Hoy es el día! Tocaba visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno!!!
Nos habían superaconsejado la "Visita Salvaje", que consiste en que un guía del parque está contigo todo el día y te lleva en jeep a ver y hacer actividades muy especiales con animales. Estaba también la "Visita Explorador" de medio día, pero nos aconsejaron la de día entero y sin dudarlo vale mucho la pena.
Sabiendo que hacían solamente una por día, la habíamos comprado con mucha antelación (de hecho tuvimos que mover de día actividades para encontrar un día libre). La "Visita Salvaje" fue la experiencia más bonita, impresionante, gratificante y aconsejable de todo el viaje.

Ver más de un centenar de especies, en un régimen de semilibertad y en unos espacios abiertos, grandiosos y que se asemejan muchísimo a los hábitats naturales de cada especie fue algo que nos hizo sentir emociones muy bonitas.
Vimos, entramos en su espacio y les dimos de comer o vimos desde muy cerca como lo hacían los cuidadores del parque, siempre haciendo caso a la fantástica guía que nos tocó, Nereida, a los Elefantes, Rinocerontes, Osos, Gorilas, Leones Marinos, Cebras Grevy, Girafas, Aves Rapaces,.... Comimos un menú muy bueno en el restaurante Los Osos y vimos la exhibición de aves rapaces.
Los adjetivos increíble, impresionante, fantástico, genial, único, vital.... se acaban en cada momento durante la visita...
Los elefantes, explicándonos el origen de cada uno y el comportamiento que tenían en el grupo; visitando sus instalaciones, hablando con los cuidadores y dándoles todos de comer en la trompa sus chucherías favoritas: manzanas


Vuelta al jeep y a ver el rinoceronte blanco, el animal más peligroso de todos los que vimos y alimentamos, primero la guía Nereida y después nosotros...



Nereida nos explicó la historia de los rinocerontes que había en el parque y el comportamiento y la relación de cada uno de ellos... Parecía casi un culebrón
Vuelta al coche y visita a los leones marinos, donde la cuidadora nos explicó qué leones marinos tienen en Cabárceno y cómo los cuidan y están en contacto con otros parques.

La siguiente parada era en el espacio de los osos. Sí, dentro!!!!! Íbamos con un coche de protección delante y otro detrás, y coincidía con su comida, para evitar que fueran agresivos con nosotros, los visitantes... Fue increíble verlos en un paraje como ese, gigantescas extensiones de terreno que ellos han hecho suyas, con cuevas, montañas superescarpadas, que suben y bajan como si nada..., de hecho, cuando intuyeron que era la hora de la comida, se congregaron muchísimos y venían de todas partes...



Esa montañan la subían y bajaban sin problemas... 

Seguimos la ruta hacia el teleférico que pasa por todas las zonas del parque.

La zona de los osos desde arriba




Desde arriba de todo del Parque, se disfrutan de unas vistas muy bonitas, llegándose a ver la Ría de San Salvador y la Bahía de Santander.

La siguiente actividad era una visita a las aves rapaces solamente para nosotros (la exhibición para todo el público era por la tarde). Fue una pasada, verlos y las cuidadoras geniales


Uno de los momentos cumbres fue cuando nos pusieron el guante a cada uno de nosotros y dejaron, de una en una, varias aves en nuestra mano..., peligrosamente cerca de nuestra cara y de nuestras orejas




Con la adrenalina a tope, volvimos al jeep y pasando por delante de las jirafas y de los rinos, para dirigirnos al restaurante Los Osos, donde nos tenían una mesa reservada con vistas al parque y donde nos sirvieron un menú muy rico.


Después de comer nosotros, fuimos a ver a los gorilas y llegamos justo a su hora de comer (para poder cuadrar todos los tiempos con horas de comida o de atención especial de los cuidadores, estaba todo planificado y Nereida tenía siempre un walkie conectado para ir avisando a la siguiente visita y ajustar lo que hiciera falta por los animales).

La siguiente parada eran las Cebras Grevy, y antes incluso nos dio tiempo a hacer un pequeño treking por una gruta que se adentraba por la montaña
A las cebras les lanzamos su merienda, que consistió en trozos grandes de pan duro.

Y ahora vino otro de los momentos especiales del día, darles chuches de merienda a las jirafas, estando nosotros en un terreno elevado, a la altura de sus cabezas, con lo que estuvimos supercerca de ellas!!!!
Primero Nereida nos enseñó como hacerlo...





Preciosas las jirafas!!!


Ya se estaba acabando la visita, lo último que teníamos en el plan era la exhibición de aves rapaces. Un placer ver como las cuidadoras que habíamos conocido por la mañana y otros compañeros suyos hacían volar y caer en picado halcones, águilas y muchas otras aves!!!
Al acabar cogimos alguna de las estrellas de la exhibición que no habíamos tocado por la mañana.


Nos despedimos de Nereida, dándole las gracias por el magnífico día que nos había hecho pasar
y nos quedamos paseando por el parque un poco más, estirando con pena el momento de la despedida...En el mismo pueblo de Cabárceno (8 casas), al lado de la Posada, había una tienda de comestibles que también hacía bocadillos, así que aprovechamos y compramos un par para las nenas, al final tanto dar de comer a los animales, nos había dado hambre a nosotros
Ya en el coche nos dirigimos hacia Asturias para cenar, descansando las nenas durante el trayecto y parando en la Posada de Granda, en la carretera N-634 que une Arriondas y Ribadesella, están casi en el punto medio del trayecto, yendo a Arriondas, a la izquierda, Tel: +34 620 65 11 19.
Nos sorprendió ver un control con varias patrullas en el cruce de la A-8 y la N-634 que te lleva a Arriondas, después lo preguntamos y resulta que ese mismo día empezaba un festival de música electrónica que duraba cinco días en Arriondas!!!!
Nos gustó mucho la comida, geniales las alubias y muy bueno el cachopo!!! Eso sí, tened cuidado que las raciones son abundantes...
Ya cenamos continuamos la N-634, pasando por Arriondas y acompañando al río Sella por su margen izquierdo llegamos al Trechal y a la Casa Rural el Trechal donde vimos a Julia y a su marido en la carretera, justo antes de una impresionante y corta subida que nosotros hicimos en primera y con mucho cuidado, pero para ellos no era nada
El Trechal sería nuestro hogar durante cuatro días, para poder conocer un poquito Asturias.

