Ruta en coche: triptotheworld.es
Desde Kirkjubæjarklaustur lleva una hora hasta Skatafell, nuestra siguiente parada. Sería uno de los días más especiales del viajes. Continuamos viajando por la planicie desolada de rocas negras, Skeidarársandur, el llano y agreste terreno de rocas y sedimentos producidos por el glaciar que hay entre el glaciar y el mar, el territorio más grande de este tipo que hay en el mundo. Por el medio de ese terreno durante unos 50 km pasa la N1 y no hay nada más. El gran glaciar de Vatnajökull se refleja sobre las montañas continuamente en nuestro horizonte, es el glaciar más grande de la isla, y desde la N1, a nuestra izquierda, sobresalen a lo lejos alguna de las lenguas del glaciar entre las montañas, entre ellas la más grande de todas Skeidarárjökull.
Llegamos a Skatafell, un parque nacional con una zona de camping y un aparcamiento, es una zona ideal para excursiones de un día por la zona. Nosotros teníamos reservada una excursión por el glaciar con Artic Adventures que nos costó 9490 ISK cada uno, habíamos reservado por la tarde pero cambiamos la actividad al mediodía sin problemas. Alquilamos las botas allí dado que no teníamos botas que agarren por encima del tobillo, necesarias para anclar los crampones que usaremos para subir por el hielo del glaciar. Nos llevaron en un minibus hasta la zona del glaciar y realizamos una caminata de 30 minutos para llegar a la lengua del glaciar mientras el guía nos hacía una breve introducción. Finalmente llegamos al glaciar y tras una breve clase práctica de cómo usar los crampones y subir por el glaciar, comenzamos la subida. Es una experiencia inolvidable, el hielo es azul, cristalino e imponente. Pudimos subir unos 500 m por el glaciar.

Después de 3 horas de actividad nos llevaron de vuelta a Skaftafell, nos tomamos un café por suerte hoy brillaba el sol en el cielo y el día era muy agradable. Antes de irnos hicimos una pequeña ruta circular de 1,5 h hasta Svartifoss por una zona de bosques (de los pocos en Islandia). Svartifoss es un cascada sobre una pared de basalto, nosotros al llegar dimos vuelta pero en la zona hay múltiples senderos para hacer, alguno que llega hasta el propio glaciar Skaftafelljökull.
Continuamos el camino por la N1. A 60 km está Jökulsárlón, nuestro próximo destino. El camino se hace en menos de una hora pero es imposible no parar maravillado por el paisaje. La carretera va rodeando el glaciar y sus múltiples lenguas y a la derecha vamos bordeando el mar.
Poco antes de llegar a Jökulsárlón en un desvío de la carretera se encuentra si hermana pequeña Fjallsárlón, una laguna producida por el hielo derretido proveniente de una lengua del glaciar. La laguna estaba llena de icebergs y trozos de hielo flotando, eran las 21h y el sol estaba en un punto en el que se reflejaba en el hielo blanco brillante y únicamente nosotros estábamos contemplando ese paisaje precioso a la vez que algo melancólico.
Jökulsárlón, el lago glaciar más grande de Islandia, está lleno de icebergs que se caen de la lengua del glaciar, atraviesan el lago y son llevados por la corriente hasta el mar, por debajo del puente por donde pasa la N1. Hay icebergs enormes y otros pequeños, hay muchos, de hielo cristalino, azulado, reflejan los rayos de sol como espejos. Además, hay numerosas aves marinas zambuyéndose en el agua de la laguna para pescar. Un sitio al que hay que ir, inolvidable.

Ya eran más de las 23 h y el sol ese estaba sobre el horizonte en el mar en un atardecer continuo, el sol de media noche que se aprecia entre las 12 pm y las 2 am. Aquí en nuestro camino a Höfn que se encontraba bajo la niebla.

LLegamos al camping de Höfn que se encuentra en la entrada, bastante lleno comparado con otros en los que estuvimos, parcelas de hierba al lado del mar en la ensenada de Höfn. Camping completo con duchas de pago como es habitual.
