El día estaba despejado, y tras un buen desayuno con frutas, embutidos y además tenían un pan sin gluten muy rico, muy temprano nos echamos a las calles. Frente al Hotel entramos en una Iglesia griega, en la que estaban participando en la ceremonia del domingo, cantando maravillosamente.
Fuimos hasta San Rupert, la iglesia considerada más antigua de la ciudad, aunque con las últimas excavaciones se está discutiendo esta afirmación. Está construida con las piedras del antiguo asentamiento romano de Vindabona. Durante la Edad Media, fue la sede de la administración de la sal y la iglesia daba a los embarcaderos de dichos mercaderes, en el canal del Danubio. Se cree que es del Siglo XIII en origen, conserva su estilo románico aunque ha sido reconstruida en varias ocasiones por incendios y guerras, o por nuevos estilos como ocurrió en su interior durante el barroco. Estaba cerrada a cal y canto, nos tuvimos que conformar con su fachada y su esbelta torre, que junto al canal nos ofrecía una bonita silueta.
[align=center]Iglesia de San Rupert
Fuimos hasta San Rupert, la iglesia considerada más antigua de la ciudad, aunque con las últimas excavaciones se está discutiendo esta afirmación. Está construida con las piedras del antiguo asentamiento romano de Vindabona. Durante la Edad Media, fue la sede de la administración de la sal y la iglesia daba a los embarcaderos de dichos mercaderes, en el canal del Danubio. Se cree que es del Siglo XIII en origen, conserva su estilo románico aunque ha sido reconstruida en varias ocasiones por incendios y guerras, o por nuevos estilos como ocurrió en su interior durante el barroco. Estaba cerrada a cal y canto, nos tuvimos que conformar con su fachada y su esbelta torre, que junto al canal nos ofrecía una bonita silueta.

La Catedral de San Esteban, se construye en una zona donde hubo anteriores edificios religiosos, que se han descubierto en posteriores excavaciones. El primer edificio en estilo románico se construyó en el Siglo XII, ampliándose en el XIII. Se edificó en el Siglo XIV un nuevo edificio en estilo gótico, y posteriormente se amplía en el XVII en estilo barroco. Durante el siglo XIX y XX se hicieron diversas obras de remodelación y de reconstrucción.
La curiosa y bella cubierta de tejado es de loza esmaltada de varios colores, y se tiene una buena visión desde las torres.
En el exterior se pueden observar gárgolas y elementos reutilizados de antiguas lápidas romanas con imágenes. Aunque en principio sus dos torres estaban proyectadas iguales, no lo son, la Torre Sur, llamada Steffi, construida entre 1359 y 1443, cuando se coloca la cruz en la aguja, alcanza los 143 m de altura. La Torre Norte, o torre del águila por la figura que remata la corona, se terminó con una menor altura.
Al ser domingo, estaban de oficios religiosos y no pudimos entrar al interior de la hermosa nave, aunque sí pudimos admirar lo que se veía desde las cancelas, sobre todo el maravilloso púlpito. Lo que sí pudimos hacer fue disfrutar de algunos de los cantos que había en la misa de hoy. Subimos a la Torre Norte con el ascensor para ver las hermosas vistas de la ciudad, las curiosas cubiertas y la gran campana Pummerin.

La plaza de la Catedral estaba muy animada, con un sol reluciente. Desde el metro pudimos acceder a la Capilla de San Virgilio, descubierta durante la construcción de este medio de transporte. Esta capilla gótica, pertenecía a la Iglesia de la Magdalena, que estaba sobre ella y que se derribó para ampliar la Catedral. Sus nichos están decorados con pinturas y cruces solares. En la sala contigua se encuentra una exposición sobre la capilla y la Viena medieval. Como nos gusta lo arqueológico la recomendamos.
Tras rodear la Catedral, entramos en la Peterskirche, una Iglesia Barroca del XVIII, de rito católico cedida al Opus Dei, con abundante propaganda. La iglesia al parecer está inspirada en el Vaticano. Un interior recargado de estatuas y decoraciones doradas, todo ello muy típico del barroco centroeuropeo. Su planta es ovalada y en la cúpula hay frescos dedicados a la Virgen. Estaban en misa y aún se mantenía la decoración navideña.
Pasamos por El Grove con la Columna de la Peste, monumento barroco con diversas alegorías que recuerda a la epidemia sufrida en 1679, a la que posteriormente volveríamos más tranquilamente, y por el Barrio Judío, en dirección al Monasterio de los Escoceses, “Schottenkirche”. También estaban en misa lo que nos permitió escuchar parte de los bellos cantos que entonaban. Esta zona del Freyung nos ha gustado mucho, con el Palacio Kinsky y el Ferstel, al que volveremos otro día.
Tuvimos que aligerarnos para llegar a las 12:00 al reloj Ankeruhr, por donde ya habíamos pasado esta mañana, para ver el ritual del paso de todas las figuras que marcan las horas, sólo se produce a esta hora y por más que corrimos llegamos cuando comenzaba a pasar la 3ª.
En dirección al Palacio Holburg, nos detuvimos en la “Artaria House”, en la “Looshaus”, y otros edificios del movimientos Jugendstil en esa zona. El Jugendstil es el nombre que recibe el modernismo en Viena, asociado al movimiento Secesionista, que era otro de los objetivos de nuestro viaje.

