Durante la noche llovió bastante y amaneció con nubes muy bajas.
Desayuno abundante y variado y caminata para ver la feria. Se hace en un polideportivo que ocupa todo el ancho de la manzana y el largo de una cancha de básquet (30 mts.) más algunos metros más. Estaba totalmente colmado de puestos y gente. Gran colorido y abundancia de verduras y frutas. En algunos sectores plantas y flores y en otros carne (poco o nada de controles). Aquí vienen los pequeños productores de los alrededores; producen en 45 grados sobre las laderas de las montañas. Admirable.
Compramos varias cosas: Rabanitos, lechuga, tomate, cebollas, pimientos, choclos, manzanas y bananas rojas por $ 3,50. En un mercado de carnes y pescados compramos lenguado para cocinar a $ 4 la libra (Casi 1/2 kilo).


Volvimos al hostal y organizamos para hacer un tour al Pailón del Diablo (gran cascada) a las 14 hs. y nos pasaban a buscar por el hostal.
Es una de las actividades más económicas y atractivas para nosotros ya que la mayoría están orientadas a rafting, tirolesas, bicicletas, y otros deportes.
Este tour es el único que va a la parte de debajo de la cascada y permite verla a diferentes alturas. Salimos en horario en una chiva marca Izuzu. Su conductor, al igual que muchos choferes de buses, es bastante irresponsable; pasa vehículos con doble línea amarilla y maneja demasiado rápido para el tránsito que hay y el estado de las rutas. Tampoco hay cinturones de seguridad pero eso es responsabilidad de la empresa.
Con el relieve que hay aparecen cascadas en todos lados de diferente caudal; paramos en algunas con actividades optativas pagas, comidas y bebidas. En una parada cruzamos el valle del río Pastaza en una “tarabita”, que es una caja metálica para 15 personas que es conducida a través de gruesos cables de acero a una altura de 50/60 metros sobre el ría hasta llegar cerca de la cascada “El manto de la novia”. Muy buena vista y menos nervios de los que pensaba al salir. El tiempo no excede los 6 minutos y el costo $ 2.-

Después llegamos a la entrada del paseo donde cobran $ 2 porque es propiedad privada y nunca te avisaron… Bajamos casi 1000 metros en altura en escalones y senderos en un paisaje boscoso y sombrío donde era fácil resbalarse. Esa quebrada por la que caminamos es “Basalto” una roca volcánica que tiene la particularidad de quebrarse casi siempre a 90 grados; de allí que sea fácil que se generen cascadas. Es la misma roca de las Cataratas del Iguazú en la provincia de Misiones en Argentina. Esa parte del río se modificó con una de las erupciones del Volcán Tungurahua ya que la lava generó otro relieve y el agua cambió su recorrido.

Llegamos a un lugar impresionante con una cascada enorme a muy pocos metros, con la posibilidad de acercarnos aún más por angostos y mojados senderos y por un corto túnel en la roca en el que hay que pasar gateando (4 patas). El ruido y el vapor es único y no te permite estar mucho tiempo porque no hay posibilidad de no mojarse.


Al salir de la zona hay un bar donde nos ofrecen un “Canelazo”, bebida hecha con té (variable), azúcar y aguardiente. El nuestro era de frutilla y estaba muy rico porque no tenía mucho alcohol. Lo tomamos mientras cruzábamos un puente colgante que nos permitía otra vista de la cascada. La caminata hasta el bus fue muy cansadora, era toda subida y empinada. El regreso fue más apurado que el viaje de ida porque tenían que hacer otra salida al atardecer y estaban atrasados. Por suerte nos dejaron en el hostal.
Esa noche nos encontramos 5 argentinos en el hostal; un mendocino que está trabajando y recorriendo Ecuador desde hace algunos meses, una profesora de biología y su hija traductora de inglés de La Pampa y nosotros de Córdoba.
una feria dd
Después de conversar un rato preparamos nuestra cena con arroz y lenguado acompañado por una rica salsa. A esta altura del viaje entenderán que nos gusta el pescado y el arroz. Lo acompañamos con ensalada mixta y choclos granos blancos y grandes exquisitos. Muy abundante y con parte para mañana.
