Después de estar volando durante 17 horas y media, llegamos al aeropuerto de Haneda. El que está más bien comunicado de los dos que tiene Tokyo.
Después del control de pasaportes vamos directos a los cajeros automáticos, son las máquinas ATM que están ahí mismo, para sacar dinero en efectivo.
El siguiente paso es comprar la tarjeta monedero Welcome Suica.
Esto implica que al final del viaje hay que calcular el precio de los últimos trayectos a realizar y cargar con lo mínimo necesario.
Un trayecto en metro no llega a los 200¥.
El hotel de las próximas dos noches está muy cercano a la estación de Shinjuku.
Elegido convenientemente para visitar los barrios del oeste de la ciudad (Shinjuku, Shibuya, etc)
Dentro de dos semanas cuando regresaremos a Tokyo, nos alojaremos en la zona de Akihabara, para así estar más cerca de los barrios del este (Asakusa, Ueno, etc).
Tal como esperábamos, encontrar la salida correcta de la estación de Shinjuku es toda una odisea, está lleno de señalizaciones, pero nos cuesta un buen rato localizar el acceso más cercano a nuestro hotel.
El hotel cuesta 117€ la noche en habitación doble.
Como la mayoría de hoteles de gama media que encontraremos (entre 3 y 4 estrellas), tiene una recepción que parece de lujo, con unas máquinas para hacer el check-in y check-out uno mismo (pero siempre hay asistentes que nos echan una mano, aunque es muy sencillo).
Las habitaciones suelen ser tirando a pequeñas, con una cama normalmente de 1’40 metros y escaso espacio para el equipaje.
En el baño también escatiman el metro cuadrado, pero suele haber bañera y productos de baño.
En el precio de la habitación normalmente no está incluido el desayuno.
Por suerte, muy cerca del hotel hay una tienda de conveniencia, tipo supermercado pequeño con comida preparada, donde compramos la cena y snacks para mañana.
Esto lo haremos varias noches porque es muy práctico.
Estas tiendas acostumbran a ser de las cadenas 7Eleven, Family Mart o Lawson.
Nuestros snacks favoritos serán los sandwiches, los onigiris (triángulos de arroz rellenos de salmón o atún y recubiertos de alga), frutos secos y plátanos.
En nuestra primera noche en Japón dormimos como marmotas porque estamos cansadísimos del viaje.