Era un día de vuelos. Por la mañana olvidaron llamar un taxi para nosotros y eso es un punto menos para el hotel. Los chicos de recepción fueron a la calle a cogernos uno. Lo hicieron y en el aeropuerto estuvimos cuando deberíamos estar. Pasamos los controles necesarios y subimos al avión con destino a Bangkok y de allí a Siem Riep después de cuatro horas de espera. El aeropuerto de Don Mueang resultó ser bastante grande, no lo habíamos notado cuando fuimos a Birmania, no habíamos tenido tiempo.
A las nueve estábamos en Camboya y conseguimos el visado bastante rápidamente pagando €25. En el control de los pasaportes nos empezaron a pedir una propina que no les dimos
El transfer del hostal ya nos esperaba y después de €5 y unos 30 minutos llegamos allí. El lugar se llamaba Funky Flashpacker, un hostal maravilloso, pero solo si os gustan las fiestas. Dormir tranquilo durante el día era imposible, porque las fiestas empezaban a las 10 de la mañana. Una habitación para dos costaba €20, sin desayuno. Abajo había una piscina, un bar y otro bar en la azotea. Allí pasamos un par de horas y conocimos a un par de rusos del lugar.
A la una fuimos al centro para ver la ciudad, la estaba muy animada.
Si en Birmania a las diez o once todo el mundo se iba a dormir, en Camboya la gente solo empezaba a salir. Pero parece que era por la fiesta del agua: habia un monton de gente, mercados nocturnos, música y un botellón.
Había supermercados por todos los lados, que estaban abiertos hasta la madrugada al menos. En casi todos se puede usar WiFi y descansar del calor. De hecho, Siem Riep nos gustó con por esos detalles insignificantes pero convenientes.
Más o menos a las cuatro fuimos a dormir muy contentos con el día.



