La excursión a Nikko también la adelantamos un día, porque se suponía que el día de lluvia con ganas iba a ser el siguiente. Así que decidimos estar en Tokyo para el día teóricamente más pasado por agua, porque si llovía siempre podíamos hacer algo alternativo, como ir a visitar alguno de sus museos. Así que nos levantamos tempranito, desayunamos, y emprendemos la marcha hacia Nikko. La verdad es que esta excursión era una de las que más ilusión nos hacía. El día estaba más bien feúcho, en algún momento del día pareció que quisiera salir el sol, pero estuvo tapado la mayor parte del tiempo, y finalmente cayó un chaparrón, menos mal que nos pilló ya de bajada.
Para ir a Nikko habíamos activado ya el Japan Rail Pass (lo activamos en la estación de Shinjuku un par de día antes). Salimos desde Ueno, donde teníamos asiento reservado en el shinkansen hasta Utsunomiya. Ahí cogimos la Nikko Line hasta Nikko. También hay un ratillo de trayecto (unos 50' +), pero no se me hizo pesado.
Una vez llegamos a Nikko y como está el día bastante nublado decidimos no subir a la cascada Kegon y por lo tanto no desembolsamos los 4000¥ que nos hubiese costado los pases de autobús para llegar. Primero nos acercaremos al abismo de Kanmangafuchi (no veáis para decirle el nombre del sitio a la mujer de la oficina de información) y luego iríamos para la zona de los templos.
Vamos a la oficina de información (dentro de la misma estación de Nikko) a preguntar qué autobús coger para ir hasta el abismo, y nos dicen el número de bus y la parada donde tenemos que bajar. El autobús se coge allí mismo, en la estación de Nikko. En el autobús te van poniendo el nombre de cada parada en una pantalla y el conductor también las va repitiendo durante el trayecto, así que es muy sencillo. Cogimos el mismo autobús que la gente que subía hasta el lago Chuzenji, así que imagino que fue el 2B hacia Chuzenji Onsen, pero no me lo apunté, así que si os queréis curar en salud, preguntad en la oficina de información que ellos os dirán número de autobús y de parada, según a donde queráis llegar primero. Por internet he encontrado que la parada se llama Tamozawa.
En este PDF se ve mejor:
www.tobu.co.jp/ ...outeEn.pdf
Desde la parada donde bajamos tuvimos que andar un poquito para llegar (unos 15') hasta el abismo y la verdad que yo no vi muchas indicaciones para llegar, a pesar de que el camino es bajar hasta el río y cruzar por el puente hasta el otro lado (vamos, que tampoco es difícil, pero me esperaba que estuviera mejor indicado). Nos guíamos con el GPS. Por el camino pasamos por varias calles residenciales súper tranquilas; no nos cruzamos casi con nadie, ni locales, ni turistas. También pasamos por un pequeñísimo santuario en medio de una calle residencial. Al lado del santuario pasaba un buen caudal de agua a través de un canal, y estaba todo lleno de musgo y humedad. Había que ir con cuidado de no resbalar al pisar las piedras.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Andamos hasta llegar a un puente rojo que he mencionado antes, bastante grande, que cruza el río Daiya. Aquí ya estamos muy cerca.
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Empezamos ya a adentrarnos por un camino de tierra y al poco nos encontramos ya con la primera hilera de Jizos. El camino es muy bonito porque vamos bordeando el río, que baja con fuerza. Seguimos más adelante y vemos otra hilera de Jizos. Algunos de ellos se conservan mejor que otros, a los que les falta la cabeza o alguna parte del cuerpo. También hay otros que a penas se conservan, sólo unas pocas piedras quedan de ellos, pero llevan su gorro y su babero también. Algunas de ellas incluso se han perdido a causa de las ríadas e inundaciones

A penas nos cruzamos con nadie por el camino y se está muy bien, porque al pasar al lado del río se está fresquito. Es un paseo muy recomendable, especialmente si os hace un día de mucho calor agradeceréis estar paseando entre estas estatuas en este entorno tan maravilloso. De hecho, así es Nikko, arte y naturaleza se complementan y son el marco el uno del otro.
Después del paseo por Kanmangafuchi deshacemos camino y vamos andando hasta la zona de los templos.
El primer santuario con el que nos topamos es Toshogu, así que perfecto, porque era el que queríamos visitar seguro. Los templos de Nikko son preciosos, porque además de bonitos están en medio del bosque, lo que los hace todavía más encantadores. Evidentemente esto ocurre también en Toshogu, donde su gran pagoda de color rojo resalta todavía más con el verde de los árboles que le hacen de telón de fondo. La pagoda está normalmente cerrada al público y sólo se abre de forma ocasional.