Una parada en las excavaciones arqueológicas de la interesante Plaza de San Miguel, donde se han encontrado restos de casas romanas y medievales y comenzamos a buscar la Biblioteca Nacional. Y buscándola nos encontramos con la Iglesia Minorita, o Iglesia Nacional Italiana de Santa María de las Nieves, una Catedral de estilo gótico que el emperador José II le cedió a los italianos. En ella se observan restos de los cañonazos de la II guerra Austro-Turca. Solitaria y en silencio la recorrimos tranquilamente, deteniéndonos en la copia en mosaico de la “Última Cena” de Da Vinci.
Y por fin llegamos a la Biblioteca Nacional, que forma parte del Palacio. Es una de las más hermosas bibliotecas históricas. Se construyó en la primera mitad del S. XVIII, como Biblioteca de los Habsburgo. Su sala principal, ¡y qué sala más hermosa!, de grandes dimensiones, 80 m de largo y 20 m de alto, tiene una gran cúpula decorada con frescos. Sus muchos volúmenes de libros, y los maravillosos globos terráqueos, entre ellos dos venecianos barrocos uno celeste y otro terrestre, se completaba con una exposición dedicada a Beethoven. Puro disfrute esta visita.

Nuestro amor por el patrimonio es mucho, pero eran más de las 3pm, y desde el desayuno sólo habíamos tomado unas castañas que compramos en un puesto del Freyun. Los hicimos en el Café Hotburg, muy recomendado, situado en el Palacio. El sitio era muy agradable y comimos muy bien unos l schnitzels de ternera Wiener, nuestros escalopes, muy bien preparados y unas riquísimas salchichas vienesas con sus acompañamientos, cervezas y café. No fue caro.
Esta fortaleza, residencia imperial de los Habsburgo, aunque se comenzó en 1275, tiene posteriores ampliaciones en los distintos estilos arquitectónicos hasta antes de la 1ª Guerra Mundial. No visitamos la Escuela Española de Equitación, y aunque los Palacios barrocos no son nuestros preferidos, entramos y sinceramente la parte del Museo Sissi no nos aportó gran cosa, y los aposentos imperiales son como todo lo barroco muy espectaculares, pero visto Versalles es difícil que lo igualen. Más interesante nos pareció la parte de las vajillas con bellos decorados florales. Con la colección de plata y oro nos pasó igual, que no nos emociona aunque sean de gran valor.
Tendríamos que haber venido por la mañana a la Capilla Palatina para escuchar durante la misa a los Niños Cantores de Viena y a miembros de la orquesta de la Ópera, pero sabíamos que para poder entrar había que estar muy temprano y no hubiéramos podido hacer el recorrido de la mañana, así que nos conformamos con lo que escuchamos por la mañana y entramos en la Iglesia de San Miguel, un edificio en origen tardo románico y gótico, con todas sus modificaciones posteriores. Cuando murió Mozart, en esta Iglesia se celebraron las exequias y se tocaron las partes compuestas de su Réquiem.
Salíamos ya del Palacio, y en el ring nos pareció buena idea coger la ruta roja de los Autobuses “Hop on Hop Of sightseeing”, que están incluidos en el Viena Pass, y que nos llevó por el Ring, la zona de los Museos, delante del Ayuntamiento y el Parlamento hasta la Iglesia Votiva. Por el barrio Leopold, el parque dedicado a Simund Freud, y cerca del Museo dedicado a él. El museo se encuentra cerrado por reformas, y las pertenencias, que aquí quedaron cuando huyó a Londres, las han repartido en dos casas, a las que no íbamos a ir por el poco tiempo, y porque de sus objetos tengo el maravilloso recuerdo de su casa de Londres, su diván y su colección arqueólogica.

Llegamos a Morzinplats, donde nos bajamos. El circuito nos había gustado y nos había permitido descansar. Un agradable paseo nos llevó al Barrio judío y a la Judenplatz, la judería medieval, en la que se encuentra el Monumento conmemorativo del holocausto judío austriaco, que también debería servir para que no se repitan esas atrocidades, como por ejemplo ocurre ahora en los territorios ocupados de Palestina. Entramos en el Museo Judío donde había una interesante exposición temporal sobre Edith Lamar, la interesante actriz vienesa, de procedencia judía por su madre, que fue la inventora del sistema de comunicaciones denominado “técnica de transmisión en el espectro ensanchado” en el que se basan todas las tecnologías inalámbricas de que disponemos en la actualidad. Suya es la frase “Cualquier chica puede ser glamurosa. Todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida.”

En el cercano Freyung entramos por los pasajes y en el Palacio Ferstel, con su impresionante escalera.
Una agradable parada en el Café Havelka nos permitió probar la tarta Sacher de este café, que estaba muy rica. Necesitábamos un tiempo de descanso en el Hotel, cambiarnos y salir a cenar a un lugar cercano. El elegido fue el “Restaurante Beim Czaak”, Postgasse, 15, que nos pareció que tenía un ambiente agradable. Muy rico todo con comida vienesa casera, y una buena carta de vinos, el que tomamos nos gustó. Pedimos un plato de Weiner tafelspitz, una comida típica vienesa con carne hervida en caldo de verduras y huesos, y otro de trucha, ambos estaban riquísimos, muy bien acompañados de patatas, verduras y una salsa de manzana y rábano picante muy sabrosa. Buena relación calidad-precio.
Volvimos tranquilamente por el canal del Danubio. El día había sido intenso.[/align]
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