Kangaroo Island: Día 1
Nuestro ferry salía a las 9 de la mañana y teníamos que estar allí al menos media hora antes. Por cierto, en Southern Australia hay media hora menos que en Victoria y NSW. Poco después de las 8 estábamos ya en la cola para embarcar el coche. El trayecto en sí es cortito, una hora, y aunque no parecía que hiciera muy mal tiempo, nos recomendaron tomar pastillas para el mareo. Yo, que me mareo muchísimo en casi cualquier barco, no necesitaba que me convencieran. Había bastante viento y al poco de salir ya se empezaba a ver quién había sido valiente y había declinado las pastillas, y ahora se arrepentía. Curiosamente, nos juntamos en la parte delantera del barco tres grupos de españoles.
Al reservar el coche de alquiler tuvimos que pedir permiso a la empresa para poder llevar el coche a la isla, y nos hicieron firmar un documento diciendo que entendíamos que cualquier daño ocasionado en el ferry durante el trayecto era responsabilidad nuestra. Resulta que el ferry no se hace cargo de posibles daños, y la empresa de alquiler (incluso aunque tengas seguro a todo riesgo) tampoco. Así que si metes el coche en el barco es bajo tu responsabilidad. Por lo visto en algún momento hubo muchos casos de coches mal sujetos, unido a que (todo esto según la de Apex) apuran el espacio al máximo en el ferry y los coches van casi apiñados, y cuando el mar está un poco revuelto se van dando golpes y salen con muchos bollos. Qué le íbamos a hacer, a esas alturas no podíamos cambiar los planes, así que lo firmamos. Afortunadamente no pasó nada (aunque el mar estaba revuelto), y a nosotros nos dio la sensación de que los coches sí iban bien sujetos. Pero la verdad es que si hubiéramos sabido esto, quizás lo hubiéramos planteado de otra forma. Creo que la opción de alquilar coche en la isla no es mala, sobre todo si quieres explorar un poco las partes más inexploradas y coges un 4x4. Creo que ninguna empresa de alquiler externa a KI te va a permitir meter el coche (ni siquiera un 4x4) por los caminos de tierra. Pero si lo alquilas allí, te ahorras una pasta en cruzar el coche de alquiler, y además puedes meterlo por donde te dé la gana. Mi mayor pena fue no poder ir a la punta noroeste del Flinders Chase NP (el cabo Borda, Ravine des Casoars) y a otros sitios menos frecuentados como Cape Willoughby o muchas de las playas. Claro que para eso se necesita tiempo, y la mayoría vamos con 2 o 3 días escasos que se pueden rellenar sin necesidad de 4x4…


Bienvenidos a KI
Una vez en la isla, la idea era visitar la costa sur ese primer día, y si llegábamos pronto a la punta oeste podíamos comprar los tickets de dos días para el Flinders Chase y empezar a explorar esa misma tarde. El segundo día lo dedicaríamos entero al parque nacional, y el tercer día recorreríamos la costa norte en el camino de vuelta al ferry, que salía a las 17:30. El día estaba nublado y con previsión de lluvia, pero parecía que también íbamos a pillar algo de sol. La primera parada, después de atravesar un curioso tramo de carretera bordeado por árboles que parece sacado de un cuento, fue Prospect Hill Lookout, un mirador que llevaba 3 años cerrado y que por fin en septiembre volvió a abrir, inaugurando las nuevas escaleras que suben al punto más alto de la isla.

Pelican Lagoon
Nos saltamos Seal Bay porque no hacía muy buen día y además ya vemos muchas focas y leones marinos al lado de casa en NZ, pero para quien le interese, es una colonia salvaje de leones marinos australianos que se puede visitar por libre caminando por una pasarela a cierta distancia de la playa ($16.50) o en grupo con un guía que te acerca más a los animales ($37).
Nos acercamos a Little Sahara, unas dunas que puedes visitar andando (gratis) o alquilar tablas para hacer sandboarding. También alquilan fatbikes y tienen tours en quad. A poca distancia de Little Sahara está Vivonne Bay, una de las playas más famosas de la isla. El día no era de playa ni mucho menos, pero incluso con el oleaje tiene su encanto. Y nos acercamos al otro extremo de la bahía, a Point Ellen, donde hay un muelle muy pintoresco y grandes vistas de toda la playa.

