Martes 21 de febrero y el jet-lag ha hecho su efecto. Nos despertamos tempranísimo y como era de día decidimos aprovechar las horas de luz que escasean en invierno.
El día de hoy lo vamos a dedicar en exclusiva a Las Vegas, dando una vuelta por los casinos del Strip, y terminando el día en algún outlet y en Fremont.
Lo primero el desayuno. Bastante normalito tirando a cutrillo con las cuatro cosas básicas. Realmente el sitio para el desayuno eran dos habitaciones de la planta baja que habían unido en un local. Pero queda compensado con la ubicación del hotel. Alrededor tenemos el Aria, el Cosmopolitan, el Planet Hollywood, y a un paso el Bellagio y el New York-New York o el París.
Nada más salir del hotel, hubo disparidad de opiniones. D. que estaba por primera vez en la ciudad, no paraba de sacar fotos a todo. Se sorprendía de una ciudad que en principio no le atraía nada, según había comentado en los ocho meses anteriores al viaje. los demás, que ya habíamos estado antes, nos sorprendíamos del ambiente. La mañana no era la mejor, todo hay que decirlo. Era temprano, febrero y el viento seguía soplando bastante fuerte; con lo que la temperatura no era demasiado agradable. Pero es que las calles seguían vacías. Ni rastro del ambiente que recordábamos de ocasiones pasadas. Una ciudad a la que le faltaba algo...
Casi se agradecía la calefacción de los hoteles y centros comerciales; así que nos dimos a la ruta del casino.
Comenzamos por el Cosmopolitan y seguimos la ruta hacia el norte. Parte del grupo (yo no y quizás me arrepienta algún día) aprovechó cada visita a casinos para llevarse un recuerdo original. Cambiar 1-2$ en fichas. En algunos casinos te las dan usadas, pero en otros al ver que son para recuerdo, y si les pones buena cara, te dan fichas sin estrenar. Las hay muy chulas.
Una parada obligada, cómo no, es el Bellagio. No solo para contemplar el inmenso edificio en sí, sino también el cuidado de algunos detalles. Merece la pena admirar la gigantesca lámpara de recepción, hecha al parecer con cristal de Murano. (Me soplan que se llama Fiori di Como)

Otro de los puntos más interesantes es el Jardín Botánico, donde cada mes dan rienda suelta a la imaginación con un montaje espectacular. En este caso del mes de febrero, como coincide con el año nuevo chino, la temática es ad hoc. Aquí vemos como han recreado un gallinero con pollos animatronic para celebrar el Año del Gallo.


Del Bellagio por supuesto no debemos perdernos el espectáculo de sus fuentes, pero lo hemos reservado para el último día de viaje, que llegaremos de vuelta aquí a Las Vegas.
Seguimos hacia el norte pasando por varios casinos más como el inmenso Caesars Palace, el Mirage, el Treasure Island.. Cruzamos el Strip y comenzamos a bajar por la otra acera desde el Wynn, el Palazzo o el Venetian, con sus canales interiores sobre una cubierta dibujando un atardecer perpetuo. Todo muy real, vamos...



Con el Flamingo y el Paris casi se nos ha acabado la mañana. Y es que parece que no hay mucho que ver, pero siempre encuentras algo raro, estrambótico, original o interesante que ver.
Como desayunamos a eso de las seis de la mañana, el hambre aprieta pronto y hoy nos vamos a dar un homenaje. Conseguimos mediante una oferta online (debe ser que como es invierno quieren llenar sus hoteles a toda costa) la manera de llenar el buche a precio razonable. Dos cupones 2x1 en el buffet del Aria, con lo que comimos cuatro por el precio habitual de dos. Al ser buffet libre, hemos aprovechado para aprovisionarnos de reservas para varios días...
Bueno, realmente creo que nos hemos pasado todos, como suele ocurrir con estas cosas. Tanto es así que D. se ha tenido que ir a dormir un rato al hotel (entre el empacho y el cambio horario) mientras los demás nos fuimos a por la tarea más importante del día: intentar cambiar el coche...
Allá que nos vamos al edificio de alquileres de coches del aeropuerto, a ver si hoy tienen algún modelo que nos convenza más que éste. No es que sea malo o inferior a la categoría reservada. El coche está bien, pero buscábamos un 4WD. Nada más llegar ya informamos al empleado que queremos ver si hay algún otro modelo disponible. No nos ponen ningún problema y mientras dejamos el primero a un lado, nos dirigimos al parking a por otro.
"Sí hay más modelos disponibles. Si quieren ese..." nos dice el empleado señalando uno.
Nos quedamos mirándonos y mirando al coche... Un Jeep Grand Cherokee nuevecito, grande, negro. Precioso, pero más precioso el interior. Techo solar completo, 4WD, asientos de cuero calefactados y refrigerados... todas las chuminadas habidas y por haber con acabados de lujo. Hemos triunfado. No podríamos haber tomado mejor decisión
Aceptamos al momento y nos largamos de allí cagando leches antes de que se arrepientan. Es el coche perfecto, y no solo por haber conseguido un 4WD sino también por todos los extras. Bravo por Alamo.
Volvemos al hotel con nuestro flamante coche y descansamos un ratito antes de salir hacia un outlet: el Premium Outlet North. Está anocheciendo y por último en el día pasaremos un rato en el Viejo Las Vegas: Fremont St. Está lleno de robopilinguis


Todavía nos quedaban un par de actividades antes de ir a buscar la cena a un McDonalds. Primero fuimos al Pinball Hall of Fame: un pequeño edificio en Tropicana ave (lejos del Strip, hay que ir en coche) con una colección de prehistóricas máquinas pinball y similares, perfectamente operativas para echar unas partidas (pagando con las correspondientes monedas, claro. La mayoría 25 centavos) y recordar viejos tiempos. Después una actividad que repetiremos mucho durante todo este viaje: visita a Walmart a por provisiones. Mañana salimos de excursión y debemos llevar la comida. En este caso al Walmart Supercenter de Tropicana Ave. donde también compré una maleta nueva. (ya tengo mi recuerdo de Las Vegas)
Rendidos y saturados de casinos, nos retiramos a dormir para comenzar mañana con la ruta en nuestro flamante nuevo coche (¿os he dicho ya lo contentos que estábamos con el coche? )