El torii de la entrada y la pagoda, a mano izquierda nos dan la bienvenida al complejo. Se trata del santuario que alberga el mausoleo del primer shogun Tokugawa, Tokugawa Ieyasu, que pertenecía al clan Matsudaira. El shogunato Tokugawa fue el último que ostentó el poder en todo Japón (hubo tres en total). Durante estos periodos había instaurada una especie de dictadura militar, donde el shogun tenía el control político y militar del país, mientras que el emperador tenía el poder religioso. Este santuario se empezó a construir en 1634 y el shogunato Tokugawa duró hasta 1868, cuando llegó la restauración Meiji.
Pagamos nuestra entrada (1300¥, no es nada barata) y entramos. Toda la gente que no vimos en el 'abismo' Kanmangafuchi estaba en Toshogu. Cuando terminamos la visita fuimos a otros santuarios y no estaban así. La multitud se amontona aquí, y realmente es por algo, porque además de su importancia histórica, el santuario es precioso.
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Una vez cruzas la puerta de entrada ya no sabes a dónde mirar, porque todo te llama la atención. Un sinfín de edificios, minuciosamente esculpidos y pintados. De hecho vinieron hasta aquí 15000 artesanos de todo Japón para decorarlo y fue el nieto del shogun quien mandó ornamentarlo todavía más como gesto de respto a su abuelo. Estas edificaciones eran los antiguos almacenes del santuario. Vemos aquí el edificio que tiene un relieve de elefantes y justo enfrente, el de los tres monos, tan famoso. A mí me gustó mucho más el de los elefantes que parecen enfadados, que por cierto, fue tallado por un artista que nunca había visto un elefante. Además el de los monos es bastante más pequeño.
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Después de tomar las fotos de rigor seguimos el camino hacia el salón principal. A ambos lados siguen apareciendo edificaciones de madera ricamente ornamentadas, de formas arquitectónicas y tejados preciosos.
La puerta de entrada al salón principal del santuario también es súper 'barroca'. Todo está muy recargado pero es bonito a la vez. El entorno también hace mucho, porque le da mucha serenidad al conjunto. Lo que no le da nada de serenidad es el mogollón de gente xD. En los muros exteriores hay unos relieves de pavos reales y otro tipo de aves, muy bonitos. Una vez cruzas esta puerta, la gente se multiplica y hay que hacer cola para todo, hasta para quitarte los zapatos; pero es normal. Japón es un país muy turístico, estamos en temporada alta y encima estamos en un lugar muy emblemático.
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Subimos las escaleras que llevan al mausoleo del primer shogun Tokugawa. En la puerta donde empiezan las escaleras había también un montón de gente haciendo fotos y es que allí hay esculpido un gatito durmiendo (eso lo explica todo). Ojo, que parece que las escaleras no se vayan a acabar nunca, todo el mundo resoplando que no veas. El mausoleo es mucho más sencillo, cuando se llega arriba la gente lo rodea y luego vuelta para abajo a las escaleras interminables. Realmente arriba no hay mucho que ver. Por cierto, qué valor los chicos que subían cargados con latas de bebidas...
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Cuando volvemos abajo nos vamos entreteniendo todo lo que queremos de camino a la salida. Para llegar a la puerta del salón principal, que está en obras, hay que hacer cola. Cuando llegamos a la puerta están haciendo una ceremonia, pero no cabe ni un alfiler, y enseguida nos vamos. Esta visita es para tomársela con calma y no perderse detalles, porque el sitio es bastante grande.
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Santuario Toshogu
Salimos del santuario Toshogu y cogemos el primer camino hacia la derecha. Este camino de farolillos de piedra nos lleva hasta otra puerta de color bermellón y otro torii. Se trata del santuario Futarasan. Sólo damos una vuelta por fuera. En este santuario hay poquísima gente, pero no es menos importante. Fue fundado en el siglo VIII por el mismo monje que fundó el templo Rinno-ji, por lo cual es bastante más antiguo que el santuario Toshogu. En este santuario se adoran a las deidades de las montañas cercanas, una antigua práctica sintoista.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Futarasan Jinja
Bajamos por el camino de tierra y dando cuatro pasos literalmente nos encontramos con otro santuario: el Taiyuinbyo. Decidimos entrar en este, ya que no habíamos visto el Futarasan por dentro, así que pagamos la entrada y para dentro! No había casi nadie, así que tal y como llegamos, pagamos y entramos.
Nos encontramos con la zona de purificación (el temizuya), muy bonita, y a mano izquierda unas altas escaleras y una puerta grande enlonada
Este, concretamente, es el mausoleo del tercer shogun Tokugawa, el shogun Iemitsu Tokugawa, que era el nieto del shogun (Tokugawa Ieyasu) que está enterrado en el santuario Toshogu y que fue el fundador del shogunato. Por ese motivo, sigue el estilo de Toshogu, pero no está tan ricamente ornamentado, por respeto del nieto a su abuelo. Aún así es muy bonito, y muchísimo más tranquilo que el primero. Había muy poquita gente.
Este santuario, igual que el Toshogu, mezcla elementos budistas y sintoistas, que fue una práctica común hasta la reforma Meiji, donde quedan separadas ambas religiones. Entramos al salón de las pregarías, donde había algunas personas rezando. Desde este punto es muy bonito girarse y ver el conunto de linternas de piedra y la puerta de entrada, preciosamente decorada.