Little Sahara


Vivonne Bay
Llegamos a nuestro alojamiento para las próximas dos noches (Western KI Caravan Park) para dejar las cosas y ya nada más entrar vimos los primeros koalas. Todo el camping (aunque también tiene cabañas, muy nuevas y muy apañadas, como la que teníamos nosotros) está plagado de koalas! O debería decir estaba, porque gran parte de los árboles y algunos edificios se han quemado en los incendios que han arrasado KI estas navidades, y el camping está cerrado hasta nuevo aviso. Es muy muy triste escribir esto y ver todas las fotos de koalas que hice, sabiendo que ahora mismo muchos de ellos ya no están vivos, y los árboles están quemados. Los dueños del camping escribieron en Facebook que cuando volvieron después de la evacuación pudieron ver varios árboles y al menos 10 o 12 koalas en ellos, pero lo triste es que muchos otros murieron.


Koalas en KI
Tengo que decir que los koalas de KI me parecieron mucho más lustrosos y sanotes que los que vimos en la GOR. Por lo visto, la población de la isla es la única en todo el país que no tiene la bacteria (clamidia) que está decimando las poblaciones de koalas en Australia. Irónicamente, hace unos 10 años había tantos koalas en KI que tuvieron que empezar a esterilizarlos porque creían que no había eucaliptos para mantenerlos a todos. Después se dieron cuenta de que al no tener la enfermedad, era la mejor esperanza de supervivencia para la especie. Y ahora con los incendios, la población ha quedado reducida al menos a la mitad…
Después de nuestro primer encuentro con los koalas de KI, fuimos al Flinders Chase National Park y compramos entradas de dos días ($16 por persona; la entrada de un día son $11). Esa primera tarde la dedicamos a dar un paseo desde el centro de visitantes hasta los Platypus Waterholes, con la esperanza de poder ver algún ejemplar del bicho tan sumamente raro que es el platypus (ornitorrinco). Esto se iba a convertir en nuestra obsesión durante los próximos dos días, y esta fue la primera de varias visitas a los waterholes… sin suerte.
Flinders Chase es un parque nacional que ocupa toda la parte oeste de la isla, y está (o estaba

Flinders Chase NP
Hicimos el Platypus Waterholes Walk, un paseo llano de 4.5 km atravesando Black Swamp, una antigua ciénaga habitada, en su día, por la megafauna prehistórica australiana como el diprotodon, un marsupial del tamaño de un hipopótamo, y el thylacine, o tigre de Tasmania. Por el camino hay carteles explicativos y paneles a tamaño real de cada bicho, para que te hagas una idea de lo que sería encontrarse con uno. Se ven también muchos canguros, equidnas y wallabies. A grandes rasgos, y sin contar a los canguros arbóreos o los canguros antílopes, los canguros más típicos y que más se ven en Australia se agrupa en tres clases: el “red kangaroo”, que vive en el centro árido del país, el “eastern grey kangaroo” que vive en la parte este del país, y el “western grey kangaroo”, que vive en Southern Australia y en la parte sur de Western Australia. Los ejemplares de KI son western grey kangaroo, y son más más pequeños y más oscuros que los que habíamos visto en los Grampians (eastern grey kangaroo). A mí me pareció más gracioso y bonito. Por otro lado, los wallabies de KI pertenecen a una subespecie llamada Tammar Wallaby. Los equidnas de la isla también son de una subespecie distinta al resto, y son más rubitos y peludos. Otro de los animales que se puede ver muy fácilmente en la isla es el ganso ceniciento (“Cape Barren Goose”), un ganso gris con el pico amarillo y las patas rojas con los pies negros que parece que los ha metido en barro.





Canguros, wallabies y gansos
El sendero atraviesa una zona que fue devastada en los incendios que hubo en la isla en 2007, y hay carteles explicando la importancia del fuego para la conservación y la propagación de algunos árboles. Cuando llegamos a las charcas donde, con mucha suerte, se supone que se pueden ver platypus, nos quedamos allí un rato muy calladitos y muy atentos, pero no hubo suerte. Son animales muy asustadizos y no son fáciles de ver. En teoría, el mejor momento para verlos es al amanecer y al anochecer. Quedaba un rato para el anochecer así que pensamos que lo mejor era volver al día siguiente para volver a intentarlo.
Volvimos hacia el centro de visitantes e hicimos varias rutas cortas que hay en la entrada: Heritage Walk y Woodland Walk. En esta última vimos un par de koalas que, por cómo se gritaban, parecía que se estaban peleando, aunque al día siguiente vimos que en realidad podía haber sido un macho acosando a una hembra.


Más koalas!
Se acercaba la hora del atardecer y como no llovía pensamos en ir a verlo a la parte sur del parque, donde están las Remarkable Rocks, unos pedruscos enormes de granito que son, como mínimo, curiosos. No fue una puesta de sol de manual porque había demasiadas nubes, y además hacía tantísimo viento en las rocas que había que tener mucho cuidado para que no te tirara. No aguantamos mucho, y tampoco queríamos volver conduciendo de noche.





Remarkable Rocks
Con esto terminamos el primer día en KI. Lo que llevábamos visto nos había gustado mucho, y el segundo día lo dedicaríamos entero al parque.
Kangaroo Island: Día 2
Amanecimos muy prontito y lo primero que hicimos fue explorar un poco el camping en busca de koalas, y nos pegamos un buen atracón. Tienen un pequeño sendero entre eucaliptos, un “koala walk”, donde se pueden ver montones y montones de estos simpáticos bichos. También tienen un paseo hasta una pequeña charca donde pueden verse canguros, wallabies, cisnes negros y muchas ovejas (“Becky´s Lagoon Walk”).




Becky´s Lagoon Walk y más koalas
Creo que podía haberme tirado todo el día observando a los koalas, pero era hora de volver al parque. El plan era hacer el Black Swamp Hike, una ruta de 9 km que repite parte de lo que habíamos hecho la tarde anterior (los platypus waterholes). Pero hacía muy buen día y el ranger del centro de visitantes nos sugirió hacer el Snake Lagoon Hike, una ruta siguiendo el curso del Rocky River hasta llegar a su desembocadura en la playa. Para llegar a esta parte del parque no hay carretera asfaltada, pero nos aseguró que no tendríamos problema con el turismo que llevábamos. Efectivamente, el camino (9 km hasta allí) estaba bien, solo un poco corrugado. La ruta son 2 km por trayecto, unos 35-40 minutos más paradas. La playa al final es muy salvaje y muy bonita, y el río llevaba poca agua pero el paisaje está bien. Y lo mejor de todo: solo nos cruzamos con un par de personas. Y como bonus, pudimos ver otro miembro de la peculiar fauna australiana: un par de Heath goannas o varanos de Rosenberg. Son lagartos enormes que se pueden ver al sol en los días de calor.



Snake Lagoon Hike



Goannas
Cuando volvimos al coche teníamos que decidir si hacer el Black Swamp Hike o ir directamente a ver de nuevo las Remakable Rocks y Cape du Couedic, y nos decantamos por esto último. La parte sur del parque es la más visitada por los buses y grupos organizados que van al parque. Además de las rocas, hay un bonito faro, una colonia de focas, y varios paseos por los acantilados desde donde se puede apreciar el oleaje, muy fuerte en esta parte.

Camino a Cape du Couedic
El Cape du Couedic Lighthouse se construyó a principios del siglo XX como respuesta a varios naufragios en la zona. Hay varios paseos cortos que se pueden hacer allí: el Lighthouse Heritage Walk, con carteles que explican cómo era la vida de los fareros, y el Cape du Couedic Hike, un paseo por los acantilados. Hicimos los dos pero estaba medio lloviendo y con mucho viento, y no era muy agradable.



