Nuestro último día con el JR Pass lo íbamos a dedicar a uno de los puntos fuertes del viaje, Hiroshima y Miyajima, que normalmente suele hacerse durmiendo en Miyajima para verlo todo con más calma, y si tenéis tiempo es algo que sí recomendaría hacer, sobre todo para poder ver en Miyajima la marea alta y baja, y poder subir al monte Misen en el teleférico, que nosotros no hicimos por falta de tiempo.
Muy temprano cogimos el tren desde Nijo a Kyoto y, desde allí, en una hora y media con un Shinkansen, nos plantamos en la estación de Hiroshima, Nada más llegar buscamos el autobús gratuito con el JR Pass, que son 4 líneas que cubren los puntos más turísticos de Hiroshima, y todas pasan por la estación. La primera parada fue el castillo, que vimos por fuera porque tampoco nos pareció que tuviera especial interés.

Nos dirigimos después al Memorial de la Paz, y el primer punto que visitamos fue el edificio semiderruido que han dejado para conmemorar el bombardeo, la Cúpula de la Bomba Atómica.

Después pasamos por el monumento a la Paz de los Niños y el Cenotafio, para visitar a continuación el museo, que estaba atestado de gente y en el que estuvimos un buen rato. No me pareció que la información estuviese tan sesgada como se comentaba en el foro, si bien es cierto que no trata ciertos temas escabrosos del comportamiento japonés, pero sí me parece muy válido el enfoque sobre los efectos de las bombas nucleares en el territorio, la gente,...
Cuando salimos ya era la hora de comer, y como Hiroshima es famoso también por sus okonomiyakis nos fuimos hasta el Okonomimura, un edificio en el centro con muchos restaurantes de okonomiyaki, y casi todos con una forma rectangular de tal forma que los cocineros están en el centro y lo van haciendo delante de ti, puedes ver cómo van preparando los del resto de la gente,... un espectáculo. Por cierto, la peculiaridad de los de Hiroshima es que llevan noodles.

Tras comer volvimos a coger el autobús hasta la estación, y, de allí, un tren hasta el ferri que nos llevaría hasta la isla de Miyajima, cuya principal atracción es el torii flotante.
Nada más llegar nos dirigimos, como todo el mundo, hacia el torii flotante, que en esos momentos estaba con marea baja y había bastante gente caminando hacia él, pero ni nos los planteamos porque la arena estaba bastante mojada, no traíamos nada de repuesto,.. y, sobre, todo, teníamos poco tiempo para conocer el resto, así que tras un par de fotos (o más) entramos en el Itsukushima, aunque básicamente lo que permite es tener otras perspectivas del torii y en sí no tiene demasiado que ver.

Paseamos un poco viendo el resto de templos de la isla, hasta que ya empezaba a anochecer y buscamos un sitio en el muro alrededor del torii para hacer mil fotos, viendo cómo iba cambiando a medida que la noche se iba haciendo más evidente y la marea iba subiendo.

Y allí estuvimos cerca de una hora, maravillados por una imagen que llevaremos siempre en la memoria.

Vuelta a coger el ferri y el tren a Kyoto, donde llegamos sobre las 22h, pero estábamos tan cansados que optamos por probar un burguer local que quedaba cerca del hotel e irnos a descansar.
