Cargamos el coche porque esa noche cambiábamos a un alojamiento en Portimao. Lo cogimos algo alejado de la playa, dado que estábamos haciendo el viaje en coche y e íbamos parando en diferentes sitios, por lo que nos salió bastante económico. Era un estudio (esta vez un piso), recién reformado. No recuerdo exactamente el precio, pero menos de 50€ la noche.
El caso es que a primera hora fuimos a Praia Falésia. Allí estuvimos tumbados varias horas en la arena y atreviéndonos a mojarnos un poco en la friísima agua.

Reemprendimos hacia la hora de comer el camino hacia el pueblo de Albufeira, donde aparcamos lejos del centro y así, paseamos combinando sus calles más tradicionales con su centro "guiri", lleno de bares y locales ingleses. Allí comimos unos bocadillos sentados en un banco con vistas al mar en la parte alta de la ciudad.

La ligera digestión la hicimos en el coche camino de Paderne, donde hicimos una pequeña ruta (1h30 aprox.) que pasaba por el centro de biodiversidad, el puente romano y culminaba en el castillo. El recorrido es a pleno sol durante varios tramos (aunque en otros hay sombra), por lo que recomiendo sombrero, protección solar y agua.
El trayecto concreto lo encontré en el foro, pero hoy en día, seguro que hasta en Wikiloc estará subido con coordenadas y todo, por lo que si lo queréis hacer, buscadlo.
Es bonito en sí, porque aunque el castillo final está en ruinas (cuando nosotros fuimos había obras), la senda está salpicada de fragantes higueras.

Como ya habíamos tenido playa por la mañana, escogimos cerrar el día con algunas playas al atardecer. Así, fuimos primero a Praia de São Rafael, donde disfrutamos de su animado ambiente.


