-01 septiembre 2020-
Bien temprano sonó el móvil, y no era el despertador. Primer PCR… NEGATIVO!!
Desayuno de campeones que traíamos desde Barcelona, compra de comida por internet y a pasear por Reykjavik.
Durante los 5 días de cuarentena se puedes pasear por la ciudad siempre que no entres a bares/restaurantes, tiendas, y no vayas donde haya aglomeraciones de gente.
Y eso mismo hicimos.
Fuimos directos al paseo marítimo. Donde no nos cruzamos con absolutamente nadie.
Comentar que la mascarilla no era obligatoria, pero las llevábamos siempre a mano por si teníamos que cruzarnos con alguna persona, aunque fuera a más de 2m, cosa que fue muy rara en nuestros días por Reykjavik…
Caminamos hasta la escultura Sólfar (viajero del sol), donde también estábamos completamente solos.
En ese momento estábamos felices porque al estar todo tan vacío podíamos pasear por allí con total tranquilidad.
Seguimos caminando hacia el centro, hasta llegar a la calle principal Laugavegur y aquí la felicidad se esfumó rápidamente.
Esta era la situación un martes 01 de septiembre casi al medio día

Calles totalmente vacías, tiendas cerradas y ni un alma por allí
Es cierto que a nosotros nos favorecía porque así podíamos pasear tranquilamente, pero la recordábamos 5 años atrás llena de gente por todos sitios, muchísimo ambiente de turistas y locales, y la verdad es que nos daba cierta tristeza.
Y con este agradable y a la vez triste paseo, nos dimos la vuelta y pusimos rumbo a nuestro apartamento. Se acercaba la hora de comer y nos traerían la comida.
Tarde de NETFLIX, comida y organizar un poco lo que haríamos en los próximos días (si, veníamos sin tener casi nada organizado…

