Como la noche anterior me fui a la cama temprano por los mareos que me tenían la cabeza nublada, los compañeros habían decidido que nos íbamos directamente a Akaroa.
De camino a Lake Tekapo nos paramos en el mirador de Lago Pukaki que ayer no pudimos detenernos. Pero aunque las vistas seguían siendo extraordinarias, estaban algo tapadas por nubes bajas que se habían instalado encima del lago. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.



Pasamos de largo y dejamos sin visitar Lake Tekapo. Bueno, nosotros al menos habíamos tenido la oportunidad de ver y recorrer algo del pueblo y del contorno del lago, la tarde anterior.
Tenía pensado visitar primero la iglesia por dentro, por ver su ventanal, y que ellos vieran el entorno, y luego subir a Mt. John.
El monte John tiene una altura de 1029 m. y sus 300 metros por encima del lago Tekapo, hace que sea una perfecta atalaya para contemplar el lago Tekapo en todo su esplendor. Y dos pequeños lagos más, El lago Alexandrina y el lago McGregor. Hay una ruta que sale cerca de Tekapo Springs que sube hasta el monte en una ruta de 3 horas de ida y vuelta. Aunque también se puede subir en coche y recorrer la cima en un corto sendero habilitado para ello. Esto último es lo que tenía pensado pues no podíamos perder el tiempo caminando ya que nos quedaban muchos kilómetros hasta Akaroa.
Ayer en la tarde hubiera estado muy bien subir nosotros, los que quedamos sin volar, con el coche hasta el monte pero en el centro que compramos las entradas me confirmaron lo que ya sabía. No se puede subir a partir de las 5 de la tarde. Solamente con una excursión especial para contemplar las estrellas. Ello es debido a que desde 2012 el monte y los lugares 50 km. alrededor están nombrados como Reserva de Cielo Oscuro Aoraki/McKenzie. Existe una ley que reduce la contaminación lumínica en esos 50 km. Algo similar a lo que ocurre en la Isla de la Palma. Solo hay cinco en todo el mundo.
En la cima del monte hay un observatorio especial de la Universidad de Canterbury, aunque en inicio fue un observatorio construido por Estados Unidos para observar los cielos nocturnos lo más al sur posible sin tener que irse a la Antártida.
Además de esta ruta de subida al monte John en Tekapo hay otras varias, muchas de ellas por la ribera del lago.
Cuando salíamos del pueblo se detuvieron para decidir la carretera a seguir y aproveché para echarle el último vistazo y las últimas fotos a este lago tan carismático y precioso.



Muchos kilómetros para llegar a Akaroa. Tan sólo paramos para tomar un café en Geraldine. Un bonito y florido pueblo gracias a la devoción que tienen sus habitantes por los jardines. También tenía mucha animación en una mañana de día soleado.
Antes habíamos pasado, sin detenernos, por el pueblo de Fairlie, al que se le conoce como la “puerta del McKenzie”. Habíamos abandonado ya la Cuenca del McKenzie. Aunque seguimos estando en la región de Canterbury.
A la Península de Banks se puede llegar por dos carreteras diferentes, hay que decidir al poco de pasar Geraldine. Una de ellas (SH77) supone un desvío de 35 km. más pero con ello se puede llegar hasta el Mount Sunday (Edoras en LOTR). Esta Opción la había anotado a última hora como opción B y al final se escogió la opción de la SH1 y antes de llegar a Christchurch coger el entronque de la SH75.
La Península de Banks es la característica volcánica más prominente de la Isla Sur. La península está formada por los restos erosionados de dos grandes volcanes de escudo, Lyttelton y Akaroa, y el pequeño grupo volcánico de Monte Herbert. Los dos cráteres dominantes formaron las bahías de Lyttelton y de Akaroa, que se corresponden con los pueblos más importantes de la península.
Lyttelton fue el primer puerto al que llegaban los emigrantes europeos. Pero todo el litoral volcánico de la península tiene numerosas bahías, en algunas de las cuales ha habido, y hay, pequeños asentamientos de población
El capitán Cook pasó rodeando la península en su circunnavegación a Nueva Zelanda, en 1770, y creyendo que era una isla la bautizó con el nombre de Banks Island, por el botánico de su expedición, Josep Banks. Eso hubiera sido cierto hace un millón de años ya que antes de ser península fue una isla, la mayor parte de su existencia.
Por este aislamiento, suelos volcánicos fértiles, clima benigno, fue desarrollando su propia flora y fauna, muchas de las cuales se encuentran en peligro de declive o extinción.
La carretera SH75 es la que conduce a Akaroa. Pero antes ha recorrido gran parte de la península de Banks. Antes de llegar a Litle River se bordea el lago Forsyth que tiene buena apariencia pero sus aguas encerradas han creado una especie de algas tóxicas para las personas y animales. Hay un cartel que avisa del peligro. Sin embargo hay muchos patos en la orilla y nadando en el lago.



La carretera comienza a subir entre paisaje de colinas redondeadas que normalmente dan un paisaje verde. Ahora hay una mezcla de verdes, pero con predominio del color dorado del matorral y pastos que por ser verano ha ido tomando dicho color. La parte alta de la península, que atraviesa esta carretera, se llama Top Hill, y desde este punto la carretera toma el nombre de Summit Road y es considerada como carretera escénica.


Hay varios puntos donde pararse y ver desde arriba las bonitas bahías que tiene el contorno de la península de Banks. Lo más conocido, quizá, son las vistas del antiguo cráter de Akaroa con las bahías de Barrys Bay, la península de Onawe separando la anterior de Duvauchelle y Robinson’s Bay y al fondo la gran Akaroa Harbour. Vistas desde varios ángulos.



