Para poder visitar la ciudad de Toledo, decidimos dividirla en 2 días: el primero de ellos, sería una toma de contacto con la ciudad, donde básicamente recorreríamos su calles, y solo entraríamos en la Catedral y el Museo de Santa Cruz, mientras que el segundo día, lo aprovecharíamos en visitar el Monasterio de San Juan de los Reyes, la sinagoga de Santa María la Blanca, la Mezquita del Cristo de la Luz... todos ellos incluidos en la Pulsera Turística de Toledo.
Nosotros compramos la Pulsera Turística para el 2º día. Es una especie de tarjeta turística que te permite visitar 7 monumentos por 9€, permitiéndote saltarte las colas y visitarlas las veces que quieras. Realmente con visitar 3 monumentos se tiene amortizada, por lo que recomiendo su compra. Hay algunos más interesantes que otros, pero al estar incluidos acabamos visitándolos todos.
La historia de la ciudad se remonta a la Edad del Bronce. Fue un importante centro carpetano hasta su conquista romana en 193 a. C. Quedan diversos restos de la actividad romana en la ciudad, como el acueducto o el circo. Tras las invasiones germánicas, la ciudad se convertirá con Leovigildo en capital, y posteriormente, principal sede eclesiástica, del Reino visigodo. En el año 711, después de una resistencia moderada, Toledo es conquistada por los musulmanes dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Durante el dominio musulmán, la antigua capital visigoda se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa de Toledo. Alfonso VI reconquista la ciudad en 1085. Durante la edad moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, Toledo y más concretamente su alcázar se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil durante su largo asedio del Alcázar. En 1983 se convirtió en capital de Castilla-La Mancha, manteniendo la capitalidad de la provincia homónima.
En cuanto a la cultura, Toledo cuenta con numerosos lugares de interés y es Patrimonio de la Humanidad desde 1986. Entre ellos se destacan el monasterio de San Juan de los Reyes, gótico isabelino del siglo XV, y la catedral de Santa María, de estilo gótico del siglo XIII. Toledo ha sido también lugar de nacimiento o residencia de artistas como Garcilaso de la Vega o el Greco entre otros muchos.
Resumen del día
- Puerta Nueva de Bisagra
- Iglesia de Santigo del Arrbal
- Plaza Zocodover
- Alcazar
- Plaza Mayor
- Plaza Ayuntamiento
- Catedral
- Museo Santa Cruz
De camino al centro nos encontramos con el antiguo Hospital de Tavera de estilo renacentista.

Desde aquí ya es posible divisar las murallas de Toledo, donde destaca la puerta de acceso principal, la Puerta Nueva de Bisagra. Su estructura actual es el resultado de una modificación realizada por Alfonso de Covarrubias, bajo el reinado de Carlos V, consiguiendo una construcción mas ornamental que defensiva. El exterior presenta una puerta con arco de medio punto, flanqueada por dos torres semicirculares. Sobre el arco figura un monumental escudo de la ciudad.

Cruzando la puerta aparece la Iglesia de Santiago del Arrabal. La iglesia es de estilo mudéjar, y llama la atención el alminar (torre de las mezquitas) en una iglesia cristiana, produciéndose una mezcla de culturas. La iglesia en sí es de tres naves cerradas con ábsides semicirculares, recorridas por arquelerias de ladrillo.

Un poco más adelante tenemos la Puerta del Sol, construida en piedra y ladrillo de estilo mudéjar que caracteriza a casi toda la arquitectura toledana.
Desde aquí tenemos buenas vistas de la zona nueva de la ciudad.


Seguimos subiendo y a mano izquierda tenemos el Palacio de Congresos, dedicado como no, al hijo predilecto de la ciudad: el Greco.
Finalmente llegamos a la Plaza de Zocodover, centro vital de Toledo desde su creación, hecho que probablemente ocurrió durante la etapa musulmana, pues su nombre Suk-al-dawad (mercado de las bestias) así lo indica.
El trazado de la plaza es irregular, condicionado a la forma casi triangular de sus accesos. La imagen de plaza castellana queda marcada por la presencia de soportales en tres de sus fachadas.
Desde la plaza, cruzando el Arco de la Sangre o de Cervantes, también llamado así por una escultura de uno de los grandes escritores en literatura española, llegamos al Museo de Santa Cruz. (Lo visitamos a la tarde, pues en ese momento era de entrada gratuita).

Detrás del Museo de Santa Cruz, podemos observar la silueta del Alcázar de Toledo. El Alcázar, por su volumen irregular y su situación caracteriza e identifica la imagen de Toledo, pues destaca desde cualquier punto donde se contemple la ciudad, presentando sus cuatro fachadas regulares enmarcadas entre cuatro torreones.
Durante los reinados de Alfonso VI y Alfonso X el Sabio se rehace, dando origen al primer alcázar de planta cuadrada con torres en los ángulos. Con el emperador Carlos V es reconstruido de nuevo, esta vez, por el arquitecto Alonso de Covarrubias. Las fachadas son renacentistas, con torreones y defensa almenada, levantado según primeras trazas de Alonso de Covarrubias y después de Juan de Herrera.
En 1706 se encontraba en ruinas y a causa de la Guerra de Sucesión se quemó por primera vez en 1710. Las obras de remodelación fueron realizadas por Ventura Rodríguez, quien las finalizo en 1776. Durante la guerra de Independencia, volvió a arruinarse a causa de otro incendio y la Guerra Civil de 1936 provocó casi su total destrucción.

