Tras el "Pozo de la Salud" ya es hora de comer, tiramos de otro de los restaurantes recomendados y nos dirigimos a "Sol de España" en Frontera, el que más cerca nos queda. Allí tiramos de carta y comemos una rica chistorra de entrante, carne fiesta y atún al ajillo (un pelín seco) con vino y postre, satisfechos en general.
Retomamos viaje dirección este, pasamos de largo junto a la playa de "Arenas Blancas" para llegar hasta el arco de la Tosca, muy bonita zona costera también con el arco en primer término.
Desde allí seguimos hasta la playa del Verodal, una bonita playa de arena junto al acantilado a la que se llega por una pista de tierra.
Retrocedemos por la pista hasta la carretera, la carretera como tal discurriendo junto a la costa se acaba ahí, continúa en dirección sur paralela a la costa pero en altura, y hay que subir por una carretera estrecha (caben dos coches despacio) que sube haciendo eses, sin ningún tipo de quitamiedos. Diré que mi pareja iba acojonada. Al día siguiente se supone ella tenía que venir con el coche por aquí, al igual que otros dos compañeros, y dijeron que nada de nada, no se atrevían. La verdad es que da vértigo, si bien yendo despacio no hay mayor problema.
Una vez arriba se sigue un rato dirección sur hacia el faro de Orchilla al que hay que bajar por otra carretera que..., aunque no tan delicada como la anterior. El faro, en medio de nada, es un punto ideal para ver la puesta de sol, nosotros no nos quedamos porque la bruma hacia suponer que el sol desaparecería tras ella antes de llegar al horizonte del mar, como así vimos suceder mientras volvíamos.
Antes de ello intentamos ver el monumento "Meridiano Cero", desde la carretera debía haber como kilómetro y medio para hacer andando, por un camino desde el que no se ve donde está exactamente hasta que estás cerca. Nos pareció ver a medio camino algo que debía ser un monumento más moderno quizás, pero al que no vimos claro como llegar y pasamos de él.
Desde aquí ya vuelta al apartamento por el camino más rápido según el navegador, por el que vinimos, que suponía volver a bajar por la carretera comentada anteriormente, la bajada deba aún más vértigo que la subida. La otra opción habría sido tirar hacia el Santuario de Nuestra Señora de los Reyes, pero se tardaba más e iba a anochecer.