Cuando estaba preparando el viaje, leí en varios sitios que las Blue Mountains eran una excursión que podía hacerse de Sydney, pero que era prescindible. No estoy en absoluto de acuerdo, es más, diría que es una de las excursiones que más me ha gustado del viaje, mucho más que la de la Barrera de Coral (ala!!! lo que he dicho, jejeje).
Nos acercamos a este fantástico parque natural en tren. Desde la Central Station, se puede comprar un billete de tren que por 51 AUD, te lleva ida y vuelta hasta Katoomba (pueblo de entrada a las Blue Mountains) y te permite coger un autobús que recorre el parque natural, del que puedes subir y bajar todas las veces que quieras en un día. El viaje dura unas dos horas, si no tenéis la mala suerte que tuvimos nosotros. Las vías estaban en mantenimiento, y tuvimos que hacer un transbordo en autobús, y encima en la carretera estaban en obras, por lo que tardamos casi una hora más de lo debido.
A pesar de esto, me alegro de haber visitado las Blue Mountains por nuestra cuenta, y no en viaje organizado, porque así visitamos lo que quisimos, haciendo rutas que nos permitían bajar hasta la base de las cascadas, y llegar a los miradores menos turísticos. Las zonas más conocidas, como las Three Sisters y las escaleras que bajan desde allí hacia el valle, son muy bonitas pero estaban infestadas de turistas, incluyendo esa raza de mujeres que ve normal visitar con taconazos esta clase de sitios. Eso le restaba un poco de encanto.
Aún así, me pareció un lugar maravilloso. Los cañones excavados por los ríos, y las mesetas cubiertas de árboles que se extendían hasta donde alcanzaba nuestra vista, me recordaban ligeramente al paisaje del Grand Canyon, si éste no fuera un desierto sino un bosque tropical inmenso, lleno de pájaros de distintas razas que llenaban el aire con sus cantos. Quedarse sentado en uno de los miradores menos transitados y disfrutar del paisaje, del silencio, de los pájaros revoloteando a nuestro alrededor…. Ay!!! Quiero volver!!!!!!
Nada más llegar, nos dieron, junto con los pases para el autobús, una guía (traducida al español si la pides) en la que recomendaban varias rutas para caminar. Nosotros pasamos del teleférico, del funicular y demás turistadas, y nos dedicamos a explorar el parque a pie. Sólo nos dio tiempo a hacer las tres rutas que recomendaba la guía como imprescindibles para conocer el parque en un día, pero aún así estuvimos en lugares preciosos, como las Leura Cascades y el mirador de Bridal Veil. Y también en las Three Sisters, claro.




Después de un viaje de vuelta, auténtica pesadilla por el lío del autobús y las obras, y teniendo en cuenta que llevábamos en pie desde las seis de la mañana, estábamos tan muertos que nos fuimos directamente a comer un crepe a una cafetería francesa que había cerca del hotel. Eso sí, el cansancio no nos impidió premiarnos con dos deliciosos capuccinos y un crepe de Nutella. Ummm, no era como el de la Patisserie Jean Philippe del Bellagio, en la increíble Las Vegas, pero estaba bien.
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre