Nos levantamos temprano para darnos un baño en la piscina, pero los de mantenimiento estuvieron limpiándola hasta pasadas las ocho de la mañana y esperamos un rato. Mientras, disfrutamos igual de las vistas. De las magníficas vistas.
Después de un buen rato nos fuimos con un Grab al Mercado de Chow Kit, que quedaba muy cerquita de los apartamentos. Nosotros somos muy de ver mercados locales. Nos llama mucho la atención y disfrutamos viendo a la gente haciendo sus compras y vendiendo sus productos; y cuanto más auténtico sea y rústico, mejor. Aquí, compramos también frutas tropicales y, cómo no, el famoso Durian. ¡Sí!, habéis leído bien…¡probamos el Durián!. No voy a decir nada más, solo que en vuestra voluntad queda comerlo o no. Eso sí, no lo metáis al apartamento, ni a la nevera, ni al congelador, ni al metro…¡noooo!.

Otra vez con Grab -¡qué bien funciona, ché!- nos fuimos al apartamento a dejar la fruta y salimos a visitar algunos puntos de la ciudad. Como habéis leído, no es nuestra primera vez aquí; así que nos limitamos a pasear tranquilamente y no nos importó evitar alguna zona. La Plaza Merdeka fue la primera parada. Allí nos dejó el conductor e iniciamos una ruta a pie hasta llegar a Chinatown.

Compramos cositas en Central Market y llegamos a la parada de Pasar Seni donde tomamos el metro hasta KLCC para ver las Torres Petronas. Estuvo genial, pues el día estaba nublado y el calor no apretaba demasiado y eso se agradece…Dimos un paseo por el centro comercial de dentro y vimos en el cuarto piso los restaurantes que había. Yo buscaba un japonés que me encantó hace diez años, pero lo han reformado y no es el mismo; por lo que decidimos ir al Pavillion en el Bus Go KL de color rosa y gratuito que nos dejó en la misma puerta. Y, ¿dónde comimos? Cómo no, ¡a repetir japo! Que está de lujo el “volvaino". Después vuelta por allí y compramos una caja de doce donuts, para no perder la costumbre...os lo recomiendo, ¡están de vicio!



De allí y debido a la mala comunicación con el hotel tardamos una hora en llegar al apartamento. El taxi no quería poner el taxímetro y nos pedía 30 RM; y el Grab nunca llegaba por el tráfico a esas horas y nos cancelaron la solicitud. Finalmente cogimos un taxi por 25 RM y nos llevó. Relax en la piscina hasta que nos lo permitió la tormenta, momento que aprovechamos para descansar en la habitación un rato hasta las seis de la tarde que nos fuimos con el taxista a Batu Caves.

Desde Kuala Lumpur en coche es una media hora y como cerraban a las ocho de la tarde, teníamos tiempo suficiente. Llegamos y estuvimos hasta que cerraron, aprovechando para comer un típico plato hindú con las manos, ¡cómo hacen ellos! No había casi gente. Me cubrí las piernas con un pareo y subí los 272 peldaños, a la expectativa de que los macacos que hay por allí no me jugasen una mala pasada. Llegamos arriba sin problemas y todo estaba igual. Imponentes las cuevas con las estatuas de sus dioses decorando tal belleza.
De allí hasta Kampung Kuantan en Kuala Selangor, para a ver las luciérnagas, tardamos una hora más o menos. Pagamos el barco típico de madera a remo y las disfrutamos muchísimo. Es precioso, mágico; pero si hubiésemos podido verlas en Borneo –que seguro que es más alucinante- , hubiéramos ido a Batu Caves solo y en tren desde Putra.
El taxista era el mismo que nos dejó colgados el día de ayer al llegar al aeropuerto. Nos cobró por ello 300RM. Es un hombre bastante majo, que nos pidió disculpas y las aceptamos; pero pienso que hay muchos con los que podéis hacer este trayecto, incluso parándolos en el momento por la calle (como hice yo en mi primera visita a Kuala Lumpur).
Nos dejó en el apartamento porque teníamos fruta para cenar y estábamos demasiado cansados como para ir a ningún sitio más. Tanto que decidimos no poner el despertador y perder el vuelo que teníamos a Penang. Ya veremos al despertar como y qué hacemos...
Foro de Chiang Mai