Hemos dormido como troncos!!! Se nota el cansancio del viaje, pese a que no es que nos estemos matando.
Ayer le habíamos preguntado a Zaid cuál sería la propina apropiada para el guía de hoy, y nos ha dicho que mínimo 100 dirham, ya que menos resultaría ofensivo…
Bajamos a desayunar a las 9 horas, pues hemos quedado con nuestro guía de Fez a las 10 horas. Me siento súper emocionada por la visita de hoy!!!
Tengo las expectativas bastante altas, y eso que apenas he leído nada de lo que vamos a ver en todo el viaje, pero creo que lo que vamos a ver hoy va a estar súper guay y estoy deseando empezar!!!!Tras un desayuno marroquí bastante completo, preparamos las mochilas y bajamos al hall del riad. A las 10 en punto llega nuestro guía, Adil, que “sólo” habla árabe, inglés, francés, español e italiano
. Al lado del Palacio Real se encuentra el barrio judío, por el que damos una pequeña vuelta mientras Adil nos cuenta su historia. Me llama la atención, aunque ya me había fijado ayer, que la gente barre, pero no lo recoge con el recogedor, sino que lo tiran por la alcantarilla o lo dejan en medio de la calle
Adil nos va dando un montón de datos que nos dejan alucinando: la medina está compuesta por 147 barrios y es la ciudad más organizada de Marruecos; posee más de 260 lugares de culto, incluyendo mezquitas y mausoleos; está formada por 9600 calles, conformando la zona peatonal más grande del mundo; aquí se encuentra ubicada la primera universidad del mundo, que data del 859 dC; toda la medina está rodeada por unos 16 kilómetros de muralla alta, llena de agujeros para permitir pasar el viento e impedir que este estropee la muralla más de lo imprescindible, y que sirven de nido para montones de golondrinas.De aquí nos dirigimos al barrio de los alfareros, aunque al llegar más bien es un taller de alfarería, pero que me deja completamente impresionada y flipada ver el trabajo que hacen, en serio!
En primer lugar nos explican cómo se trabaja la arcilla y, a modo de ejemplo, un chico nos hizo un tajine en unos 2 minutos. 
Pero lo fuerte es que lo hace todo a ojo, de forma que le tiene que ajustar perfectamente la tapa dentro del plato, sin tomar ninguna medida

Pero lo chungo es que a la hora de juntar todos los azulejos, ponen la zona del azulejo que tiene color boca abajo, y tienen que ir haciendo la figura geométrica de memoria. Y no descubren cómo les ha quedado hasta que echan la capa de yeso y cemento y, cuando seca, ya le pueden dar la vuelta y rezar por que no hayan cometido ningún error.

Además, es una pasada porque es un trabajo de chinos completamente, ya que es un trabajo horrorosamente monótono y cada uno se encarga siempre de la misma tarea, como puede ser cortar los azulejos grandes en las formas de los azulejos más pequeños, sin apuntar mucho, ya que luego el siguiente chico lo que tiene que ir haciendo es coger cada azulejo y definir más su forma con un martillo. De aquí pasamos a ver como pintan los azulejos, también de forma totalmente manual. Casualmente están llevando a cabo un encargo de una persona de alto standing chilena que ha encargado un contenedor completo lleno de azulejos personalizados con su nombre y unos dibujos. De verdad que no os podéis dar cuenta de lo que impresiona hasta que se está allí, pero ver cómo se pueden tirar horas y horas haciendo exactamente lo mismo, es por una parte abrumador y por otra parte para ellos, completamente aburrido, tal y como nos reconocen durante la visita. Tras ver los trabajos acabados, nos explican que los más laboriosos cuestan entre 1800 y 4000 €, son impresionantes.

De aquí, por supuesto, pasamos a la tienda de regalos y, aunque no compro nunca cosas de este tipo, me ha impresionado tanto la visita, que elegimos esta tienda para comprar los detalles que teníamos pensado llevar a España. Compramos dos pequeños tajines por 320 dirhams (unos 16 € cada uno). Al final de nuestro viaje, Nacho me cuenta que vio tajines similares en el zoco de Marrakech por 20 dirham…
Nuestro siguiente destino es por fin la medina. Vamos a acceder por la puerta Bab Boujloud. Estoy deseando entrar!!!!
Y tengo que decir que la entrada me impresiona tanto como había esperado, ya que estamos en la zona del mercado de comida y el primer puesto que vemos vende exclusivamente cabezas de cordero cocinadas 
De aquí pasamos a visitar la Madrassa o Mederssa El Bounania Fes, por la que nos cobran 20 dirham por cabeza (“madrassa” = escuela primaria). Es impresionante ver cómo está construida, al igual que la puerta del Palacio Real, todo de forma manual y trocito a trocito.
Después de esto nos dedicamos a recorrer las distintas calles de la medina, pero me llevo un chasco ya que en muchas de ellas, las tiendas contienen ropa y productos de imitación como si estuviésemos en un bazar chino, nada que me traiga a la imaginación el Marruecos auténtico que tenía yo en mi mente
Como el hambre ya aprieta mucho porque desayunamos a las 9 y son las 14 horas, le pido a Adil que nos lleve a comer. Nos lleva al Restaurant Le patio bleu (www.tripadvisor.es/3707566?m=19905) en el que nos sentamos en la mesa antes de saber lo que nos van a ofrecer, lo cual por otra parte es lógico y habitual, pero cuando nos enseñan la carta, vemos que sólo podemos comer de menú y, aunque hay varios para escoger, en todos ellos el primer plato es una ensalada que no nos gusta. Además los precios de los menús oscilan entre los 130 y los 200 dirhams, que nos parece bastante caro para lo que nos ofrecen por lo que, tras una pequeña deliberación entre Nacho y yo, le pedimos a Adil que nos lleve a otro restaurante en el que tengan carta aparte del menú y podamos elegir los platos que nos gusten. Nos lleva al Palais de Merinides (www.tripadvisor.es/1540777?m=19905) donde además del menú también tienen una pequeña carta donde podemos elegir platos sueltos. Adil se despide de nosotros hasta después. Nos decidimos por un tajine de pollo con almendras y unas brochetas de ternera. Decir que ambos platos estaban buenísimos (por fin
), pero realmente nos parecieron bastante escasos...
Tengo muchas ganas de ver esa imagen. Para poder llegar a la típica estampa del barrio de los curtidores, se accede a través de las distintas tiendas en las que venden los productos hechos con las pieles. Subimos a la terraza de una de ellas, acompañados de un chico que trabaja en la tienda y que nos va a dar las explicaciones pertinentes. Antes de subir, nos entrega un ramillete de menta, pues dice que los colores son bastante molestos y podemos ponernos la menta debajo de la nariz para paliar un poco el olor. Cuando subimos a la terraza, nos da una explicación a toda velocidad de los trámites para trabajar las pieles y nos indica que ya podemos bajar 
Salgo muy muy decepcionada y triste de la tienda, ya que tenía muchas ganas de ver esta imagen
. Seguimos dando una vuelta por las callejuelas y decido sacarle un tema a Adil que tenía en mente, puesto que había leído varias experiencias de turistas mujeres en la medina de Fez que se habían sentido manoseadas por hombres árabes, y por el momento no hemos sentido ni visto nada por el estilo. Le planteo la situación a Adil y, por una parte, me explica que eso sólo le ha ocurrido una vez con una mujer a la que hacía de guía, y que “esa gente que realiza los tocamientos está mal de la cabeza” pero, por otra parte, me dice que su experiencia y opinión es que “el 99,9% de las mujeres, sino el 100%, de las mujeres que vienen a Marruecos, vienen en busca de aventuras sexuales”, y que la mayoría de las mujeres a las que ha servido como guía querían tema con él y se le han insinuado, aún sabiendo que estaba casado. Al principio entiendo por supuesto que está de coña pero, indagando indagando, me voy dando cuenta de que me lo está diciendo totalmente en serio
