El Monte Fuji fue un dilema desde que lo incluimos en el itinerario. Tiene muchas formas de poder visitarlo, como puede ser ir al mismo monte Fuji, visitar la zona de Hakone, recorrer la zona de los 5 Lagos... Nosotros, por tiempo, decidimos recorrer 2 de los Lagos, el Lago Saiko y el Lago Kawaguchiko.
Este será el itinerario del día:

En un viaje de ida y vuelta desde Tokyo, llegamos a la estación de Kawaguchiko vía Ltd Express y Fujikyu Railway.

Una vez en Kawaguchiko, lo primero que hicimos fue buscar el bus que nos llevaría a Iyashi no Sato, un pequeño pueblo artesanal a las orillas del Lago Saiko.


Hay que decir que las vistas del Monte Fuji desde aquí no son nada del otro mundo, de hecho el Monte estuvo tapado casi todo el día, así que nos dedicamos a visitar con más atención el pueblo.
Iyashi no Sato es una pequeña aldea donde cada una de las casas tiene una especialidad artesanal: la seda, el incienso, los disfraces... Los tejados de cada una de las casas son típicos de allí.
Una vez visitada la aldea, decidimos comer en un restaurante a la entrada de la aldea, ya que era casi el único sitio donde poder comer algo de platos.

Ya comidos, cogemos el bus de vuelta a Kawaguchiko. Poco a poco las nubes iban remitiendo y dejaban ver algo más del Monte más famoso de Japón.
Cuando llegamos a Kawaguchiko, nos dirigimos al teleférico Kachi-Kachi, que nos llevaría a la cima del monte Tenjo. Aquí arriba encontramos un mirador precioso donde tienes el Monte Fuji a la izquierda y el Lago Kawaguchiko a la derecha. Hay una estatua en forma de corazón, cuya leyenda dice que si pides un deseo y das una campanada mirando al Monte Fuji, éste se cumplirá.

Una vez abajo, volvemos a la estación de tren de Kawaguchiko, pero no para ir de vuelta a Tokyo. Hacemos una parada obligatoria ya que aquí encontraré mi foto más deseada de Japón, la que llevaba buscando desde que empecé el planning de este gran viaje.
Cogemos el tren de vuelta pero, diez minutos después, bajamos en la estación de Shimoyoshida. Es un pueblo pequeñito, lleno de arrozales y de gente muy amable.
Nos ponemos a andar desde la estación dirección al santuario Arakura Sengen. Después de subir más de 300 escalones, llegamos a una pagoda roja, pequeñita, que será mi foco de atención, pero no desde esta vista inicial. Todo el recinto es un parque muy cuidado, y para mi sorpresa, vacío. No había nadie, ni turista ni japonés... quizás los 300 escalones son demasiado para la gente.
Yo decidí subir un poco más por el monte y conseguí esta foto.

Habría sido mucho más bonita si las nubes lo hubieran permitido, pero yo ya tenía mi foto y estaba muy contento.
Una vez obtenida la foto, bajamos otra vez a los arrozales y nos pusimos camino de vuelta a Tokyo.