Hoy vamos al Acrópolis.

Vayas por donde vayas de Atenas es imposible perder de vista esta colosal colina, sobre todo porque se alza en el centro de la ciudad. Es de visita obligada para todo turista.
De todo el complejo destacamos dos edificios en la base de la Acrópolis y cuatro en la cima.
En la base se encuentra:
El teatro de Dionisio
El Odeón de Herodes Ático
y en la cima tenemos:
Propileo
Templo de Atenea Niké
Erectheion
y por supuesto, el Partenón
En verano el horario de apertura es de 8:00 a 20:00. Va cambiando según la época del año, se puede consultar aquí.
La entrada cuesta 20€ y sólo se vende en las taquillas en el mismo día. Si se quiere comprar la entrada combinada de 30€ que permite también el acceso a otros monumentos, es buena idea tenerla ya comprada con anterioridad cuando se vaya a visitar el Acrópolis, para ahorrar el tiempo de cola en la taquilla. Esta entrada combinada se puede comprar en cualquiera de los monumentos que se incluyen.
Hay dos puntos de acceso, el acceso sur, cerca de la parada de metro Acropolis y el acceso oeste, en frente del Areópago. Leí que en la entrada sur hay menos cola, así que a las 7:45 de la mañana, allí estábamos. Y no éramos pocos.

La desventaja de esta entrada es que queda más lejos del Partenón así que cuando llegas arriba del todo, ya hay un puñado de turistas que han entrado desde la puerta oeste.
Entrada:
Entre la entrada sur y el Partenón nos encontramos el Teatro de Dionisio.
Este semicírculo rodeado de gradas es la cuna del teatro tal y como lo conocemos.

Hoy en día se encuentra en buen estado, no como los Templos de Themis o de Asclepios, que están un poco más colina arriba y son poco más que columnas tumbadas y piedras, cuesta hacerse la idea de cómo habían sido en sus buenos tiempos.
Teatro de Dionisio:
Siguiendo el camino podemos contemplar desde la parte superior el Odeón de Herodes Ático.

En el siglo XIX fue descubierto y restaurado y actualmente se hacen representaciones teatrales, conciertos y otros eventos.
Odeón de Herodes Ático:
Y finalmente hemos llegado a la cima.



Las ciudades-estado que formaban la Grecia clásica se habían dado cuenta que era más beneficioso aliarse entre ellas para luchar contra los enemigos.
Atenas era la más poderosa de estas ciudades y Pericles era el gobernador del momento. Para presumir del éxito, mandó construir un complejo de templos en el Ácrópolis (que en griego significa "la parte alta de la ciudad").
No es que no hubiera nada allí arriba, pero había templos más discretos que no lucían tanto.

La construcción del Partenón se vio interrumpida por la guerra contra Esparta, su ciudad rival, que no estaba contenta de que Atenas se fuera haciendo más y más poderosa. Perdió Atenas, pero aún derrotados siguieron construyendo, no iban a dejarlo a medias.

Con la llegada del período bizantino el templo se usó como iglesia, llegaron los otomanos y lo usaron como cuartel militar y luego como mezquita


Ahora ya podemos entrar.

El Propileo nos da la bienvenida con gigantescas columnas de mármol. Son las ocho y cuarto de la mañana y ya hay un montón de turistas. Grupos de cruceristas siguiendo a su guía bloquean el paso.
La función del edificio no era otra que la de servir de entrada al recinto, separar lo terrenal de lo divino. Con un gran pasillo central separaba varias alas, una de ellas tenía la función de pinacoteca. Las guerras del Peloponeso (Atenas vs. Esparta) paralizaron su construcción y nunca se ha finalizado el plan original, en el que el edificio hubiera sido simétrico.
Propileo:
Al sur del Propileo, muy al borde de la ladera se encuentra el pequeño templo dedicado a Athena Niké. Se puede observar fantásticamente desde fuera, desde dentro e incluso desde el areópago.
Con cuatro columnas jónicas en la fachada frontal y trasera y unos frisos detalladamente esculpidos, el santuario contenía una figura de madera de la diosa de la Victoria, pero al contrario de lo que era habitual, ésta no tenía alas, la teoría era que así nunca abandonaría la ciudad.

A mí me pasa por la mente la de sangre y sudor de esclavos que habrá costado subir ahí estas monolíticas columnas de mármol de 4 metros de largo (y todo el resto de toneladas de mármol del Acrópolis, por supuesto).

