Hoy dedicamos el día al descanso tras el viaje y a visitar la cercana Muxía.Nos levantamos a las ocho y media tras un sueño muy reparador ya que no hacía tanto fresco como en Salamanca;a pesar de un ligero viento. Tras una buena ducha, desayunamos unos buenos tazones de leche y nos bajamos a pasear por la playa.

En la praia do lago y Pedra dos cadrís en Muxía
El santuario de la vírgen de la barca en Muxía y el Atlántico al fondo
Entre chapuzón y chapuzón, vamos paseando por la playa do lago hasta un pequeño faro y una vez pasado el faro, nos metemos en el bosque y siguiendo la carretera volvemos hasta el camping donde nos preparamos la primera comida gallega de las muchas que vendrían en estos días de verano.Unas salchichas como Dios manda con huevos fritos con aderezo de patatas fritas y a la piltra a cumplir con la spanish siesta.
Tras levantarnos, decidimos acercarnos a la cercana población de Muxía donde aparcamos en su paseo marítimo y vemos la caseta de información y turismo justo enfrente; allí nos han informado de lo qué podemos ver y hacer y tras un corto paseo por la villa y el paseo marítimo, seguimos la caminata hasta el santuario de la virgen de la Vega;precioso. Coincidimos con un casaorío entre un chaval inglés y una chica de la zona. Entre foto y foto, nos colamos en el santuario y vemos los barcos y redes que cuelgan de los laterales de la iglesia y de su techo.
Es en este acantilado donde según la leyenda la Virgen María llegó en una barca de piedra para animar a Santiago a que continuara la evangelización de Galicia. Hay dos grandes rocas, que se dice, son los restos de dicha barca. Una de ella, la “Pedra dos cadrís” tiene fama de curar a los reumáticos y a los que tienen problemas de riñón(si se pasa nueve veces por debajo) y la otra se llama la “Pedra de Abalar” .Por si acaso, las chicas de la casa cumplieron así ya las tengo curadas para siempre.Al lado de la iglesia,hay una elevación con una gran piedra(no diré monumento) recordatorio de aquello que pasó con cierto barco que llenó de m....... la Costa da Morte.
Volviendo al pueblo, compramos algo de agua y una merluza para la cena que no nos costó demasiado cara; pesaba casi dos quilos y no dejamos ni la cola.Mientras escribo estas líneas, las chicas no paran de relamerse los bigotes cual gato:qué bueno, qué bueno.Para acabar el día, nos metemos en la terracita que hay tras el bar del camping y con un buen cafelillo disfrutamos del anochecer en la ría de Camariñas.

En la praia do lago y Pedra dos cadrís en Muxía

Entre chapuzón y chapuzón, vamos paseando por la playa do lago hasta un pequeño faro y una vez pasado el faro, nos metemos en el bosque y siguiendo la carretera volvemos hasta el camping donde nos preparamos la primera comida gallega de las muchas que vendrían en estos días de verano.Unas salchichas como Dios manda con huevos fritos con aderezo de patatas fritas y a la piltra a cumplir con la spanish siesta.
Tras levantarnos, decidimos acercarnos a la cercana población de Muxía donde aparcamos en su paseo marítimo y vemos la caseta de información y turismo justo enfrente; allí nos han informado de lo qué podemos ver y hacer y tras un corto paseo por la villa y el paseo marítimo, seguimos la caminata hasta el santuario de la virgen de la Vega;precioso. Coincidimos con un casaorío entre un chaval inglés y una chica de la zona. Entre foto y foto, nos colamos en el santuario y vemos los barcos y redes que cuelgan de los laterales de la iglesia y de su techo.
Es en este acantilado donde según la leyenda la Virgen María llegó en una barca de piedra para animar a Santiago a que continuara la evangelización de Galicia. Hay dos grandes rocas, que se dice, son los restos de dicha barca. Una de ella, la “Pedra dos cadrís” tiene fama de curar a los reumáticos y a los que tienen problemas de riñón(si se pasa nueve veces por debajo) y la otra se llama la “Pedra de Abalar” .Por si acaso, las chicas de la casa cumplieron así ya las tengo curadas para siempre.Al lado de la iglesia,hay una elevación con una gran piedra(no diré monumento) recordatorio de aquello que pasó con cierto barco que llenó de m....... la Costa da Morte.
Volviendo al pueblo, compramos algo de agua y una merluza para la cena que no nos costó demasiado cara; pesaba casi dos quilos y no dejamos ni la cola.Mientras escribo estas líneas, las chicas no paran de relamerse los bigotes cual gato:qué bueno, qué bueno.Para acabar el día, nos metemos en la terracita que hay tras el bar del camping y con un buen cafelillo disfrutamos del anochecer en la ría de Camariñas.