Suena el despertador a las 09:30 h, el vuelo no sale hasta las 16:10 h, así que vamos con bastante tiempo, queriendo estar en el aeropuerto 4 horas antes como bien indican. Desayunamos y metemos las últimas cosas en la maleta y nos ponemos en marcha. Salimos con tiempo ya que tememos que pueda haber tráfico, y así es, compruebo a través de Google Maps que no sea ningún accidente que corte todos los carriles o algo así, y no, es la caravana habitual por lo que me tranquilizo un poco. Llegamos al parking del aeropuerto, cogemos el bus que lleva a la terminal y nos dirigimos a hacer el check-in. No hay mucha gente aún, así que esperamos unos minutos solo y ya llegamos, damos con una empleada de Iberia, la cuál no es muy amable desde un principio. Nos pide los pasaportes y lugar de destino, empieza a realizar las gestiones con el ordenador. Desde mi punto de vista no me daba cuenta de lo que estaba pasando, pero Alex que estaba en otro ángulo, veía que cada vez que pasaba los pasaporte daba un error, y los volvía y volvía a pasar una y otra vez. Nos pregunta que si tenemos el ESTA, le digo que sí y le enseño los papeles. Con su cara de poca empatía, nos dicen que el ESTA está mal hecho, que el número de pasaporte tiene que incluir las letras también y que no podemos viajar. Me gustaría haberme visto la cara en ese momento, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y el sudor frío comenzó a hacer su aparición. Nos dice seguidamente que en la misma terminal hay una oficia de El Corte Inglés que realiza los ESTAs de emergencia, le preguntamos donde se encuentra, y en un estado de desesperación le pregunto “¿pero nos dará tiempo?”, y me dice “Bueno tenéis hasta por la tarde”. Hasta por la tarde no, pensé yo, que tendré que facturar antes de las 16:10 h que sale el avión….Ya no fue la contestación en sí, fue el modo, la soberbia y la cara con la que lo dijo, aunque en ese momento tenía cosas más importantes en las que pensar como para preocuparme de aquella señora amargada.
Volvemos a coger nuestras maletas que ya estaban en la cinta y corremos (literalmente) buscando dicha oficina. La vemos al fondo y como alma que lleva el diablo nos dirigimos hacia allí, casi sin aliento decimos que necesitamos hacer unos ESTAs nuevos que en los nuestro hubo un error. Hay dos personas y cada una en su ordenador proceden a empezar a realizarlos, no sin antes informarnos que tiene un coste de 14$ cada uno, lo que ya sabíamos, más 25 euros de gestión CADA UNO por hacerlo. No reparamos mucho en este pequeñísimo detalle en ese momento, luego pensándolo digo, vaya tela….pero bueno. Dando gracias a esa oficina allí plantada, que sino empieza a hacerlo por el móvil, busca un sitio donde imprimir, con los nervios que teníamos… El día que lo hicimos, nos extrañamos de que lo aprobaran en el momento, MENOS MAL!, que si llegan a tardar algún día...en tierra que nos quedamos. Fallo mío por no comprobar exactamente el número que teníamos que poner, pero en mi trabajo cuando tengo que hacer referencia al número de pasaporte, sólo hay que poner los números, de ahí que diera por sentado que las letras no entraban. Nos lo imprimen y volvemos corriendo al mostrador de Iberia, poca gente también, afortunadamente nos atendió otra mujer, ¡que gran diferencia!, como se agradece alguien amable, de verdad, y más en esos momentos de incertidumbre. Mismo proceso que antes, con unas preguntas que la otra ni nos había mencionado que nos tenía que hacer, nos facilita unas tarjetitas para poner nuestro nombre y dirección en la maleta, lo cuál se nos había olvidado hacer antes de salir de casa, nos comenta que llevamos muy poco peso en las maletas y que supone que es para traerlas llenas, nos indica perfectamente donde tenemos que dirigirnos para coger un tren a la termina 4S que era de donde salía el vuelo, nos regaló dos calendarios de adviento...en fin, un mundo comparado con la primera.
