-13 septiembre 2020-
Buenos y lluviosos días desde Fjallsárlón, o bueno, desde su parking…
El día anterior no fuimos a ver Diamond Beach, porque había bastante gente por allí y decidimos dejarlo para la mañana siguiente a primera hora.
Así que es lo primero que hicimos.
Y aunque estaba lloviendo, fue todo un acierto, porque pudimos disfrutar de la playa solo para nosotros y otra pareja que ya estaba paseando por allí.
Hoy el día iba a ser lluvioso, así que preparamos nuestros chubasqueros y seguimos con el planning.
La primera parada seria Hofskirkja. Una preciosa iglesia con el tejado de turba.
Muy cerca de allí, visitamos Svínafellsjökull, una lengua glaciar que pertenece al gigantesco glaciar Vatnajökull.
En esta lengua glaciar se organizan travesías en grupo. Eso sí, siempre con guías, ya que puede ser peligroso.
La verdad es que es una maravilla sentarse allí sin nadie a tu alrededor y escuchar el sonido de los trozos de hielo caer al agua. Como para quedarse allí horas y horas.
Pero había que seguir. Y la siguiente parada era Foss á Sidu, una de las miles de cascadas que hay por la isla. Nos pillaba de camino, asi que por que no parar y verla?
Y a solo 20 minutos de allí una de las paradas más famosas de los últimos años. Para ser más exactos desde 2015.
Poco después de nuestro primer viaje, Justin Bieber estuvo rodando allí algún videoclip, y se dice, que a raíz de esto la gente se volvió loca por ir a los lugares donde él había ido…
Uno de ellos el archifamoso cañon Fjadrárgljúfur.
Seguro que al ver las fotos os sonara de haber visto alguna imagen en algún sitio.


La verdad es que es una pasada. Aunque ahora todos sus miradores están acordonados para que la gente no pase, ya que en un año normal (sin pandemia) se montan unas colas horrorosas y puede llegar a ser peligroso
Nosotros tuvimos la suerte de verlo casi para nosotros. Solo había otra pareja de españoles.
Llovía muchísimo, así que para la furgo a quitarnos los chubasqueros e intentar entrar en calor.
Nos esperaban unos 70 km para llegar a nuestra próxima parada.
Vík í Mýrdal!
Nos encantaba este pueblo. Teníamos muy buenos recuerdos del viaje anterior y al llegar nos quedamos con la boca abierta
Montones de hoteles y alojamientos turísticos, carreteras más anchas, rotondas nuevas, centros de hípica, supermercados….
Suerte que 2020 era un año diferente y no había turismo, porque en un año normal no quiero pensar la cantidad de turismo que se tiene que juntar allí
Así que fuimos a buscar un sitio donde dormir.
Aunque era temprano, como daban muchísima lluvia para las próximas horas, queríamos tenerlo ya “fichado” para ir luego a lo seguro.
Y no me digáis que es una pasada
Pues una vez dimos el OK, volvimos a Vik.
Subimos a su preciosa iglesia con unas vistas impresionantes. Y después fuimos a pasear por su preciosa playa de arena negra.
Estando en la playa empezó a diluviar otra vez, así que como se acercaba la hora de cenar decidimos ir al mismo lugar donde habíamos ido 5 años atrás.
El restaurante Halldórskaffi, donde pedimos 2 ricas cervezas y 2 pizzas, todo por unos 45€ (esta vez elegimos bien el tamaño de las pizzas…
Y ahora sí, tocaba ir a nuestro rinconcito apartado a dormir, pero justo al subirnos a la furgoneta, empezó a caer el gran diluvio universal. No se veía más de 2 palmos. Los limpiaparabrisas no daban abasto.
Esperamos allí unos 10 minutos para ver si paraba un poco y viendo que no había manera, poco a poco llegamos al camping de Vik.
No había nadie en recepción, pero vimos un par de furgonetas más allí aparcadas. Así que decidimos quedarnos allí a dormir, ya que llegar al otro sitio iba a ser una locura, y seguramente estaría todo encharcado.
Mañana mas y mejor!













