DÍA 13. JUEVES 8 DE AGOSTO DE 2019
El día de hoy comenzaba en el barrio de Akasaka, donde llegaríamos de nuevo en tren. El barrio nos pareció que no tenía nada de especial. Lo único, la torre de tokio roja y blanca tan famosa, aunque sólo la vimos desde abajo y nos fuimos hacia la zona de Roppongi Hills, pasando por la zona de embajadas.

Roppongi Hills es una zona muy moderna con un gran centro comercial en la falda de una colina. Dimos un paseo por las tiendas, compramos una cocacola con la que entrabas en un sorteo, que no nos tocó y nos hicimos fotos con la famosa araña y con una exposición de Doraimon. Es un lugar muy entretenido, lleno de familias.

Desde allí nos fuimos en tren hacia Harajuku, paseamos por ese barrio tan lleno de vida, con su Golden Gai y su barrio rojo. Encontramos una zona llena de locales de prostitución gay, con carteles enormes anunciando a las muchachos. Es un barrio muy friky, y nos encantó, con locales llenos de luces, bares servidos por robots… y una zona de callejones llena de bares diminutos. Lo siguiente fue buscar el edificio del gobierno donde se puede subir gratis hasta la planta 45, para tener unas vistas de infarto de Tokyo. Además, fue un momento mágico, ya que había un piano y la gente hacía cola para tocarlo, unos auténticos genios.

Llenos de adrenalina, bajamos de nuevo hasta el cruce de Harajuku y comimos en un restaurante de Ramen. Todo un acierto, porque estaba exquisito y muy bien de precio.

Tras descansar un rato en el hotel, salimos hacia uno de los lugares que más nos fascinaron de la ciudad, el barrio de Shinjuku.

Aquí hago un inciso para explicar que la estación de Shinjuku es inmensa, tiene un montón de salidas y salir por una equivocada, puede suponer, estar perdido un buen rato, y tener que caminar dos o tres kilómetros hasta volverte a encontrar. Aconsejo salir por la salida de Takeshita Dori, sin duda la calle más “japonesa” de Japón, en el sentido más friky de la expresión, jaja. A la hora a la que llegamos nosotros, ya había muchas tiendas cerradas, por lo que decidimos volver al día siguiente un poco más temprano, aún así nos dio tiempo a disfrutar de un bonito paseo entre gente de todas las tribus urbanas japonesas, bajamos por la calle Omotesando, donde alucinamos con las tiendas de lujo, más que tiendas, son edificios enteros, nunca habíamos visto algo así.

Llegamos de nuevo al cruce de Shibuya, esta vez de noche y caminamos por todos los callejones llenos de luces y color, algo único de ver Tan entusiasmados estábamos descubriendo tantas cosas, que se nos pasó hasta la hora de comer y tuvimos que comprar la cena en un Lawson antes de volver al hotel.
GASTOS DEL DÍA
- Almuerzo______ 1170
- Cena ______ 1300
- Cervezas ______ 700
- Agua ______ 108
- Tren ______2 x 210 ______ 420
- Cocacola ______ 160
TOTAL ______3858 yenes _____ 33 Euros