Filipinas huele a barbacoa y a mar y a cocoteros y a quemado, porque hay que ver lo que le gusta a los filipinos quemar las cáscaras de los cocos en cualquier sitio. Pero sobre todo huele a la sonrisa de los niños con uniforme saliendo de la escuela que te dicen helloooo mientras te chocan los cinco y la amabilidad de las personas mayores que tienen ganas de hablar contigo en un sorprendentemente buen inglés.



Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Filipinas son las palabras, algunas de las cuales son españolas y los nombres de las calles y de las personas, tambien españoles.


Hemos estado cuatro días en Siquijor que han sido geniales.
Nada más llegar al puerto impresiona ver el agua tan transparente y las playas de arena blanca, incluso se veían estrellas de mar naranjas en el puerto.



Hemos visto escuelas e iglesias formar parte del paisaje. Tiene cierto encanto encontrar esas iglesias de cemento pintado entre cocoteros.
Hemos hablado mucho con la gente que te pregunta que de dónde eres y en cuanto les dices que eres español te cuentan que Magallanes estuvo allí y que en la zona de Visayas, que es dónde está Siquijor todavía hay palabras españolas como cuchara, tenedor, mesa, plato, puerta y por supuesto los números. Es muy gracioso escucharles decir: " do you need a tenedor?", o " wait me in the puerta" y por supuesto los números: " do you have dos pesos?". Nos contaron que en Filipinas se hablan más de cuarenta dialectos, pero si embargo los números los dicen en inglés y español.
Tambien hemos cantado en un karaoke al estilo filipino. Si, karaoke. A los filipinos les encanta el karaoke, son muy muy cutres pero en cuanto cae la noche se ponen a dar berridos en los bares y en sus casas. Así que un día que regresábamos al hotel nos quedamos escuchando cómo antaban en un local, y claro enseguida nos dijeron que cantásemos y allí estabamos nosotros cantando el Sweet Child of mine de los Guns and Roses, como no, a pleno pulmón y todo el mundo mirándonos, porque los karaokes filipinos no son nada discretos.
Y por supuesto fuimos a las cascadas de Cambugahay y lo pasamos súper bien. Son unas cascadas de color azul turquesa muy bonitas, pero además hay un trampolín y tirolinas para tirarse, así que estuvímos toda una tarde tirándonos, nadando en las cascadas y viendo las acrobácias que hacían los chicos encargados de las tirolinas.


Tambien nos hartamos de reir viendo a un grupo de chinos,con sus trajes completos y camisetas de licra para nadar y por supuesto con salvavidas, todos con salvavidas, y lo más gracioso es que ninguno saltó desde las tirolinas o el tobogan, ni siquiera se metieron en el agua, se quedaban en un barca de bambú que estaba atada a la orilla y que se movía tirando de la cuerda para acercarla o alejarla de las cascadas y ya está.
Por las noches íbamos a cenar a los puestos de barbacoa que estaban en la carretera cerca de nuestro hotel. Son sitios, en los que tienen en bandejas carne, basicamente lechón, pollo y todas las partes imaginables del pollo, incluidos los intestinos, y pescado, principalmente calamares y algunos peces, tú eliges lo que quieres y te lo hacen a la barbacoa. Siempre te preguntan que cuanto arroz quieres y te ponen una montaña de arroz blanco que hacen llenando una taza a presión.


Además en Filipinas hay panaderías, no hacen pan, pan como el nuestro sino mas bien cosas tipo bollería, pan de leche, pan de queso, bollos y esas cosas y por supuesto muchas panaderías se llaman : " Pan y el nombre de alguna ciudad" y claro como aquí hay ciudades que se llaman Sevilla, Burgos, Cádiz, Santander etc, pues hay panaderías que se llaman: " Pan de Manila", "Pan de Burgos" y cosas así. Nos hemos reído mucho hablando con la gente.
Pero lo que más me ha gustado de Siquijor fue el día que fuimos a la Isla Appo a ver tortugas marinas Solo permiten 35 personas al día y una vez que llegas a la isla para meterte en el mar a ver tortugas tienes que ir a la fuerza con un guía de esnorkel y eso está muy bien porque el guía basicamente l p .lo que hace es vigilar para que la gente no toque a las tortugas o no pisen lo corales y así el santuario se mantiene tan bonito.
Los guias son filipinos que viven en la isla y que son una especie de guardianes del santuario marino.
Estuvímos casi todo el día haciendo esnorkel alrededor de la isla, por supuesto vimos muchas tortugas, algunas enormes, mas grandes que yo y por supuesto te dan ganas de tocarlas, menos mal que están los vigilantes para que nadie las toque. El guía que iba con notros era muy simpático y nos preguntó que si nadábamos bien. Cuando vió que si, nos llevó muy muy lejos de la orilla buscando tortugas y nos metió por lugares de arrecifes de coral increíbles.
A media mañana vimos como el horizonte empezaba a ponerse gris, y empezaron a formarse olas bastante grandes, nos sacaron del agua a toda prisa diciendo que teníamos que volver al barco para ir a otra parte de la isla a ponernos a resguardo de la tormenta que venía.
En menos de diez minutos todo el mundo estaba en el barco y efectivamente fuimos a otra cala en la que hacía sol y el mar estaba calmado, allí volvimos a hacer esnorkel y vimos el lugar mas bonito que he visto en mi vida.
Era un arrecife precioso, lleno de algas fluorescentes, anémonas y peces payaso, estrellas de mar azules, corales de todos los colores, formas, tamaños.....increíble. Nuestro guía nos llevó muy muy lejos, hasta dónde terminaba el arrecife y hasta eso era precioso porque se ve una pareded de coral llena de peces y de repente un precipicio vertical, el agua pasa de ser turquesa a ser azul oscuro y en el fondo ya no hay corales, solo arena y roca. Porque aunque está muy muy profundo, el agua está tan limpia que se ve todo perfectamente. Estuvímos mucho tiempo en el agua. El guía se metía hasta el fondo cuando veía algo chulo nos lo señalaba. Tambien nos enseñó a hacer circulos de agua debajo del agua...suena raro, pero son bonitos.
Nos dimos cuenta de que ningun guía quería ir con el grupo de chinos y cuando le preguntamos nos señaló y entendimos el porque. Los chinos en el mar son el colmo. Van como siempre super preparados con trajes enteros de licra, guantes, escarpines etc.... vamos, hechos un cuadro y entonces se ponen chalecos salvavidas y se tumban boca abajo agarrados a flotadores de esos naranjas salvavidas y los guías los van remolcando. ¡El colmo!. El chico se reía de los chinos y nos preguntó que si nos gustaban a lo cual le dijimos que obviamente no y entonces se rió mas y nos dijo que a ellos tampoco, que son muy escandalosos y mal educados y nosotros le dijímos que tenían suerte porque aunque obviamente en Filipinas hay chinos de turísmo, porque chinos hay en todos lados, que no había muchos, de hecho en la excursión de hoy sólo había dos familias.
Además en Siquijor he aprendido a trepar a los cocoteros para coger cocos. No es nada difícil porque les hacen agujeros en el tronco para poder subir facilmente, lo realmente complicado es partir el coco una vez que lo tienes.


Nuestro próximo destino Bohol.