Hoy tocaba visitar el mercado de pescado, antes de su cambio a la isla de Odaiba, y como no madrugamos demasiado llegamos a la zona sobre las 10:00. Y ya había mucho ambiente, así que paseamos entre los puestos, comprando una tortilla francesa pinchada en un palo que se supone típica de allí (le dan sabor frotando la plancha con pescado) y finalmente nos dimos un buen homenaje en un sitio de sushi en el que había bastante cola, y allí estuvimos esperando hasta que llegó nuestro turno. Dos menús degustación exquisitos, con una infinidad de platos que van haciendo delante tuyo.

Una hora y 8.550Y después (el desayuno más caro de nuestra vida...


Seguimos hacia Harajuku y la calle Takaeshita, que estaba hasta atrás de gente. La recorrimos un par de veces, aunque empezó a llover con fuerza y pese a que estaba atestada de gente, y había veces que era complicado moverse, pero es una experiencia muy curiosa por la variedad de tiendas que hay y, sobre todo, porque algunas son rarísimas. Y por primera vez vimos las famosas cafeterías con perros, gatos o conejos.
Y en una tienda vimos un cartel que ponía que cerraban a las 17h porque llegaba un tifón. Nos pareció un poco exagerado, pero por si acaso nos fuimos ya a Omotesando, donde estuvimos paseando y viendo los edificios de las principales marcas de moda antes de ir a Shibuya.
Lo primero que buscamos fue la escultura de Hachiko, que como la estación estaba en obras nos costó encontrar, y justo después hicimos el cruce como buenos turistas.

Nuestra idea era cenar en un restaurante de sushi (ya nos habíamos aficionado...) de los que te traen los platos en una cinta transportadora, pero cuando íbamos a entrar, antes de las 18, nos dicen que van a cerrar ya... por el tifón!! Acto seguido íbamos a entrar en el Starbucks para ver el cruce desde el segundo piso, peeeeero... también cerrado.
Ahí sí que decidimos irnos ya al hotel, así que compramos algo para cenar en el 7Eleven y nos fuimos a la habitación, donde estuvimos cenando mientras veíamos las noticias sobre el avance del tifón. Se esperaba que a Tokyo llegara sobre las 2 de la mañana.

Yo incluso me subí un rato al onsen del hotel, que cerraba a la 1 de la mañana, pensando que ese día cerrarían antes, pero casi a las 00:00 seguía abierto, y ya se notaba que el viento era más fuerte (el onsen tenía una parte semidescubierta) pero allí no fue nadie a decirnos nada.
Nosotros estábamos en un piso 12 y con vistas a la calle, y como no podíamos dormir por el ruido del viento, cada poco nos asomábamos a ver los efectos del tifón: y sí se veía que el viento era fuerte, llovía, cada vez había menos gente y coches por la calle... pero tampoco me pareció que fuese mucho más que una tormenta fuerte. En Tokyo, eso sí...
