En todos las guías y folletos que hemos consultado nos hablan de que el Wawel siempre está lleno y que se evite vistarlo en fin de semana. Como hoy es domingo salimos corriendo para allá. Es cierto, verdad de la buena. Hay una buena cola para sacar las entradas. Sólo venden diez tickets cada 10 minutos. Nos vamos turnando en la cola y así podemos echar un vistazo al castillo por fuera. Está bien organizado y sólo sacas entrada para lo que quieres ver. Nosotros vamos a ir a los aposentos reales, la sala de los senadores, el tesoro y el Wawel perdido. (También se pueden visitar una exposición de arte oriental, los jardines reales, y la cueva del dragón) Nos cuesta 18 pln la tarifa normal y 12pln la de estudiante, yo aún estudio. En la misma entrada te ponen la hora a la que debes visitar cada lugar así que no debes despistar. A punto de entrar nos dicen que no podemos hacerlo con las mochilas. Cruzamos el patio y las dejamos en el guardarropa (es gratis).
En el castillo pierdes el sentido de las proporciones. En el patio donde se sacan las entradas están los restos de tres Iglesias que los austriacos destruyeron y cubrieron durante su invasión para hacer el patio de armas. La catedral está a la izquierda y al Castillo se accede por una puerta que da al patio interior. Se hacen las visitas siempre en grupo y el nuestro es de lo más variopinto: ingleses, alemanes, franceses... nuestra guía habla inglés y en cada estancia hay una vigilante que va abriendo y cerrando puertas. En ninguna parte dice que se prohibido hacer fotos, pero nos llama la atención por hacerlas. La visita duró aproximadamente 30 minutos. Lo más interesante son los tapices, realmente bellos con escenas bíblicas, y la sala del trono donde se encuentra las cabezas de Wawel, cabezas de madera que adornan el techo de dicha sala.
Catedral de Wavel - Cracovia


Entre una y otra visita nos vamos a ver la catedral que está dentro del conjunto. Esta se puede ver libremente, pero si se quiere visitar la torre de Segismundo, con una grandísima campana de 2 × 2,5 m de diámetro de altura, hay que pagar. La subida no se hace dura porque hay muchos turistas y el ritmo es muy lento. Casi hay que se contorsionista para poder entrar por los huecos entre las maderas. También visitamos las criptas reales, lúgubres, tétricas y de muchísimo interés... para los polacos (8 pln).
El Wawel Perdido también es interesante. Son ruinas y restos arqueológicos encontrados en los diversos cambios que ha sufrido el castillo. El tesoro y el arsenal también merecen la pena.
Llevamos toda la mañana en el castillo y cada vez hay más turistas. Recojemos las mochilas y nos vamos a ver las minas de sal de Wieliczka. Afortunadamente todo en Cracovia está cerca y en un rato llegamos al lugar desde donde parte el minibús. C/ Starowislna esquina con C/ sw Gertrudy. También se puede llegar en tren, salen cada 45 minutos se Cracovia. Funcionan igual que los “taxi brouse” de África: hasta que no está lleno no sale. ( 3 pln cada uno, llegamos en 20 minutos) somos los únicos turistas y nos dicen que bajemos allí. Según nuestra guía tendríamos que estár a las puertas, pero allí estamos en medio de ninguna parte. Vemos un cartel que dice que la mina esta a 850 m. para visitar la mina hay que hacerlo en un grupo. El grupo inglés cuesta 88 pln y aparte la cámara. Nos conformamos con el grupo en polaco 66 cada uno +10 de la cámara. El grupo no sale hasta que no hay un número mínimo de personas. Hay un panel luminoso la entrada que va dando información sobre la mina y sobre el recorrido (la visita dura aproximadamente entre dos y 3 horas, la temperatura es de 14 °C, que hay aseos y lugares donde comprar comida).
Mina de Sal de Wieliczka


Aquí es donde conocemos a Óscar, un asturiano que está estudiando en Estocolmo y que ha venido de vacaciones. Comenzamos a bajar escaleras. Cuando acabamos estoy mareada y mis piernas tiemblan. De Las agujetas de este día no me recuperaré hasta que lleguemos a Madrid. Bromeamos diciendo que como hemos pagado una entrada más barata no nos llevan en ascensor. La mina es más espectacular de lo que podía imaginarme. Nos enseñan las formas en que se extraía la sal, como la gente vivía dentro de la mina... Justo antes de llegar a la capilla de Santa Kinga que vuelven a vender las autorizaciones para la cámara, por si te arrepientes y quieres hacer fotos. Es una iglesia totalmente hecha de sal. Todo, absolutamente todo es sal. La primera vista es desde el coro e incluso las lámparas están hechas con cristales de sal. Pasamos por un gran salón, acondicionado para celebrar bodas, por un bar, por una tienda de regalos. Afortunadamente la subida es en ascensor. La mina es patrimonio mundial de la cultura. Desde luego no se parece a nada de lo que he visto en mi vida, la iluminación es buena y además le da un aire misterioso, en resumen muy bello, es los que mas me ha gustado. A La salida Óscar nos comenta que a él el minibús le ha costado 2,5. Resulta que la entrada hay aparcado un coche con el anagrama de la mina que te lleva hasta las puertas. Nos deja en el mismo lugar de Cracovia donde hemos cogido el otro.
Buscamos su sitio de Internet y lo encontramos en el interior de un patio de una casa. Lo cual es bastante habitual, dentro de los patios de tiendas, restaurantes...etc. nos cenamos dos Kebabs (más bebida 20 pln).