Amaneció otro día muy bueno, de bastante calor, y para hoy teníamos previsto visitar los templos de la zona Oeste de Kyoto.
Tras desayunar cogimos el autobús cerca del hotel que nos llevaría a nuestro primer destino, del Kinkaku-ji o templo de oro, edificio de tres plantas recubierto con láminas de oro y un fénix en su tejado. Aparte del recorrido que te lleva a dar la vuelta alrededor del templo y su pequeño jardín, y mil fotos por todos sus ángulos, tampoco tiene mucho más para visitar.

De allí nos fuimos caminando al Ryoanji, que vimos por fuera, sin entrar a ver su jardín, y después al Ninna-ji, en el que nos entretuvimos un buen rato paseando por sus jardines, pagodas,...

De ahí nos fuimos hasta la zona de Arashiyama, donde llegamos en un tren local. Y aquello sí que estaba atestado de gente. Comenzamos visitando el Tenryu-ji, que destaca especialmente por sus jardines, muy cuidados (de hecho, si volviera evitaría comprar la entrada para ver el interior, porque no tiene nada especialmente destacable, y en vez de la combinada compraría sólo la del jardín).
Después nos fuimos al bosque de bambú, paseo cuesta arriba entre bambús que está muy bien, pero el problema es que el exceso de gente lo hacía algo agobiante.

Volvimos a la calle principal, donde habíamos llegado con el tren, y compramos algo para comer en los puestos locales (probamos una especie de pincho de cangrejo que flameaban y estaba bastante bueno), y nos fuimos al centro, hasta el mercado de Kishiki, donde llegamos sobre las 15 de la tarde y estuvimos recorriendo sus calles repletas de puestos de todo tipo y condición, comprando varias cosillas para cenar. Y hasta un pequeño barril de sake que ahora decora nuestra cocina...

Estuvimos en el mercado hasta que los puestos fueron cerrando, y entonces, cuando ya empezaba a anochecer,

nos dirigimos a la zona de Gion y Pontocho, que estuvimos recorriendo tranquilamente hasta quedar de nuevo con los chicos del Fuji y cenar por la zona, esta vez en un sitio especializado en gyozas.

Y, como siempre, se nos hizo tan tarde que tuvimos que coger otro taxi...