El desayuno buffet del hotel es completísimo y bueno.
Hemos venido a Mykonos sólo por 24 horas, esta tarde toca tomar el avión de vuelta a Atenas.
Como mencioné en el principio, nos animamos a visitar esta isla cuando ya teníamos comprados los vuelos de ida y vuelta Barcelona - Atenas. Si no, hubiéramos montado el viaje volviendo a Barcelona desde aquí, y ahorrandonos un trayecto.
Por la mañana vamos a ver los molinos de viento de Kato Mili. Ahora ya no se usan pero estas cinco moles cilíndricas blancas llevan siglos de pie y se han convertido en los símbolos de Chora.
Molinos de viento:
Hay un molino en la cima del pueblo que es un museo. Se llama Bonis Windmill. Nosotros nos acercamos trepando por las calles más empinadas. En este momento estaba cerrado (parece ser que sólo abren julio, agosto y septiembre por las tardes) pero está bien restaurado y las vistas desde aquí arriba son fantásticas.
Vista desde el molino Bonis:
Otra de las visitas es la pintoresca iglesia ortodoxa Paraportiani. De silueta irregular, blanca inmaculada y encarada al mar, resulta que todo el edificio en realidad son cinco iglesias juntas, construidas entre el siglo XIV y el XVII en varios niveles.
Iglesia Paraportiani:
Finalmente acabamos de disfrutar Mykonos en la fantástica piscina del hotel.
Más de 5 horas más tarde, estaremos de vuelta a Atenas.
Piscina del hotel Leto:
Para empezar, el bus que nos tiene que llevar de Fabrika, la estación de autobuses, al aeropuerto, viene con un retraso considerable.
Apenas hay información sobre los horarios o el destino de los autobuses que paran. El espacio es estrecho, hay muchos turistas desconcertados, motoristas, todo es muy caótico No sólo no perdemos el vuelo sino que Volotea lleva un retraso de más de una hora.
Por suerte nos dan un vale para canjear por comida en la cafetería del aeropuerto. Con los 5€ nos da para un bocata y nos daremos ya por cenados. Somos afortunados porque hemos podido tomar asiento, hay mucha gente sentada por el suelo esperando y esperando.
Al fin, llegamos a Atenas. Una vez más, el conveniente autobús X95 nos deja a la plaza Syntagma.
Tenemos el hotel muy cerquita de aquí, se llama Arethusa. Es distinto al que estuvimos los días anteriores, este es algo más sencillo y económico, tiene tres estrellas y la localización y el trato son inmejorables.