De camino a Saint-Ursanne hago una breve parada en este precioso vivero a la entrada de un pueblo de cuyo nombre no me acuerdo




También había calabazas de todos los colores y tamaños, algunas rarísimas, aquí fue donde me daba la tentación de llevarme una pequeñita, eran tan monas, jajajaja.



Este es el buzón que os comenté antes con la lista de precios.

Vista panorámica del vivero.

Otra de las cosas que me sorprendió es ver llamas en pleno campo y creo que ellas también se sorprendieron de verme a mí porque no me quitaban ojo, jajajajaja.





Por supuesto no podían faltar las típicas vacas pastando en los preciosos prados verde intenso.


Más adelante, paré en un pueblo que me llamó la atención por la cantidad de adornos que había en sus jardines, muy original todo.


Ya de paso me doy una pequeña vuelta por las calles de alrededor para estirar un poco las piernas.






Desde el pueblo se puede ver una especie de escudo tallado en la montaña.

Callejeo un poco más antes de irme.



Cojo el coche y sigo rumbo pero vuelvo a parar, esta vez sí se el nombre del pueblo, jejejeje, paro en Herbetswil, un precioso pueblo para hacerle la panorámica porque me encantó todo el entorno


Después de pasar por estos preciosos y curiosos lugares, continuo ruta hasta mi próximo destino