Hoy comenzamos el vida a bordo pero para aprovechar la mañana nos hemos levantado temprano par ir a ver a una galapaguera.
Hemos desayunado tranquilamente y a las 7 hemos salido con el todoterreno del dueño del hotel hacia la galapaguera. El camino pasa por pequeños pueblitos que se dedican a la agricultura y en 30 minutos se llega a la galapaguera.
La galapaguera es una especie de santuarios de Galápagos de san Cristobal, está bastante integrado con el bosque. Las tortugas son imponentes, cuando te acercas a ellas agachan la cabeza mientras sueltan un resoplido que parecen un dinosaurio. Verlas andar es lo más curioso pq son una mole gigante que saca una fuerza pasmosa. En la galapaguera hay una zona de crías pequeñas que tienen apenas un año. En principio el fin de esto es crías las tortugas y reintroducirlas en la isla de donde estuvieron al borde de la extinción.

Tras la visita a las tortugas hemos visitado la playa Puerto Chino. Una playa muy fotogénica de arena blanca con lobos marinos. Hemos mareado un rato por la playa por una sendita que sube a un cerro. Muy recomendable la visita.


A las 12 hemos quedado en el muelle con los del vida a bordo. Al final somos solo 11 personas, 5 españoles, 4 americanos, 1 tailandesa y 1 italiano, el italiano cuenta como español, así que ganamos.
El barco esta de lujo, duermo con mi compañero en un camarote en la planta de arriba con vistas al mar. Nos han dado mil explicación, hemos comido y a la tarde hemos hecho un check dive cerca del puerto, había algún lobito pero el buceo no ha tenido mucho mas.

Después del buceo hemos cenado y de charleta hasta dormirnos. Una de las americanas es una tailandesa millonaria que ha estado contando el nivel de vida que tiene y es de locos, dueña de una multinacional tailandesa de cosméticos. Se ha pagado botellas de vino para todos a 30 dólares la botella... Hay gente que vive en otro mundo totalmente.