Tras una profunda restauración, actualmente acoge el Museo del Ejército, pero el tema militar no nos llama mucho la atención y decidimos no pagar la entrada.

Lo que sí visitamos fue la Biblioteca Pública de Castilla La Mancha, de acceso gratuito, que está considerada como la segunda más importante de España tras la Biblioteca Nacional de Madrid.

El motivo de la visita fue contemplar las fabulosas vistas que se obtienen de la ciudad desde lo alto de la cafetería.

Después de tomar algo en la cafetería de la biblioteca, bajamos del Alcázar. De camino hacia la Catedral, nos encontramos con el Corral de San Diego, antigua portada gótica del que fue palacio de don Diego García de Toledo.

En la actualidad solo queda un patio interior lleno de bares y terrazas.
Nos encontramos calles con mucho encanto, donde destacan los comercios que venden espadas y damasquinos (artesanía típica de Toledo).


Llegamos a la Plaza Mayor, nombre curioso si se considera que es la tercera en importancia, después de la de Zocodover y la del Ayuntamiento. Desde aquí podemos contemplar la parte trasera de la catedral.

Ocupa la fachada oriental el Teatro de Rojas, así denominada en honor al dramaturgo toledano de Rojas Zorrilla. Fue construido en el siglo XIX para substituir a un antiguo corral de comedias del XVII.
En una esquina de la plaza se sitúa el mercado municipal.

Bajando una pequeña cuesta, a la izquierda tenemos la portada gótica de la Posada de la Santa Hermandad, que alberga una exposición sobre catapultas y maquinas de asedio.

Rodeando la catedral aparece la Puerta de los Leones, llamada así por los leones que coronan su portada, y más adelante, la Puerta Llana, llamada así por ser la única que enrasa el piso del templo con la calle.
Enseguida se abre la Plaza del Ayuntamiento a la que se abre la fachada principal de la catedral.


Como el propio nombre indica, tenemos la Casa Consistorial de la ciudad donde se ubica una oficina de turismo.

Unida a la catedral con un pequeño arco, aparece el Palacio Arzobispal, de fachada austera.


A la izquierda de la plaza se encuentra la entrada al pasadizo del ayuntamiento, una de las vías públicas mas sorprendentes de la ciudad. Se pasa por debajo de un cobertizo sombrío, que constituye la única calle de Toledo que se cierra por la noche.



A la salida se ve en la calle de la Ciudad, una airosa puerta gótica, único resto que permanece del palacio de los Toledo.

Por la empinada cuesta de la C/Ciudad rodeamos el ábside de la iglesia conventual de Santa Úrsula, una de kas muchas iglesias mudéjares toledanas.
Un poco más adelante tenemos la Iglesia del Salvador (toda esta zona la visitaremos mañana, la Judería).
Justo a la puerta de la Iglesia del Salvador, empieza la judería de Toledo. Nos llamó la atención lo bien conservado que esta el centro de Toledo, es una gozada pasear por él.
Otro de los productos típicos de Toledo es el mazapán, muy consumido durante las épocas navideñas.


Dimos un pequeño paseo por la Judería (la explica en la etapa de mañana), y como iba siendo hora de comer decidimos entrar al Almacén 51, un restaurante con menú del día por 12€ al lado de la Iglesia del Salvador. El restaurante aceptable, comida rica, servicio rápido y abundante.

Tras la hora de comer, decidimos visitar el interior de la catedral. De camino nos dirigimos por la C/de la Trinidad, donde se localiza en el numero 8 el palacio de los Condes de Oñate, que conserva una buena portad de estilo renacentista, y en el numero 10, se ubica el Archivo Histórico Provincial, instalado en lo que fuera el convento de dominicas de Jesús. A su lado se sitúa la iglesia monástica, sede también del archivo.

En acera opuesta tenemos la iglesia de San Marcos.

Más adelante aparece el arco que comunica el Palacio Arzobispal con la Catedral.