Cape du Couedic
Otro sendero te lleva a Weirs Cove, el punto donde se descargaban suministros frescos para los fareros y sus familias. Los cargamentos llegaban a la isla en barco, y se transferían a pequeñas embarcaciones que anclaban en Weirs Cove. Allí había una especie de tirolina para subirlos por el acantilado, y una vez arriba, un edificio de piedra con compartimentos para cada familia mantenía la comida fresca.

Weirs Cove
Por último, Admirals´s Arch, en el extremo del cabo, tiene una colonia de focas y unas vistas chulísimas de los acantilados y las rocas. Aquí sí que aprecia cómo ruge el mar! Las focas suelen estar descansando en las piscinas naturales que se forman en las rocas, y se puede bajar hasta ellas por unas escaleras. Al final del camino está la cueva que se ve en muchas fotos promocionales de la isla, con el arco que le da nombre.




Admirals Arch y su colonia de focas
Volvimos al coche y nos acercamos una vez más a ver las Remarkable Rocks, esta vez con más luz y menos viento. Había muchísima gente (se nota que todos los grupos van a verlas!) y era difícil hacer fotos sin tener a 4 o 5 extraños en ellas. Es donde más gente vimos en todo el parque. La verdad es que las rocas son muy fotogénicas. La mejor hora del día para verlas en cuanto a luz y fotos es más o menos al medio día.







Remarkable Rocks
Eran más de las 3 de la tarde y estábamos un poco cansados, así que al final nos rajamos y no hicimos el Black Swamp Hike. Volvimos al camping, con la idea de descansar un rato para luego hacer un segundo intento con los platypus al atardecer. Yo, que no soy para nada de siestas, aproveché para poner una lavadora ($9) y, mientras, me dediqué a buscar koalas. Y fue increíblemente productivo! Vi muchísimos, grandes, pequeños, durmiendo, comiendo, incluso uno de ellos andado por el suelo de un árbol a otro.












Sobredosis de koalas
Aquí nos pasó una cosa muy curiosa con unos koalas. Había una madre con la cría a la espalda, y se le acercó un macho que empezó a atosigarla. Se pusieron los dos a pegar berridos, y yo pensaba que al final se zurraban. La cría se puso muy nerviosa y hubo un momento en que el macho estaba justo debajo de ellos en el tronco del árbol y el bebé se puso a mearle encima… la pobre koala quería huir pero el macho le cortaba el camino, así que intentó saltar al árbol de al lado pero estaba demasiado lejos. Fue un poco como cuando ves en un documental a un león cazando a un pobre antílope y te dan ganas de ayudar, pero no puedes. Estábamos varias personas allí observando con mucho interés la escena pero llegó un momento en que pensé que estábamos molestando a la pobre koala, que no bajaba al suelo porque estábamos allí todos con las cámaras, así que nos fuimos. No sé cómo terminaría el drama…




Más koalas…
Volvimos a los Platypus Waterholes un ratito antes del atardecer, pero en lugar de hacer todo el camino andando como el día anterior (y pensando que no queríamos hacer la vuelta andando de noche), decidimos ir en coche hasta el parking que hay junto a las charcas. El camino hasta allí son 8 km y está sin asfaltar pero está bien si se hace despacito. Llegamos más o menos una hora antes del atardecer, pero por mucha paciencia que tuvimos, no hubo manera. No había platypus por ningún lado. Pero al menos, a la vuelta, y no me preguntéis cómo porque era ya casi de noche, de repente vi algo moverse en la cuneta y como íbamos conduciendo despacio pudimos parar y ver que era un equidna! La foto que hice desde el coche es muy mala pero es verdad que era más rubito y peludo que los que habíamos visto en los Grampians.


