allí, nuestros pasos se encaminan al restaurante, en plena selva, dónde daremos cuenta del lunch incluido en el tour.

Tras la comida, nos dirigimos al punto más al norte de la excursión. Se trata de Cape Tribulation. Es una espléndida playa, aunque la presencia de cocodrilos, sobre todo por la noche, no la hace apta para las actividades habituales de estos parajes.

De vuelta a Cairns, haremos una última parada en Mossman Gorge, otro parque natural situado en el interior. En el centro de visitantes nos ofrecen un café y unas magdalenas y, posteriormente, un aborigen, empleado del parque, nos da una pequeña charla sobre el significado de las pinturas que los nativos solían llevar sobre su piel. Para finalizar, damos un pequeño paseo por el parque. En esta época del año, los ríos bajan con muy poco caudal por lo que se desluce su visión. Aún así, son dignas de observar las enormes rocas depositadas en el lecho del rio y su orilla. Esta última parte del tour, en parte por el cansancio acumulado, me parece prescindible. De regreso a Cairns, y a pesar que ya se han bajado otros integrantes de la excursión en los pueblos cercanos a Cairns, el conductor sigue hablando sin parar, sin dar opción a dar una cabezadilla o disfrutar en silencio del paisaje.

Una vez en el hotel, nos apetece acercarnos al centro de Cairns a cenar algo. La zona se encuentra sumamente concurrida, con todas las terrazas de los restaurantes casi llenas. Muy buen ambiente.
La última excursión va a ser a Kuranda. En este hemos pagado por los medios de transporte que nos llevarán y traerán de vuelta a Cairns. La subida a este pueblo de la montaña tropical la haremos en un tren de época, en un trayecto de dos horas, y que va subiendo por las laderas de las montañas hasta llegar a Kuranda. El paisaje es muy bonito, y la posibilidad de hacer fotos al tren en su subida es muy recomendable. Una vez en Kuranda, un bus nos dirige al otro extremo del pueblo para iniciar nuestros recorrido a pie. Nada mas bajarnos del vehículo nos encontramos con un pequeño mercado conocido como Heritage Markets, donde se venden souvernirs australianos. Justo enfrente está el Kuranda Original Rainforest Markets, brindan la mejor oportunidad de ver a artistas locales trabajando y a hippies actuando. Vamos recorriendo el pueblo por su calle principal y paramos a comer en un restaurante con una terraza junto al bosque tropical. De nuevo en la estación del tren, la atravesamos y damos un paseo por la ribera del rio que rodea Kuranda. La visita no da para más, y decidimos y subirnos al teleférico, medio elegido para volver a Cairns. Las vistas durante el trayecto son impresionantes, tanto de las montañas como de la costa. Hay una parada intermedia donde te puedes bajar y admirar las vistas, y subirte posteriormente en el teleférico. Nosotros optamos por no bajar y seguir directos a la estación. Allí se encontraba un bus que nos llevaría de regreso al hotel.



Todavía era temprano, por lo que optamos por preparar una merienda e irnos al césped junto al lago artificial, para comérnosla. Sobre le césped esperamos el último anochecer de nuestra estancia en Cairns. Poco antes de ocultarse el Sol, sobre el cielo aparecieron centaneres de murciélagos, emitiendo su desagradable ruido y dirigiéndose se hacia la costa.
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre