Día 18: Fraser Island, la isla de arena más grande del mundo

Empezaba otro gran día en el país del fin del mundo, como no, amenizado por los gráciles cantos de los loros y cotorras del camping
Para entrar un poco en materia, simplemente mencionar que Fraser Island fue creada a partir de arena arrastrada desde la costa este de Australia a lo largo de miles de años, mide unos 120 km de largo por 20 km de ancho y es el único lugar conocido donde la selva tropical crece en la arena. Una enigmática isla a la cual es muy recomendable dedicar un par de días (o incluso más, si el tiempo lo permite) para explorar a vuestro aire, conduciendo un 4x4.
Así pues, nos pusimos en marcha a la hora habitual y hacia las 7 nos dirigimos a las oficinas de Fraser Magic, donde el día anterior habíamos firmado el contrato de alquiler, recibido la formación necesaria para conducir por arena y diseñado el itinerario más adecuado en función del tiempo que teníamos y la localización de nuestro alojamiento. Trasladamos las bolsas con la ropa y la comida que necesitaríamos para los dos días en la isla al 4x4 y dejamos la mega-frago allí hasta la vuelta. Acto seguido y ya con el Land Rover, pusimos rumbo a River Heads, el lugar desde donde parten los ferrys, a unos 25 minutos de Hervey Bay. Preparados para embarcar
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Llegamos muy temprano e hicimos el check in, entregando el resguardo de reserva del ferry que nos habían dado en Fraser Magic para obtener los tickets definitivos. Hacia las 8:15 embarcamos y antes de las 8:30 ya estamos en marcha. Son unos 30 minutos de trayecto hasta desembarcar en Wanggoolba Creek. Aquí os dejo un pequeño mapa para que lo veáis:

También se puede llegar a Fraser desde Rainbow Beach, pero en ese caso el ferry correspondiente te deja en la punta sur de la isla. Aquí un mapa completo:

Una vez se baja del ferry empiezan los caminos de arena, así que cambiamos las marchas a modo 4x4 y ¡adelante!
Nuestro primer objetivo es cruzar la isla a lo ancho para llegar hasta Eurong y desde allí recorrer la 75-mile Beach en dirección norte, hasta Indian Heads. Conducir por esta larguísima playa esquivando las olas es una de las experiencias más emocionantes y divertidas que se pueden vivir en la isla, simplemente hay que tener muy en cuenta el tema de las mareas: en el caso de llevar un vehículo de alquiler, no está permitido conducir por la playa cuando faltan dos horas o menos para que haya marea alta, y viceversa, hay que esperar mínimo dos horas desde la marea alta para empezar a moverse de nuevo (ese sería el límite recomendado para evitar problemas, aunque vimos que la gente conducía a todas horas con sus vehículos privados). En caso necesario, hay caminos alternativos por el interior de la isla, pero por la playa se llega más rápido, claro. Así pues, nos dirigimos desde donde desembarcamos hacia Eurong por el interior, éste es uno de los caminos más transitados, pero por suerte la mayoría de tramos eran de sentido único. Un par de foticos de como era el camino desde el traqueteo del coche (estaba bastante bien, al ser uno de los principales):


En los caminos del interior de la isla el límite de velocidad es de 30 km/h, y en la playa el límite es de 80 km/h, aunque nosotros no pasamos prácticamente nunca de los 60km/h en la playa, porque íbamos viendo el paisaje y además era la velocidad que permitía conducir más cómodamente esquivando las olas y atravesando con seguridad los pequeños riachuelos que surcaban la arena. Así que tardamos una horita, de 9 a 10 de la mañana, en atravesar la isla de costa a costa por el interior hasta la 75-mile Beach, tal como nos había indicado nuestro instructor de Fraser Magic. La marea alta aquel día fue hacia las 7:30 de la mañana, así que a las 10 ya podíamos conducir por la playa sin ningún problema porque se cumplían las dos horas de diferencia establecidas más que de sobra.
Una vez en la playa, la tierra está muy compactada, sobretodo en la zona más cercana al agua, y resulta mucho más sencillo conducir. Así se veía nuestra “carretera” de arena, de subida y de bajada:


Nos dirigimos hacia el norte, a Indian Heads. Indian Heads y Champagne Pools marcan el límite a partir del cual no está permitido seguir con vehículos de alquiler (sí con un todoterreno propio). Así que decidimos subir del tirón y luego ya de bajada ir parando a visitar los distintos puntos de interés localizados a lo largo de la playa, ya que teníamos nuestro alojamiento en Eurong y allí volveríamos antes de las 16:45 (había marea alta a las 18:45). Tardamos aproximadamente 1h 20 minutos en recorrer el trayecto hasta Indian Heads a unos 60 km/hora casi todo el rato. En Indian Heads seguimos un corto sendero que nos lleva hasta estas espectaculares vistas:



Desde la cima de Indian Heads a menudo pueden verse tiburones, rayas, delfines y, si es temporada, ballenas. Nosotros ese día vimos delfines o ballenas, pero estaban muy lejos de la costa y no pudimos distinguir bien qué eran. Más vistas hacia los dos lados de Indian Heads:



Ese humo que se ve corresponde a los incendios programados y controlados que se estaban llevando a cabo en la isla (una práctica muy habitual en muchas zonas de Australia).
Decidimos no llegar hasta las Champagne Pools, porque el tramo de arena por el interior para llegar hasta allí se veía bastante complicado




Luego seguimos bajando por la playa y parando a hacer fotos a isleños como estos (hay una gran variedad de aves en esta isla):




Y también de bajada por la playa vivimos uno de los momentos más emocionantes
: nuestro primer (y último) dingo!
Iba caminando por la playa hasta desaparecer entre la vegetación, muy ágil y elegante él. En mi opinión le faltaban unos kilitos, pobre, lo veía un poco escuchimizado 


Así que, importante: por muy flacos que parezcan o por mucho que os pongan carita de pena, nunca, nunca hay que darles de comer (además, hacerlo está prohibido y si os pillan os puede caer una multa del copón
El siguiente punto a visitar después de The Pinnacles son los restos del “Maheno”, un antiguo barco de pasajeros que llegó a la costa impulsado por un ciclón en 1935. Aquí unas fotitos para inmortalizarlo:



De ahí nos dirigimos a Eli Creek, un arroyo de agua fresca y cristalina, que fluye entre la vegetación hasta desembocar en la playa. Este es un sitio muy popular para hacer picnic y , aunque no llevaba mucho caudal, para tirarse en flotadores o inflables y llegar arrastrados por la corriente hasta el final. Aquí unas fotos, parece un río blanco, pero es la arena del fondo, ya que el agua es totalmente transparente:


Seguimos hacia otro punto de la playa donde está el inicio de la ruta que lleva al Lago Wabby, el más accesible de la isla. Se trata de una ruta a pie señalizada, que atraviesa unas grandes dunas hasta llegar al lago. Son unos 40-45 minutos de ida y algo menos de vuelta, hay que tener en cuenta que avanzar por subidas de arena no es fácil, siempre se baja más rápido
Íbamos muy justos de tiempo, así que no llegamos hasta el lago, pero aquí unas fotos desde lo alto de la duna gigante, que por lo que dicen invade el lago a un ritmo de unos 3 m por año. Las vistas desde la duna gigante caníbal nos gustaron mucho, vale la pena llegar hasta aquí:


Regresamos al coche hacia las 16:15 y salimos pitando, se acerca la hora de la marea alta y estoy un poco acojonada
Así que hacia las 16:30 llegamos a nuestro alojamiento cerca de Eurong, el Beachcamp Ecoretreat at K’gari, frente a la playa
. Nos estrenamos en esto del “glamping”, o camping con glamour: hemos reservado una tienda de campaña fija con todas las comodidades, incluyendo cama, lavabo, ducha… Además está muy bien decorada y el establecimiento cuenta con una cocina común perfectamente equipada, que podemos utilizar libremente. Desde la tienda oímos el murmullo de las olas y por una puerta del patio trasero se llega en medio minuto a la playa. Es una pasada, este alojamiento, lo recomiendo mucho. Los detalles están muy cuidados, el ambiente es ideal y las personas que lo llevan muy amables y serviciales, como viene siendo habitual. Además, al tratarse de un establecimiento de ecoturismo ellos proporcionan los geles, champú, jabón para lavar los platos… todo biodegradable y no perjudicial para el entorno.


Por el caminito trasero nos vamos a la playa con un par de cervezas, a disfrutar del atardecer. Hay un montón de gente pescando en esta zona, imagino que es normal al ser la más cercana a uno de los pocos poblados de la isla:


Luego nos hacemos nuestra cenita en la cocina común y antes de ir a dormir salimos a ver las estrellas, el cielo es impresionante, pero hay más iluminación (o, como dirían los frikis de la astronomía, contaminación lumínica) de la que me esperaba por culpa de esta intrusa

Así que, con esta mezcla de buenas sensaciones, emocionantes experiencias vividas y el rumor de las olas, nos vamos a dormir con la ilusión de que nos esperaban todavía muchas cosas por disfrutar en este pequeño pedazo de paraíso llamado K’gari.

Día 19: Fraser Island, segundo día. Regreso a Hervey Bay.
Qué mejor forma de empezar el día que en un maravilloso campamento frente a la playa, por una vez en la vida oyendo el sonido de las olas en lugar de los alaridos de los loros…
Nos levantamos con calma, desayunamos en la equipada cocina del alojamiento (desayuno incluido: huevos, mermelada y mantequilla de cacahuete, pan, café, leche, infusiones, fruta… que nos dejaron en la nevera para que nos sirviéramos cuanto quisiéramos). Como os decía, el alojamiento está muy bien decorado y cuidado hasta el detalle sin perder su esencia playera
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Primer paseo matutino por la playa y estamos prácticamente solos, salvo excepciones





Un poco antes de las 9 nos ponemos en marcha hacia el sur, queremos llegar hasta Dilli Village. La idea es entrar por el camino que va desde Dilli hacia el interior, pasando por diversos lagos (Lago Boomanjin, Lago Benaroon, Lago Birrabeen) hasta llegar a Central Station, desde donde parten diferentes caminatas interesantes por el centro de la isla. Pero cuando llegamos a Dilli Village, nuestro gozo en un pozo: el camino que va hacia los lagos está cerrado debido a los incendios programados
Así que cambiamos de planes: volvemos a subir por la playa hasta Eurong. El camino de subida y bajada por la arena fresca, que todavía no ha sido pisada por las enormes ruedas de los autobuses 4x4 de las excursiones organizadas, es una maravilla: las olas han borrado todo rastro del día anterior durante la noche. Han hecho bien su trabajo, de momento solo nosotros dejamos nuestras huellas:

Desde Eurong seguimos por la pista de interior que hasta Central Station. Tardamos una media hora en llegar, sin parar de dar botes ya que el camino está bastante perjudicado en esta zona. Sin embargo, la tierra está bastante compactada y no hay peligro de encallar:



Desde Central Station hacemos una caminata de un par de horas por un camino selvático y rodeado de vegetación exuberante hasta el Lake Basin, uno de los menos visitados de la isla, por lo que vemos. Estamos completamente solos frente a esta maravilla de paisajes:





Por el camino vemos un “goanna” (varano), un lagarto de más de un metro de largo chulísimo. Es la especie de lagarto más grande de Fraser y la segunda de Australia, según nos dice el ranger más tarde cuando le enseñamos las fotos para que nos diga el nombre de lo que hemos visto…


También vemos cucaburras:


A continuación seguimos en coche media horita más hasta el lago McKenzie. Es aquí en el único punto de la ruta por el interior donde encontramos coches, llevamos dos vehículos delante que van bastante lentos. En un momento dado, uno de ellos encalla en la arena. Aquí el camino es muy complicado y de dos sentidos, pero por suerte o encontramos a nadie viniendo de cara. Xavi sale a ayudar y resulta que es que el conductor no había puesto las marchas en modo 4x4! En fin… sin comentarios. Nada más cambiar a 4x4, salió sin problemas del atolladero y al momento.
Al llegar al lago ya era hora de comer y aprovechamos para hacer nuestro picnic en la zona vallada habilitada a tal efecto. Está prohibido llevar comida fuera de esa zona, para evitar problemas con los dingos.
Tras el banquete, nos dirigimos al lago, donde era imposible no darse un buen baño. Mirad qué agua más apetecible


Es completamente cristalina, en la zona donde se ve el fondo oscuro el color es así debido a la composición de las algas que crecen allí. Más hacia la orilla no hay algas, según explicaban los carteles de información, porque siempre está todo más revuelto debido a los bañistas, etc., así que se ve únicamente la arena blanca del fondo. Y lo mejor de todo: no hay medusas asesinas, ni cocodrilos hambrientos ni tiburones maléficos esperando a hincar el diente a los turistas incautos
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Después de un buen bañito, intentamos dar la vuelta al lago, pero hay zonas valladas y no conseguimos llegar demasiado lejos. Finalmente decidimos ir hacia Wanggoolba Creek a esperar el ferry y dar una vuelta por la costa oeste de la isla, así que nos ponemos de nuevo en camino con nuestro 4x4. Tenemos tan mala suerte que volvemos a llevar delante al tío lentísimo de antes
Llegamos a la parada del ferry con la intención de andar un rato por la playa de la zona oeste (prohibida al tráfico con vehículos), pero por mucho que buscamos no encontramos ningún tipo de acceso hacia esa parte de la costa. Estaba todo lleno de una especie de manglares, que deben de quedar inundados con la marea alta, ya que el terreno no era demasiado sólido. Así que caminamos un poco hacia el interior por el camino que forma parte del Great Walk de la isla, ya que no nos daba tiempo de ir y volver a algún otro punto de interés con el coche.
A su debida hora, llega el ferry, embarcamos y antes de las 16:50 ya estamos todos a punto de marcha. Despedida de Fraser, donde me gustaría volver algún día
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El mar está bastante picado y, aunque nos dicen que a veces es posible ver ballenas por el camino, en esta ocasión resulta imposible. Pero sí que disfrutamos de un atardecer digno de recordar

A las 17:30, según horario previsto, desembarcamos en River Heads y nos dirigimos a las oficinas de Fraser Magic a devolver nuestro fantástico Land Rover, que se ha portado como un campeón y no ha encallado ni una sola vez
En The Palms pasamos nuestra última noche antes de seguir en ruta hacia Noosa, el siguiente punto en nuestro itinerario. La experiencia en Fraser Island por libre no puede haber salido mejor, aunque nos hubiera gustado quedarnos algún día más y hacer una excursión de senderismo más larga. Si os gusta conducir, os animo sin duda a vivir esta experiencia conduciendo un 4x4 por la isla de arena más grande del mundo. Recorrer la 75-Mile Beach esquivando las olas, descubrir parajes preciosos y solitarios por los caminos interiores, disfrutar de la isla a vuestro propio ritmo es una experiencia única, divertida y emocionante. ¡Seguro que no os arrepentiréis!