Al fin hemos dejado las maletas y tenemos nuestros billetes en la mano ¡que alivio!. Nos dirigimos a la terminal 4S y ya allí buscamos la puerta que nos habían indicado en un principio, aunque finalmente fue otra. Nos sentamos y dado que ya eran cerca de las 14:00 y habíamos desayunado sobre las 9:30 h, nos entró el hambre, que antes con todo el trajín como para pensar en hambre…. Comemos mucho, y entre que la espera para subir al avión y que luego el menú no es demasiada cantidad...siempre llevo un arsenal de comida para todo el trayecto, la mayoría sana pero alguna cosa no tanto, y sabiendo que no podíamos ni queríamos entrar con nada de comida a USA para no tener que declarar nada y esperar más tiempo en inmigración….el caso es que nos ponemos a comer, ahí noto el hambre que tenía! Aprovechamos uno de los calendarios de adviento como postre...
Hago unas llamadas para despedirnos, ya que en esos días no vamos a poder hablar, no quisimos comprar una tarjeta sim de las propias de EEUU ya que para una semana y con el wifi nos apañamos de sobra. Yo si activé el roaming por si en una urgencia teníamos que llamar al seguro, pero afortunadamente no tuvimos que usarlo para nada.
Llega la hora, comprobamos que la puerta de embarque es otra, vamos hacia allí y pasamos el primer filtro, llegó el momento de la típica foto con el cartel detrás del destino. Nos sentamos hasta que empiecen a llamar. En todos los viajes somos de los últimos en montar, no entiendo el afán ese de la gente en hacer una cola enorme por entrar los primeros; ya tienes tus asientos asignados, ver el jaleo de la gente pa’ alante y pa’ atrás dentro del avión en un espacio tan pequeño, si entras de los primeros estarás alrededor de media hora más en el interior, no sé, yo cuanto menos tiempo esté dentro mejor.
Cuando compré los vuelos, elegí en ese mismo momento los asientos, por lo que prácticamente tenía todo el avión para elegir, así que escogí delante del todo y en salida de emergencia, tanto para ir como para volver , para estar más anchos y salir lo más rápido que podamos para evitar en la medida de lo posible las colas para pasar inmigración. Un vuelo tranquilo, vimos una peli, seguimos comiendo tanto lo que nos daban como lo que llevábamos nosotros, jugamos a algún juego que tenía la pantalla..., pero no conseguimos pegar ojo en todo el viaje. Yo iba intranquila, algo nerviosa, no se muy bien como explicarlo, pero creo que el tema del ESTA me alteró, y ya pensaba que todo iba a salir mal; que igual el hotel no tenía nuestra reserva, que no íbamos a llegar bien a él...no se, cosas mías. Aterrizamos, salimos rápido, pasamos el primer control de pasaportes y a por las maletas, y como no, siempre de las últimas, así que la cola que había para inmigración era importante, aunque finalmente va bastante rápido. Lo pasamos sin problemas, un gran logro, ya que Alex tiene un imán para que le paren para un segundo control. En total estaríamos una hora desde que bajamos del avión hasta que pasamos todos los filtros.
Salimos y lo primero que hacemos es buscar un cajero para sacar el dinero. Primer contratiempo, se supone que no cobran nada por retirar efectivo, y nos pone la pantallita que la comisión son 6 dólares. En algún comentario de algún foro, leí que a otro chico también le habían cobrado 6 dólares en cajeros ATM, así que decidimos no sacar y buscar otro cajero para probar si la comisión era menor.
