A las 7:30 nos levantamos, pues habíamos quedado a las 8:00
Son las 8 y cuarto y viene Beni con el desayuno...¡Olé por Beni, menudo desayuno!. Nos hinchamos bien bien , para aguantar el tirón de las más de cinco horas que nos esperaban de 4x4 y después de recoger y hacer las mochilas, nos vamos para Sukamade.
La playa de Sukamade se encuentra a unos 100 km al sur de Banyuwangi. Forma parte del Parque Nacional Meru Betiri. Es un entorno natural protegido donde no llega la luz ni el teléfono ni cualquier otra forma de comunicación. Donde la selva crece salvajemente, y que no es fácil llegar, sobre todo en la época de lluvias, pues hay que cruzar un río en el 4x4, que si viene crecido se hace imposible.
A esta playa acuden a desovar y durante todo del año tortugas marinas, (y depende de qué épocas, en mayor o en menor cantidad). El gobierno de Indonesia se ha preocupado en protegerlas creando aquí un centro de Protección, donde los rangers se encargan de "robar" los huevos a la tortuga para protegerlos de los depredadores, hasta que nacen. Una pequeña parte del presupuesto para ello sale del precio por entrar al Parque, con la consideración de que los rangers dejan a los turistas soltar en la playa una mínima cantidad de las tortugas que hayan nacido en el día.
Dicho ésto, antes de salir le decimos al guía Sansul Safarudin (Chunk) que nos lleve a comprar tabaco y a cambiar dinero.
Mientras yo me quedo esperando en el 4x4, Lola se va con Chunk a por tabaco. Pero... a por tabaco, no a por cigarrillos. Al menos así le dijimos y así hizo. Se pasaron a un mercado que vendían tabaco a granel, y aunque vinieron sin cigarrillos ella vino contentísima porque "nunca había visto un mercado igual".
El siguiente paso era ir a una casa de cambio ya que era viernes y no queríamos que nos pasara lo mismo que a la llegada a Indonesia, hacía ya una semana. Y una vez con "todo hecho", y con unas galletas para el camino iniciamos ya nuestra salida. Más de 5 horas nos esperaban por unos cambios de paisajes increibles.
La primera parte por típica carretera indonesia abarrotada de tráfico y con muchísimos niños por los alrededores con el uniforme marrón, pues es el viernes el día que van uniformados a las "clases" de la mezquita. Paramos en un warung a comer algo, antes de meternos en "faena".
La siguiente parte transcurre por un medio más rural donde poco a poco la agobiante carretera va desapareciendo, conviertiéndose en pista sólo apta para 4x4, y es aquí donde empieza la aventura, la parte más salvaje. Pasamos por plantaciones típicas de té, café, cacao, caña de azúcar. En el camino probamos éstos dos últimos productos en su estado natural.

Llegamos a la entrada del Parque donde tras pagar los aranceles de entrada, nos esperan dos horas por pura jungla, con tramos de baches y baches y el vadeo de ríos, hasta el punto de que ésto último nos retrasó la llegada cerca de hora y media. Los dos primeros vadeos fueron sin problema pero el último el río iba crecido y tuvimos que esperar a que el agua bajara. Fue hora y media de charloteo, de risas en la orillla del río, con un calor y humedad axfisiante esperando, mientras en la otra orilla veíamos a la gente de la aldea vecina en su vida cotidiana: alguien cuidando del ganado, otros trabajando el campo y niños bañándose. Todo ésto, con el entorno paisajístico, representaban imgenés de la indonesia que solemos ver, pero ahora reencarnada.


Una vez que el conductor decide que ya es el momento de cruzar, nos subimos y con una cara de incertidubre que llevábamos empieza a acelerar y atravesamos el río a un buen ritmo, sin ningún problema.


Paramos a conocer el pequeño poblado: una aldea encantadora perdida en no se sabe qué sitio del sudeste asiático, con imágenes que no te dejaban de sorprender en estas latitudes.

Ya eran sobre las 5 y media de la tarde cuando llegamos al campamento de los rangers, donde íbamos a pernoctar. Nos llevan a nuestro alojamiento. Era un edificio con un gran hall a la entrada, dos WC-ducha enfrente de la puerta principal y dos habitaciones de huéspedes. Lo cierto es que el sitio, si bien lujo no tenía, estaba limpio hasta el punto de que no podíamos pasar con los zapatos: teníamos que descalzarnos. Pero también es cierto que había otros cuantos edificios destinados a los forasteros que parecían algo más modernos.

Nos damos una ducha como podemos, y si bien ya nos habían avisado que cuidado con los monos que se llevan las cosas que dejáramos fuera, nos hace gracia el hecho de que nos hubiera desaparecido una botella de bebida isotónica que nos dejamos fuera y que estaba vacía, tirada por los suelos. Con éstas nos vamos a cenar al edificio de los rangers, que iban a preparar una especie de pasta-fideos chinos. Aquí la cena se paga aparte, no iba incluida, y es cara, y más aún si te tomas una cerveza, como nos pasó.
Después de la cena nos retiramos a descansar a la habitación un rato, pues a las 20:00 tocaba ir a la playa a buscar alguna tortuga que se hubiese dignado a venir a desovar.
Y a las 20:00 estamos ya afuera junto con el ranger y 2 turistas más. Nos dice que cuando estemos en la playa no metamos ruido, ni fumemos ni linternas; solo la suya, así que ya de noche, -que parece más tarde de lo que es- nos vamos a la playa, que se encuentra a unos 700 mts.
Allí esperamos y esperamos sentados como fuera, hasta que el ranger recibe una llamada de otro ranger por el talkie walkie, avisándole que había entrado una tortuga, así que vamos a la punta de la playa y allí estaba el ranger, al lado de un pedazo tortuga verde de más de un metro, metida en el agujero que había hecho. Y pensar que esta misma tortuga en algún momento, años atrás emprendió su viaje a la vida, al mar, desde esta misma playa...

Parece ser que estas tortugas hacen un hoyo donde ponen los huevos, los tapan y hacen otro al lado para despistar a los depredadores.

Después de un par de horas observando este espectáculo de la naturaleza, nos retiramos dormir, pues mañana toca levantarse a las 5 para ir a soltar unas cuantas tortugas bebés.
GASTOS:
-Tour Sukamade (incluido alojamiento noche anterior en Homestay de Banyuwangi): 3.450.000 rp (total)
-Cena rangers Sukamade: 90.000rp
IMPRESIONES DE LA ETAPA: Aún siendo un viaje bastante largo en horas, que no en distancia, no es nada pesado, pues los paisajes se lo mereceían. Tal vez la incomodidad del camino en algunos tramos fueron incómodos, pero merece la pena. En cuanto al precio: si el precio de este tour más el que nos cobraron del Bromo (1.400.000+3.450.000) lo comparamos con los tours que cobran la mayoría de los guías por hacer el Bromo-Ijen, no resulta tan caro. Tal vez habría que verlo desde otro punto de vista: los tours en Indonesia no resultan nada baratos.