Como hoy ha sido nuestro último día en Bali hemos decidido recorrer los alrededores de Ubud con la moto, sin prisa, viendo templos, paisajes y haciendo fotos. Moverse en moto, aunque es cómodo y Bali no es muy grande, es lento y en llegar al norte de la isla desde dónde estamos tardamos bastante tiempo. Al final, hemos pasado el día entero yendo por caminos que nos llevaban a peblecitos con sus temlos y banderas, yendo a las cascada cercanas a Ubud, que nos nos gustaron nada, porque no eran ni mucho menos tan bonitas como las Git Git, porque en ninguna te podías bañar y porque estaban llenísimas de gente haciendo cola para hacerse fotos. Tambien fuimos a las terrazas de arroz :.......
Pero eso sí que es turístico, no las esperábamos así en absoluto aunque lo deberíamos haber sospechado porque conforme te acercabas, en la carretera había carteles anunciándolas. El caso es que de repente estás en un pueblo en el que a ambos lados de la carretera hay restaurantes con " view point" , lleno de coches en cola y en el que no puedes aparcar sin pagar porque te cobran nada más que aparcas la moto por ver las terrazas y además estaba a tope de gente, el lugar en el que más gente hemos visto, muchísima gente y como no, chinos, todo lleno de chinos chillando.
Nosotros no quisímos pararnos e ir a las terrazas entre hordas de chinos haciendo fotos, así que como toda la carretera a ambos lados de las terrazas era un atasco contínuo, mi hermano y yo nos bajamos de las motos y fuimos andando por el borde de la calzada, asomándonos en los point view y haciendo fotos, mientras mis padres iban en las motos a paso de tortuga detrás de los coches viendo las terrazas, al llegar al final del pueblo nos subimos a las motos y regresamos a Ubud otra vez viendo atardecer.

Al llegar al hotel nos hemos dado un baño y por ser el último día hemos ido a cenar a las calles de Ubud. No nos convencía ningún sitio porque principalmente hay sitios de western food, como la llaman aquí, pizza y sitios de organic food, que parece que está muy de moda. El caso es que en cualquiera de esos sitios la comida no tenía pinta de estar mucho más buena que la que comíamos por la calle o en los locales donde ellos comen, la única diferencia es que comes en platos de diseño y el precio es cinco o seis veces más y no exagero.
Finalmente nos hemos decidido por un sitio que tenía cocina balinesa y western y efectivamente, el local era muy chulo, con arrozales, estatuas de Buda y hemos comido en platos de diseño con cubiertos muy bonitos pero la comida no era tan sabrosa como la que comemos normalmente, los platos eran más pequeños y el precio pues más del triple de lo que solemos gastar en comer. Pero bueno, para poder juzgar algo primero hay que conocerlo, aunque esto ya lo imaginábamos.
Mañana nos vamos muy temprano porque empieza nuestra aventura filipina. Hemos estado muy pocos días en Bali y nos han faltado muchas cosas por ver, pero lo que hemos visto nos ha gustado mucho.