Este día como ya habíamos puesto en el hilo, teníamos contratado la excursión al Monte Sant Michel con Costa Cruceros, mientras que la mayoría del grupo iban a realizarla con Shore2Shore con dirección a París, y el resto iban a visitar Honfleur.
Nosotros estábamos citados en el bar Palatino a las 08:15 y previamente nos teníamos que pasar por el restaurante Duque de Borgoña antes de esa hora para recoger el picnic que nos entraba con la excursión.
Aquí tengo que resaltar que a pesar de que la distancia desde este puerto al Monte Sant Michel era en tiempo de unas 2 h. 30 minutos, realmente se convirtieron en 3 h, incluyendo una parada de descanso, menos mal que a la vuelta fue de un tirón.
Otra cosa que me gustaría resaltar es que la organización de las salidas para los autobuses a mi entender fue demasiado lenta, la llegada al puerto estaba prevista a las 8 h., a las 07h 30m estábamos atracados y con las pasarelas puestas, y no nos dieron la orden de desembarcar hasta las 08:45 por lo que salimos a las 9h mas o menos y no llegamos hasta las 12 h, toda una odisea, pero también tengo que decir que a pesar del poco tiempo (a las 15:30 iniciábamos la vuelta hacia el barco) que tuvimos, mereció la pena ver uno de los monumentos declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, muy recomendable su visita.

El sitio es muy bonito. Un pueblo típico normando. Y está muy bien. Vale la pena ir”
A las 17:45 llegábamos al barco teníamos la salida a las 18:30, os imagináis, cansados y locos por descansar un poco, dejamos toda nuestra energía en la visita, subiendo cuestas y escaleras, agotador, pero mereció la pena. Llegado al barco después de dejar los regalitos y recuerdos en el camarote nos fuimos a merendar un poco y allí como siempre nos vimos con algunos compañeros del grupo, intercambiamos información de cómo habíamos pasado el día.
Esta tarde no iríamos al espectáculo, decidimos mejor estirar las piernas en el camarote, una buena ducha, acicalarnos, pasear por el barco, tomar nuestra copa antes de la cena, que como todas las noches fue una cena muy bien atendida por nuestro camarero Rosario y que acababa animándonos el postre y la sobremesa.
Terminada la cena, hicimos un intento de ir al Palatino para asistir al espectáculo que habían preparado allí los animadores, por lo que una noche más nos fuimos buscando un lugar donde pudiéramos estar todos juntos, y como no nuestro rincón sería el Mollier, esta noche gracias a que nos anunciaron en el diario de abordo el retraso de los relojes pudimos estar un poco más a pesar de que al día siguiente nos esperaba una excursión larga y de muchas horas, visitar Londres.