Platypus Waterholes
Kangaroo Island: Día 3
Último día en KI, y casi casi último día del viaje. Yo no me daba por vencida con lo de los platypus y quise hacer el Black Swamp Hike antes de abandonar el oeste de la isla. Eso suponía una interpretación un tanto liberal de los “dos días” de la entrada, porque si era el día que lo compras y el siguiente, no nos valía, pero si eran 48 horas sí. Unilateralmente decidí que eran 48 horas, y si me decían algo, ya le explicaría yo mi error al ranger. A las 8 de la mañana estábamos en el centro de visitantes y pusimos rumbo por enésima vez a las charcas, con idea de luego seguir por el Black Swamp Hike, pero al final perdimos mucho tiempo buscando platypus (que no vimos) y nos rajamos. Teníamos todavía mucha isla que recorrer antes de llegar al ferry.
El plan del día era recorrer la parte norte de la isla, haciendo varias paradas, para llegar a coger el ferry de vuelta que salía a las 17:30. La primera parada fue en Stokes Bay, una playa preciosa. Está medio escondida detrás de unas rocas, y desde el parking hay carteles para encontrarla porque a primera vista no se ve. En verano debe ser todo un éxito, porque la verdad es que incluso haciendo frío invitaba a bañarse.

Stokes Bay
Emu Bay es otra de las famosas playas de KI, pero esta tiene la peculiaridad de que los coches (4x4 solo) pueden circular por ella. Nosotros obviamente no metimos el nuestro pero sí nos acercamos a verla, y pudimos ver cómo alguien se animaba a meter el suyo. Es una playa muy fotogénica, y en el parking hay una zona de picnic donde nos comimos la comida que llevábamos preparada. Estaban construyendo algo junto al muelle, espero que no sea un mega hotel o algo por el estilo…




Emu Bay
American River es un pequeño pueblo al que nos acercamos sin saber muy bién qué nos íbamos a encontrar, y que nos sorprendió mucho. Sabíamos que hay una tienda/restaurante que vende ostras y fuimos a probarlas (riquísimas, $25 una docena, la mitad a la barbacoa y la mitad con limón), luego hicimos la primera parte del Cannery hike (no nos daba tiempo a hacerlo entero) y vimos cisnes y pelícanos desde el refugio de avistamiento de aves. También había pelícanos volando en el puerto. Un pueblo muy bonito y tranquilo, y la primera vez en tres días que volvimos a tener cobertura. Por cierto, solo Telstra tiene buena cobertura en la isla.









American River
Nos saltamos Kingscote, la capital de KI, porque pensábamos que íbamos mal de tiempo. Me lié y pensaba que el ferry salía a las 5, así que al final llegamos a Penneshaw con mucho tiempo y nos dimos un paseo por la playa para despedirnos de KI.


Penneshaw Beach
El ferry salió a su hora, y el camino de vuelta fue un poco más tranquilo que el de ida (pero yo como siempre me tomé mi pastillita preventiva…). Esa noche teníamos reservado un AirBnB cerca de Normanville. Los dueños fueron súper amables. Me llamó la atención que como parte de la bienvenida nos explicaron el procedimiento de evacuación en caso de incendio. Esta gente vive sabiendo que los incendios en verano son una realidad, y hay que estar preparados. Supongo que igual que en NZ se aceptan los terremotos como algo normal y todos tenemos en casa y en el trabajo una “mochila de emergencia” con agua, comida, ropa, medicinas… No os lo vais a creer, pero a los 30 segundos de escribir esto ha habido una sacudida de las buenas!! Madre mía qué gafe soy…
Les pedimos el favor de que nos dejaran una manguera para limpiar un poco el coche y que no fuera tan obvio que lo habíamos metido por los caminos sin asfaltar de KI, porque tenía polvo por todas partes. Fueron súper amables y nos dejaron su karcher. Esa noche vimos las primeras noticias de los incendios que se habían declarado ese fin de semana en New South Wales. Era 9 de noviembre y aquello no había hecho más que empezar…
A la mañana siguiente, después de un mega desayuno, tardamos más o menos una hora en llegar a la oficina de Apex junto al aeropuerto de Adelaida. Miraron el coche con lupa (imagino que lo hacen con todos los que van a KI) y nos alegramos mucho de haber quitado el polvo el día anterior. Nos llevaron al aeropuerto y allí cogimos nuestro vuelo de vuelta a NZ. Habían sido 15 días muy intensos y bien aprovechados. Nos gustó muchísimo todo lo que vimos, y estamos deseando volver a Australia en unos meses para la segunda (o tercera?) parte del viaje

Hasta la próxima, KI…
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre