La mañana amaneció nublada y con amenaza de lluvia, pero aún así seguimos con el planning marcado y nos dirigimos al río para coger un barco hasta Odaiba. Y de paso ya vimos la "caca dorada". Llegar al sitio desde el que salen los barcos nos costó un poco, ya que no está muy bien señalizado. Tras coger los tickets e ir a desayunar por la zona, nos montamos en el Himiko, un barco moderno cuyo diseño está desarrollado por un dibujante de manga y que es muy chulo, pero que tampoco aporta mucho al viaje y es bastante caro (1.560Y).

Y el viaje en si nos pareció bastante prescindible. Tokyo desde el río tampoco es que ofrezca demasiado, y el viaje hasta Odaiba es lento.
Una vez en la isla de Odaiba buscamos la réplica de la estatua de la libertad, estuvimos paseando por la zona y viendo las moles de edificios modernos, entre ellos la sede de Fuji TV y el robot Gundam gigante que está delante de un centro comercial al que entramos para probar por primera vez el Takoyaki, las bolas de pulpo que están buenísimas.

Otro paseo por la zona y cogimos el monorrail Yurikamome de vuelta a la ciudad. Aprovechamos también para comprar la tarjeta de metro de 24h y, ya que estábamos, devolvimos las tarjetas Pasmo en la misma estación. Y nos fuimos andando hasta el parque Ueno. Visitamos el templo Toshogu y, de repente, empezó a llover con ganas, así que aceleramos el paso hacia el museo nacional. Y como era la hora de comer, nos fuimos hasta el restaurante y comimos (rollitos, tempura, pollo empanado, tallarines,... todo por unos 3.200Y). El museo nacional nos gustó bastante, y pasamos el resto de la tarde recorriendo sus salas. El edificio principal es el que tiene la mejor colección, pero los otros edificios también merecen una visita. Al final nos fuimos de allí a las 17:30...
Volvimos al hotel a cambiarnos y descansar un poco y nos fuimos después al barrio de Yanaka, al norte de Asakusa, que habíamos leído en la guía que sigue siendo muy tradicional. Y así es. Nos daba la impresión de que éramos de los pocos turistas por la zona, y aprovechamos para comprar algo en un puesto de comidas, fruta en una tienda tradicional,...
Y para cenar, volvimos a la zona de Kabukicho, que el primer día nos habíamos quedado con ganas de revisitar la zona.

Tras pasear un buen rato por Shinjuku terminamos cenando en el Kakekomi Gyoza, sitio especializado en gyozas y que se pide con un ipad. Así que pedimos varias clases de gyozas, carpaccio de caballo, unas cervezas y un pudding, todo muy bueno.

Además, los chicos que teníamos al lado empezaron a intentar hablar con nosotros en un inglés bastante particular y fue muy divertido. Al final, como brindamos varias veces y a mi se me acabó la cerveza, hasta terminó invitándome a la mitad de la suya...