Ya teníamos pensado que para llegar al hotel íbamos a pedir un UBER; al ser ya las 8 de la tarde, primer contacto con el país, que estaríamos cansados, no saber bien como funcionaba el Metro, cargar con las maletas…, aprovechando una promoción de 15 dólares de descuento que teníamos. Al ir a pedirlo, rechaza la tarjeta revolut para pagar, por lo que meto la mía de crédito del santander y sin problema. Salimos y ahí esta nuestro coche (hemos visto la matrícula en la aplicación). En UBER, hay varias modalidades de viajes/transportes, yo nunca lo había usado antes, así que me tuve que enterarme bien de como funcionaba, el caso es que hay una modalidad que es compartir el viaje para que salga más barato. Así que pedimos el compartido, indicando que llevamos dos maletas (el ahorro en ese trayecto fue de unos 20 dólares), y se supone que das algo más de vuelta, pero tampoco teníamos excesiva prisa por llegar. Salimos del aeropuerto y empezamos a ver la noche neoyorkina, vemos en el teléfono que le entra un aviso, paramos y recogemos a una chica, y poco después llegamos al hotel.
Entramos y nos dirigimos al mostrador, la recepcionista no hablaba nada español, y con nuestro nivel de inglés….me hice entender diciendo que tenía una reserva y le dejé los pasaportes. De primeras lo busca poniendo caras raras y me pregunta si tengo impresa la reserva, ahí volví a recordar el momento del ESTA, bueno no tan fuerte….., en milésimas de segundo pensé, no es posible que no tenga la reserva. Sacó el papel de booking con el número de reserva, lo mira y lo busca no se como, pero ahí debí aparecer. Me dice unas frases en inglés, le digo que no la estoy entendiendo, me dió la tarjeta con el número de habitación y listo. Podía haber hecho un poco más para lograr que la entendiéramos, pero bueno...yo ya tranquila con la tarjeta para mi habitación tras esos segundos de incertidumbre.
Nos toca en la séptima planta, llegamos a la habitación y soltamos las maletas. Por fin. Nos ubicamos y tras unos minutos, voy a abrir las cortinas. Aquí comienza todo, unas vistas nocturnas del skyline de Manhatan increíbles; está claro que todo ha merecido la pena; todos los nervios y carreras de hoy se nos olvidan, el tiempo destinado a organizar el viaje, los quebraderos de cabeza con unas cosas y otras….sabemos desde ese momento que lo que nos espera esos días va a ser impresionante,y que si algo no sale como había planificado, no pasa nada, ahora ya solo tocaba disfrutar, y mucho. Saco foto y la mando a la familia para decir que ya hemos llegado.
Colocamos un poco las cosas, y aunque no teníamos mucho apetito (habíamos comido en el avión muuucho), salimos a dar una vuelta por los alrededores para ubicar la parada de metro y comprar alguna pijada para cenar.
Vemos la parada de metro más cercana, aunque esta casi nunca la utilizaremos, ya que sólo hay una línea que pasa por ella. Cogeremos otra un poco más alejada, a unos 10 minutos. Vemos dos delis(supermercados pequeños) cercanos. Entramos en uno de ellos y...nos empieza a entrar el hambre! Vemos a un hombre con un bocadillo con muy buena pinta así que, allá vamos. Mi inglés es muy básico, y al principio me costó soltarme un poco, unos días más adelante ya lo llevaba un poco más suelto….incluso llegué a discutir un poco en inglés, ya os contaré más adelante. El caso es que queríamos pedirle un bocadillo de pollo con barbacoa y queso, e intentando hacernos entender, nos dice el hombre “hablo español”, así que todo solucionado. A parte del bocadillo, compramos unas patatitas (allí este tema es inmenso, todos los días comprábamos algún paquete de sabores diferentes..madre mía que cantidad de variedad, y que ricas estaban la mayoría!!) y algo de postre como no podía ser menos. Allí vi mi mundo abierto, soy fan de cualquier tipo de chocolatina, pero los Reeses son...no sé como describirlo, amor verdadero! Y en cualquier tienda había (aquí en España no los hay excepto en algunas tiendas americanas o en páginas web)...así que ya imagináis lo primero que cogí. Volvemos al hotel, cenamos, ducha y a dormir, que mañana empieza el día muy pronto y a lo bobo son casi las 6 de la mañana hora española, las 12 de la noche hora en New York.