Para acceder a la catedral hay que pagar 10€, con la que se incluye una audio-guía. Me parece un precio bastante caro paro una catedral, teniendo en cuenta que es un edificio patrimonio de todos; pero siendo una de las mejores de España decidimos visitar el interior.
La Catedral de Santa María es uno de los grandes edificios de estilo gótico en España con una clara influencia francesa. Su exterior presenta unas características que la hacen única en su género. A diferencia del resto de construcciones religiosas de la época, la Catedral de Toledo muestra una sola torre, levantada entre los siglos XIV y XV y donde se alberga la conocida Campana Gorda, de 17 toneladas de peso.
También recibe el nombre de Catedral Primada, por estar considerada la primera diócesis de toda la Península Ibérica, donde se instauró la capitalidad religiosa visigoda.
Ya en el interior, el centro del templo está ocupado por la Capilla Mayor, conjunto de gran belleza y valor artístico.
Separado del público por una reja de Villalpando, se alza el retablo mayor, de estilo gótico florido y considerado una de las joyas del arte universal.
En ella destaca el retablo tardo gótico de forma curva, como el espacio que cubre. Representan temas del Nuevo Testamento, coronadas por un Calvario, situadas sobre cinco calles con tres escenas cada una.
Justo enfrente de la Capilla Mayor, encontramos el coro. Destaca la sillería baja, compuesta por cincuenta y cuatro asientos de madera de nogal tallados por Rodrigo Alemán y que representan la conquista de Granada. En 1535, el cardenal Tavera ordena la construcción de la sillería alta, obra de Alonso Berruguete y Felipe de Borgoña.
Destaca también la imagen de la Virgen Blanca, escultura del siglo XIV en mármol, dos atriles de bronce labrados por los Vergara y sendos órganos.
Situado en la girola y ocupando casi la totalidad de la parte posterior del Altar Mayor nos encontramos con el camarín del Transparente, composición barroca considerada una de las obras más representativas del barroco de España. El conjunto arquitectónico, obra de Narciso Tomé construida entre 1720 y 1732, recibe la luz del exterior a través de una perforación de la bóveda, con el objetivo de dar luz a una oscura estancia.
Algo sorprendente de la catedral es que cuenta con una doble girola, algo poco frecuente en las catedrales, con lo que le permite ganar mucho más espacio para la colocación de capillas.
A la derecha del Transparente se encuentra la Sala Capitular, construida a principios del siglo XVI. Sobresale el artesonado estilo mudéjar,
y los retratos de los obispos que han ocupado la Silla Primada, desde San Eugenio hasta nuestros días.

De las muchas capillas que componen la cabecera de la Catedral, destaca la de San Ildefonso, construida en en la segunda mitas del siglo XVI para los enterramientos de los cardenales Gil Carrillo de Albornoz y el obispo de Ávila, éste último de estilo plateresco.

Anexa a ésta, la Capilla de Santiago, construida en 1435 por mandato del condestable don Álvaro de Luna como panteón familiar; es de planta ochavada y pertenece a un gótico tardío muy depurado.
Le sigue la Capilla de los Reyes Nuevos, obra plateresca de Alonso de Covarrubias levantada a principios del siglo XVI para albergar los sepulcros de la dinastía Trastámara. Su estructura es gótica con ornamentación plateresca.
Tras recorrer la doble girola, se accede a la Sacristía donde se guarda una parte del Museo Catedralicio. Su enorme salón está cubierto por una pintura del italiano Luca Giordano representado la imposición de la casulla a San Ildefonso.
Sobresale especialmente El Expolio, obra cumbre de El Greco, que preside el conjunto del altar.
Son también interesantes las obras de Morales, Orrente, Goya o Van Dyck, y numerosos objetos de orfebrería religiosa.

Continuamos por el claustro de la catedral.
Y finalizamos la visita por el Tesoro Catedralicio, donde sobresale la Custodia que Enrique de Arfe elaboró en plata entre 1517 y 1524 por encargo del cardenal Cisneros. Es de tres metros de altura, tiene forma de torre gótica y sirve para guardar una custodia realizada en tiempos de Isabel la Católica con el primer oro traído de América. Desde 1595, esta joya de la orfebrería se convierte en el símbolo de la procesión del Corpus Christi.


Tras casi 2 horas de visita, salimos de la catedral y nos dirigimos al Museo de Santa Cruz (entrada gratuita por la tarde). Fue construido como hospital por el Cardenal Mendoza en el siglo XVI, siendo totalmente revolucionario para la época. El hospital estuvo en estas dependencias hasta mediados del siglo XIX, siendo substituido por un colegio militar, desde 1887 formo parte de la Academia Miliar. Cuando, en 1902, la Academia se instaló en el Alcázar, el hospital fue destinado a usos culturales. Actualmente alberga desde el 2010 las dependencias del Museo de Santa Cruz.

El museo consta de dos plantas. En la 1º lo más destacado son las obras de EL Greco, entre ellas El Retablo de la Inmaculada Concepción, una réplica del Expolio de la catedral…
También se observan unos tapices y diversos cuadros de iconografía religiosa.

En la segunda cuenta con una sección curiosa de mapas antiguos.


También cuenta con un pequeño claustro.

Salimos del museo y fuimos a la zona comercial de la ciudad, donde pudimos comprar ciertos suvenires. De paso nos encontramos con la Puerta del Reloj de la catedral.

Dimos un pequeño paseo por el centro, y a eso de las 8 tomamos el bus para llegar el apartamento.