Templo de Athena Niké:
Avanzamos. Desde aquí arriba se tienen unas vistas de toda Atenas: el monte Filopapo, al que subiremos esta tarde, el ágora griega, el templo de Zeus Olímpico, el estadio Panatenaico y hasta se ve el mar.

Son las nueve de la mañana, empieza a hacer calorcito y la única sombra es la que ofrece un arbolito muy solicitado. Por suerte hay una fuente para refrescarse, al lado de uno de los dos únicos baños del recinto (el otro está abajo, en la entrada oeste).

En el centro del recinto se levanta el Partenón, que aunque parezca mentira, no fue construido para que milenios más tarde los humanos nos podamos posar delante de él y ganar likes en instagram

Albergaba una colosal escultura de oro y marfil de la diosa Atenea, de unos 11 metros de alto. Adornada con detalles de plata, cristal y joyas, se calcula que el coste de la figura costó más incluso que el Partenón en sí. A la gran dama se le perdió la pista unos mil años más tarde de su construcción y se sospecha que fue destruida.
Partenón:
Y la cuarta construcción en pie es el Erechteion.
Un templo más pequeño pero más sagrado que su vecino. Su planta es muy irregular para salvar el desnivel del suelo y porque en realidad integra santuarios ya existentes,como el del dios Poseidón. Destaca porque en el porche sur están las Cariátides, seis columnas en forma de mujer, cada una con su peplum y su peinado distinto a la otra (cinco de las originales están en el Museo del Acrópolis, y la sexta, en el British Museum de Londres).
Cariátides del Erechteion:
No son ni las once de la mañana y ya hay una cantidad ingente de turistas. ¡Qué buena idea lo de venir a primera hora!

La multitud:
La visita nos ha durado unas tres horas. Aquí me gustaría advertir al lector que somos viajeros lentos.

Ahora toca visitar el barrio de Monastiraki y comer.
Pasamos por delante del Ágora Romana y la Biblioteca de Adriano.
Los vemos desde fuera: En el Ágora observamos columnas de mármol y trozos de columnas de mármol… Cuando los romanos mandaban en Atenas construyeron este nuevo centro social: un patio rectangular rodeado de stoas (los centros comerciales), almacenes y una letrina pública.
Ágora romana:
Y en la Biblioteca, a parte de más columnas y más trozos de columnas,


Biblioteca de Adriano:
Para comer elegimos la misma calle que ayer, que había muchas terracitas. Hoy comemos en Diodos Agoras. Aprovechamos que nos encanta la comida típica griega: ensalada con pepino y tomate, y queso feta. De postre nos regalan un delicioso pudin.

La plaza de Monastiraki es un hervidero de gente. Destaca la mezquita Tzistarakis, construida bajo el imperio otomán, en el siglo XVIII. Ha sido el Museo de Cerámica hasta hace pocos años y ahora no se puede visitar.
También visitamos las callejuelas peatonales con tiendecitas de souvenirs.
Plaza de Monastiraki:
En la plaza de Monastiraki está la famosísima terraza del hotel A for Athens desde dónde se obtiene un fotón de la plaza en un primer plano y al fondo todo el Acrópolis. Nuestro hotel también tiene vistas al Acrópolis


Pero queda mucha tarde por delante, sería una pena quedarse en el hotel… y el monte sólo está a media hora caminando… venga va, ¡vamos!

Vistas desde la terraza del hotel:
Caen cuatro gotitas de nada, cruzamos todo Plaka, pasamos por delante del Areópago y seguimos subiendo por entre los pinos. Es una excursioncita pero con el Google Maps, no tiene pérdida.
Llegamos a la cima, donde están los restos del Monumento a Filopapo (o Philopappos, o Filopappou o alguna variedad de esto :roll:), un cónsul romano que vivió en el siglo II AC.
Frente al monumento hay una explanada, hacia el oeste se verá una fantástica puesta de sol.
Monumento a Filopapo:
Y hacia el este, siguiendo un poco más adelante, hay un miradorcillo/precipicio (cuidado ahí) a la misma altura que el Acrópolis.
Y como regalo de Zeus, Apolo, Helios o la mismísima Athena, las nubes se están desvaneciendo y aparece un enorme arco iris saliendo literalmente del Erectheion. ¡Qué maravilla!


Acrópolis desde el monte Filopapo:
Se hace de noche y se ilumina todo el Acrópolis. Bajamos y en Plaka, de camino al hotel, encontramos un restaurantito (no consigo recordar el nombre

Acrópolis iluminado: