Parece mentira lo que cuesta organizar un viaje de estas características, y aún doy gracias a que el peso mayoritario de éste ha recaído en R. que se lo ha currado un montón (yo he ayudado). Ocho meses de búsqueda incesante de información, de reservas, de anulaciones, de coches, vuelos, hoteles, parques, sorteos, previsiones meteorológicas, ilusiones y desilusiones, días eufóricos y otros pesimistas... todo esto combinado con el día a día de cada uno. Parecía que el viaje era ficticio y que nunca iba a llegar el gran día, pero al final todo llega...
Lunes 20 de febrero y el gran día ha llegado por fin!! Las Vegas nos espera!
Obviamente para poder comenzar nuestra aventura sin incidencias tenemos que salvar dos obstáculos: el primero y quizás más importante, que podamos llegar a destino previo paso por el departamento de inmigración y aduanas de los Estados Unidos.
Por horarios de vuelos, el primero en salir de casa fui yo, aunque por estrecho margen con respecto a los demás. A mí siempre suele pasarme algo en los desplazamientos de este tipo y hoy no iba a ser menos, pues llamo a un taxi para ir al aeropuerto, y lo primero que hago es subirme a un taxi que no es el mio y que casualmente también venía al pueblo a buscar un cliente al aeropuerto...
Deshacer el entuerto ya me cuesta unos minutos valiosos y llegar al mostrador de facturación a punto de cerrar. Ya está, el "pero" del viaje ya ha sido. Ahora todo irá como la seda.
Sin más novedad llego a Madrid y espero por D. que llegará en su vuelo en poco más de 45 minutos. Mientras D. y yo nos encontramos en la T4 y vamos a la T4S, A. y R. están por la T1 embarcando hacia Londres. Tan cerca y tan lejos nos encontraremos...
De momento vamos bien y no hay retrasos ni cancelaciones a la vista.. Como es habitual, Iberia en su vuelo transoceánico me cambia de asientos aleatoriamente, pero menos mal que somos españoles y los pasajeros nos organizamos todos para cambiarnos en el propio avión.
Chicago. Febrero y a pleno sol y más de 20º, lo nunca visto.
Pues la cosa parece que no será muy larga porque apenas hay cola para entrar al país. Es mediodía y hoy es festivo en USA (el día del presidente). Como ya me sé el camino del Gólgota, vamos directos a la cola (corta, muy corta) para esperar por un amable agente de inmigración.
Ha llegado el momento, me toca. D. ha quedado justo detrás de mí. "Buenos días", preguntas de rigor, huellas dactilares... "¿viaja usted solo?"... Ante esta pregunta como una exhalación mi gesto de señalar a D. para confirmar que no, que viajo acompañado y que D. lo puede confirmar.
"Ok, puede pasar, buenos días"... SIIII prueba superada!!
No tenemos constancia de la suerte de A. y R. porque llegarán a Las Vegas prácticamente a la misma hora en que D. y yo despegaremos de Chicago; pero al menos les enviamos un mensaje de tranquilidad. Hemos entrado en los EEUU.
Las siguientes horas serán un poco aburridas, y solo destacaré que hemos salido de Chicago en hora y aterrizado en Las Vegas también en hora; y que para variar, AA me hace una nueva putada porque me ha roto la maleta y no se quiere hacer responsable. Sé que ha sido AA porque en Chicago tuve que recoger la maleta para pasar aduanas y estaba bien. El golpe, en una esquina, se ha producido en el último vuelo.
Con las coñas, se ha hecho de noche y tenemos que ir a por el coche. Hemos quedado el grupo de reunirnos en el edificio de oficinas de alquiler (están todos fuera del aeropuerto) y allí nos encontramos por fin.
Nos vamos al mostrador de Álamo para cumplimentar todos los datos, incluidos los tres conductores adicionales. Al final también hemos pillado el servicio "Road Safe plus" (o algo así), puesto que a pesar de tener incluido ya el básico, no estábamos muy convencidos de las coberturas y características. Teniendo en cuenta lo que ya nos estábamos ahorrando respecto a Hertz, decidimos añadirlo por seguridad. Algo más de 140€ extra. Vamos al garaje a por el coche.
En el garaje, unas empleadas nos indican los vehículos que tenemos ahora mismo disponibles según la categoría. Nos enseñan cuatro modelos SUV, todos bastante bien y grandes, pero ninguno con auténtico 4WD.
No hay problema, así que nos vamos con un modelo bastante bueno, aunque no todo lo bueno que quisiéramos.
Nos vamos al hotel a dejar las maletas y asearnos un poco para salir a dar una vuelta por el Strip. Qué cambio con la última vez. La noche está fresca, fresquísima, con un poco de viento. Qué diferencia con el verano. Vale que es febrero, pero casi se agradecía entrar en los casinos solo por la calefacción. El otro cambio con respecto a verano es la gente. ¿Dónde está la gente? ¿dónde está todo el mundo? Aceras vacías, el Strip casi sin tráfico... Un Las Vegas muy diferente nos encontramos.
Entre la paliza de vuelos, el desfase horario, y el tiempo que no animaba mucho, decidimos hacer un paseo breve por el Strip, y cenar unos bocadillos antes de retirarnos a descansar. D. nunca había estado en USA y no paraba de fotografiarlo todo. Ay la novedad!
El hotel: En Las Vegas vamos a estar tres noches, y durante la organización del viaje hemos tenido varias reservas aquí. Hotelitos normales y casinos como el Flamingo. ¿el problema del Flamingo o otros casinos? la reserva (y el precio) era para dos y la duda de si incluirían el Resort fee. Finalmente decidimos ir a lo seguro y quedarnos con un Hotel normal pero bien ubicado.
La reserva final fue en el Travelodge Center Strip. Tres noches de habitación para cuatro con desayuno incluido por 195€.
Calidad bastante normalilla pero precio y ubicación insuperables.