Todas estas bahías son visitables por distintas carreteras que salen de la Summit Rd. y entre ellas también se encuentran comunicadas. Por la otra parte de la península que se abre al Pacífico hay también lindas bahías visibles desde esta carretera, desde otros puntos en los que nosotros no paramos.
Como ya dije por la SH75 se llega a Akaroa, si bien a la altura de Long Bay toma el nombre de Long Bay Rd.. Y también por otras varias desviaciones que hay desde la cima y que, casi todas, llevan de una forma más directa o rodeando algunas de las otras bahías.
Nuestro alojamiento, Akaroa Top 10 Holiday Park, se encuentra unos dos kilómetros antes del pueblo de Akaroa, desviándose por la Old Beach Rd. Tenemos aquí también reservados dos apartamentos. Con unas vistas preciosas de Akaroa y su bahía. Los apartamentos tenían cierta categoría pero eran más pequeños que los que hemos tenido en otros lugares.

Una vez realizado el check in y colocado el equipaje nos trasladamos al pueblo de Akaroa. A la entrada, en el Jubilee Park, nos tomamos el bocadillo sentados en la hierba, con buenas vistas del mar, de los edificios circundantes y las colinas que hemos tenido que bajar desde la Summit Rd.




Paseamos por la que parece la calle principal, Lavaud St. Uno de los rasgos característicos de Akaroa es su pasado colonial francés que aún está vivo en sus coloridos y vistosos edificios. El nombre de sus calles, algunos comercios, boutiques, ciertos lugares, te lo van recordando. Te puedes hasta imaginar que paseas por algún pueblo francés de provincias. Es en la única localidad neozelandesa que ocurre tal circunstancia. Ello es debido a que en 1840 llegaron colonos franceses y aunque se les adelantaron por poco los ingleses, se asentaron en el lugar y dejaron su clara impronta.


En esta calle se encuentra el i-Site de Akaroa. Hicimos algunas compras en su sección comercial mientras algunos compañeros se informaban y contrataban una excursión en kayak para el día siguiente.
Muy cerca del i-Site hay un pequeño enclave con encanto. Place de la Poste. En esta pequeñita plaza, bien ajardinada, hay wifi gratis.

Casi al lado nos encontramos con el War Memorial. Es una pequeña cúpula con arcos góticos que finalizaron de construir en 1924 en honor de los caídos en la I Guerra Mundial. Muchos neozelandeses, que unidos a efectivos australianos formaron el ANZAC, no volvieron a su país, cayendo en Gallípoli y algún que otro frente. Después de la II Guerra Mundial, algunos nombres fueron añadidos, aunque muchos menos.
El monumento se encuentra en el centro de un pequeño y atractivo jardín, al amparo de altas palmeras y con el mar como telón de fondo.


Rue Lavaud continúa bordeando la French Bay con el nombre de Beach Road. Pero por aquí caminaremos al día siguiente.
En todo esto se nos fue pasando un tiempo valioso que luego echamos de menos.
Con los coches volvimos a subir las colinas que ascienden a la Summit Rd. parando unos instantes en el viejo cementerio Francés, es el cementerio consagrado más antiguo de la Isla Sur.


Las carreteras que llevan a las distintas bahías de la Península de Banks son estrechas y sinuosas y aunque parezca que las distancias son cortas se tarda bastante en llegar.
Nos acercamos hasta Okains Bay. Se pasa el asentamiento de la bahía en el que hay un museo bastante conocido de cultura maorí el cual ya estaba cerrado. Esta bahía es bastante popular, sobre todo en verano, aunque por el horario tardío en que nosotros llegamos estaba bastante desierta.
Es una bonita playa protegida, un estuario de un río y detrás de ella hay un camping entre los altos y frondosos árboles. Es una bahía preparada para el baño y algunas actividades como kayak. Si sus aguas estaban calientes o no, pueden dar fe nuestros dos compañeros anfibios que no perdían una oportunidad de baño.



Hay una carretera que comunica con la siguiente bahía, Little Akaloa Bay, sin necesidad de volver a subir a la Summit Rd. Pero una carretera aún más estrecha y revirada. Se van viendo algunos asentamientos agrícolas, algunos de ellos con grandes viviendas.
La bahía de Little Akaloa es estrecha y sombría, acentuado este rasgo por el atardecer tan avanzado. Es refugio de pequeñas embarcaciones, si bien en estos momentos estaba vacío de ellas. También es un asentamiento agrícola, aunque no se ven muchas edificaciones.



Desde esta bahía un corto ramal de carretera lleva a la cercana Decanter Bay pero no sabemos que atractivo pueda tener porque eran ya cerca de las ocho de la tarde. La noche se nos echaba encima, había que volver los 25 km. que dista de Akaroa (no son 25 km. de carretera normal) y sospechábamos que no encontraríamos muchos restaurantes abiertos a esa hora.
Y efectivamente así fue. Nuestra primera opción, Akaroa Fish and Chip, estaba cerrado y en la misma calle solo había otro restaurante abierto. Estaba al completo y nos colocaron en un patio descubierto. La noche había caído y del mar venía una brisa más que fresquita. Nos estábamos congelando, pues no llevábamos ropa de abrigo, así que nos levantamos a buscar otro lugar.
Solo encontramos otro abierto en la Rue Lavaud. No recuerdo el nombre, solamente que tenía un bonito jardín delante. Nos tomamos unas costillas asadas a la miel que estaban buenísimas y con las que no pudimos cumplir, eran raciones bastante abundantes.