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Rodeamos todo el manígifco conjunto, donde resalta el color dorado (al salón no se puede enrar, pero es precioso por fuera) y llegamos al mausoleo, muy discretito. No había nadie, nada que ver con la cola que había para rodear el mausoleo de su abuelo. Desde aquí emprendemos la bajada de nuevo sin dejar de hacer fotos.
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Posiblemente no es tan impresionante como el Toshogu, pero yo recomiendo totalmente esta visita. Tiene mucho encanto, tanto el santuario como el entorno y no está tan saturado.
Santuario Taiyuinbyo
Horario: todos los días de 8 a 17 (hasta las 16 de noviembre a marzo)
Precio: 550yenes
Acceso: Justo al lado del santuario Futarasan y a 200 metros del Toshogu.
Al salir teníamos mucha sed de tanto sube y baja escaleras y nos compramos una bebida en la máquina expendedora. Sí, en medio del bosque al lado de un santuario
Nos dio tiempo justo de llegar frente al puente y echarle unas fotos, un poco a prisa, para guardar rápido la cámara, porque tenía pinta de que iba a caer una buena y de que iba a empezar de golpe. Este puente se erigió en 1636, pertenece al santuario Futarasan y es Patrimonio de la Humanidad. Su nombre significa 'puente de los dioses' y según una leyenda el puente se construyó porque dos serpientes se unieron para que pudiera cruzar el río un sacerdote que tenía que pasar al otro lado del río para rezar. Desde sus inicios el puente estaba reservado a gente relacionada con la corte imperial; la gente 'normal' cruzaba por otro puente. Hoy en día se puede acceder al puente, pagando una entrada, aunque no se puede cruzar entero. Tienes que salir por el mismo lado por el que has entrado.
Puente Shinkyo
Horario: todos los días de 8 (o 9, depende de la estación del año) hasta las 4 de la tarde.
Precio: 300¥
Acceso: El puente Shinkyo es como la puerta de entrada a la zona de los templos y santuarios de Nikko. Se puede llegar andando desde la estación de Nikko, en unos 20 minutos o también se puede llegar en autobús (hay una parada en el mismo puente).
Pues nos dio el tiempo justo de echarle unas fotos y empezaron a caer unos buenos gotarrones. Nos cobijamos como pudimos en la entrada de una tienda y estuvo un rato diluviando.
Aprovechamos cuando paró un poco para bajar en dirección a la estación y aprovechar la lluvia para meternos en algún sitio a comer. Encontramos un local muy rápido. Casualmente se trataba del Hippari dako, del que había leído cosas buenas en el foro, así que mejor imposible. Comimos una bandeja que llevaba yakitoris, yakisoba y arroz. Creo que era uno de los platos que recomendaban en el local. No recuerdo cuánto pagamos, pero no fue caro. Tal y como había leído, las paredes estaban llenas de papeles con dedicatorias de gente de distintos países. Es un sitio recomendable.
Después de comer ya no llovía y bajamos andando hasta la estación de Japan Rail. Antes de coger el tren nos dio tiempo a comernos un helado y una especie de patata dulce rellena de anko, un postre típico de Nikko, al lado de la estación.
La vuelta en tren fue igual que la ida. El trayecto es un poco largo pero se hace muy ameno y los trenes son súper cómodos y se aprovechan esos ratos para descansar de tanto andar. Esta excursión es súper recomendable y si podéis subir a la cascada Kegon tiene que ser la guinda del pastel.
Ese día tampoco llegamos tarde al hotel, pero aprovechamos para ponernos al día con la ropa. Teníamos que lavar y secar varias prendas y dejar la maleta hecha para poder mandarla hasta Kyoto la mañana siguiente, ya que teníamos pensado hacer una noche en Takayama de por medio y no pensábamos ir cargando todo el equipaje. Así que nos compramos algo de cenar y fuimos al hotel a poner lavadoras y secadoras. Al final nos terminamos acostando bastante tarde.
Nikko All Area Pass: www.tobu.co.jp/ ...s/all.html
Si vas con Japan Rail puedes salir desde Ueno, como hicimos nosotras, o la estación de Tokyo (haciendo transbordo en Utsunomiya) y luego adquirís allí el pase de buses que os convenga (especialmente si vais a Kegon), o sólo cogéis el autobús si lo necesitáis.
COSAS QUE NOS QUEDARON PENDIENTES
La cascada Kegon tiene 97 metros de alto y es de las más altas de Japón. Lo mejor es ir en un día despejado, porque si está muy tapado se corre el riesgo de no ver nada.
Cascadas Kegon + Lago Chuzenji
Al templo Rinno-ji no fuimos, a pesar de ser el templo más importante de Nikko. Preferimos pagar por ver los otros santuarios, que nos llamaban más la atención y además el templo Rinno-ji está en obras hasta el año que viene, así que elegimos otras opciones.