A partir de aquí, por suerte, no nos queda mucho más por ver y al poco rato ya nos dirigimos a la salida. Tenemos que coger un taxi, puesto que Zaid ha llevado el coche a arreglar porque ayer nos saltó una piedra enorme de un camión y nos ha roto la luna. Montamos en uno de los famosos Petit taxi de Marruecos, que nos lleva de rally por Fez sin tener cinturones en la parte trasera… Qué bien…
Llegamos al hotel a las 16.30 horas y me pongo a escribir todo lo transcurrido en el día hasta las 18 horas (he tardado más de una hora y media en escribir todo lo ocurrido durante el día de hoy, pero es que ha dado para mucho la cosa). Decir que si con el tema de la propina ya tenía un dilema antes de empezar la excursión, después de acabar la excursión no sabía lo que hacer, porque por una parte las explicaciones habían estado bien, pero por otra me había parecido fatal eso que me dijo. El caso es que yo llevaba 60 dirham en la mano durante todo el trayecto en taxi para dárselos pero, al mismo tiempo pensaba que si supuestamente esos 60 dirham le iban a parecer una ofensa por no superar los 100 dirham, más ofensa me había parecido a mí lo que me había dicho… El caso es que tuve la duda hasta el final y justo cuando nos despedimos en el riad y aún teniendo los 60 dirham en la mano, nos despedimos de él sin llegar a dárselos... La verdad es que no me apetecía nada.
Tras este periodo de asueto, decidimos salir un rato hasta un hotel con vistas a la medina que nos había recomendado Adil. El caso es que no podemos ir en el 4x4 porque hoy, al ser domingo, el taller estaba cerrado y no nos pudieron arreglar el cristal, por lo que tendremos que ir en taxi. Proponemos a Zaid que se venga con nosotros si le apetece, pero dice que prefiere quedarse en el riad. Nos explica cómo coger el taxi y cómo llegar al hotel con las vistas. Además nos dice que él pagará los taxis cuando lleguemos, por no poder ir en el 4x4. El caso es que la teoría parece mucho más fácil que la práctica, porque cuando llegamos a la rotonda en la que se supone que está la parada de taxi, para empezar no hay ningún taxi y, para seguir, aunque nos ponemos a la cola detrás de las primeras personas, la gente que va llegando no sigue una cola y cada vez que viene un taxi se acercan corriendo para decir su dirección a ver si les puede llevar
. Tras estar un rato simplemente contemplando el paisaje, decidimos regresar de nuevo a nuestro riad. Para ello tenemos que coger otro Petit taxi. En esta ocasión conseguimos rápidamente que nos lleve un señor súper entrañable, con el que puedo ir practicando un poco de francés. Bieeeeen, ya era hora… Qué ilusión!!!
Nos cobra 10 dirham, pero le entregamos 20 y le decimos que se quede la vuelta, por lo que nos sonríe amablemente y nos dice unas cuantas cosas bonitas. Con lo poco que hemos tenido que pagar de taxis, le decimos a Zaid que no es necesario que nos lo devuelva lógicamente. De vuelta en nuestro riad, tras ducharnos, bajamos a cenar. Como inciso y consejo, comentar que al quitarme la sudadera me he arrancado el pendiente de cuajo, perdiendo la tuerca, que es transparente, pero para estos casos, siempre que viajo llevo una bolsita con tuercas de recambio.
De nuevo tenemos menú para cenar. El primero es el mismo que el de ayer. A Nacho, como no le gusta la ensalada, decide pedir la sopa de verduras, aunque no sé para qué, porque tampoco le gusta la sopa de verduras y la acaba dejando entera. En este caso yo, que ya me lo sé, me pido la ensalada pero sin pepino y pimiento, con lo que disfruto un montón de mi primer plato
Por cierto, que aunque durante la mayor parte del viaje aún no hemos pasado un calor excesivo, siento que tengo que beber cada 2 por 3, porque me noto medio deshidratada la mitad del tiempo.
Gastos totales del día entre los 2: 700 dirhams, unos 70 €.
Tajines de recuerdo: 320
Entrada madrasa: 40
Comida: 250
Taxi: 10
Hôtel Les Mérinides: 60
Taxi + propina: 20