Por fin llegó el día
, con bastante antelación como es nuestra costumbre llegamos a Barajas T4, vimos para nuestra alegría que podíamos ya entregar las maletas, habíamos hecho el check-in en casa, con nuestras tarjetas de embarque facturamos, nos indican si llevamos equipaje de mano, se lo mostramos y nos lo pesan, cono no supera los 7kg nos ponen una etiqueta de revisado y todo ok. Por lo que vimos con otros pasajeros si era estrictos con el peso que equipaje de mano.Pasamos controles bastante rápido, el de pasaportes de forma automática, después de las típicas vueltas por tiendas y demás llegamos a nuestra puerta de embarque, con puntualidad comienza el embarque por zonas (marcadas en la tarjeta de embarque) y ya estamos listos para volar.
El avión es cómodo, el espacio entre asientos correcto, con pantalla individual con una selección de películas amplia, series, videos, juegos (lo más flojo), etc
Al rato de despegar nos ofrecen la comida, hay dos platos a elegir, no es la mejor comida que he tomado en un avión pero estaba bien, tanto en cantidad como en sabor, poco antes de llegar a Doha un hojaldre caliente de pollo que estaba realmente rico.

Llegamos al nuevo aeropuerto de Doha, nosotros conocíamos el viejo, el actual es un moderno y amplio espacio con una bonita arquitectura y con todo lo que hoy encontramos en cualquier espacio de este tipo , pero con pocos pasajeros, nos llamó la atención especialmente las zonas dedicadas al entretenimiento infantil , mucha y muy amplias y el gran oso que es su símbolo. Tras unos cuantos pasillos llegamos a nuestra nueva puerta de embarque.
Igualmente despegamos en hora, los espacios en el avión también eran similares, en el asiento además de la típica almohada y manta, teníamos un pequeño kit con calcetines y cepillos de dientes ya que nos tocaba noche en vuelo. La comida mantuvo la línea del vuelo anterior.
Intentamos dormir algo para llegar lo mejor posible.